India y China podrían ser los nuevos líderes industriales de la energía limpia

El comercio mundial de tecnologías limpias alcanzó los 479.000 millones de dólares en 2025, recuperándose de la caída registrada el año anterior y demostrando una notable resiliencia frente a los aranceles, las tensiones geopolíticas y la fragmentación comercial. Sin embargo, detrás de esta cifra hay una realidad aún más relevante: la consolidación de China como gran potencia industrial de la transición energética y la aparición de India como el principal aspirante a desafiar su liderazgo en la próxima década.

China e India buscan cambiar su relato de potencias industriales no renovables

China continúa siendo el eje de las cadenas de suministro globales de energía limpia. Según BloombergNEF, la sobreinversión realizada durante los últimos años ha generado una capacidad productiva superior al 200% de la demanda mundial en varios segmentos de la industria solar, de baterías y de vehículos eléctricos. Aunque esta sobrecapacidad ha reducido márgenes y beneficios empresariales, también ha permitido abaratar tecnologías clave y acelerar su despliegue a escala global. El país domina prácticamente todas las etapas de fabricación de paneles solares, baterías de ion-litio y componentes para vehículos eléctricos, convirtiendo la transición energética en uno de los pilares de su crecimiento económico.

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La fortaleza china no se limita a la producción, ya que las exportaciones de tecnologías limpias se han convertido en una herramienta estratégica de influencia económica. Incluso en un contexto de aranceles estadounidenses y restricciones comerciales europeas, las exportaciones chinas de baterías, paneles solares y vehículos eléctricos continúan creciendo y encontrando nuevos mercados en Asia, Oriente Medio, África y América Latina. El liderazgo de China es tal que numerosos analistas consideran que el país está construyendo una nueva forma de poder económico basada en la exportación de energía limpia, de manera similar a como las grandes potencias energéticas tradicionales construyeron su influencia alrededor del petróleo y el gas.

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Batería de vehículo eléctrico. Fuente: Merca2

Frente a este gigante industrial emerge India. En este sentido, el informe de BloombergNEF identifica al país como el competidor con mayor potencial para disputar parte del mercado mundial de fabricación solar, gracias a una combinación de incentivos públicos, inversiones privadas y políticas de sustitución de importaciones, India ha desarrollado una importante capacidad de ensamblaje de módulos solares y está avanzando rápidamente en la producción de células y componentes intermedios. Esta expansión ha llevado a BNEF a señalar que India podría convertirse en un gran exportador mundial capaz de competir directamente con China en determinados segmentos de la cadena de valor.

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Los datos reflejan la velocidad de esta transformación. Durante 2025, India se convirtió en uno de los principales destinos de las exportaciones chinas de células solares, utilizadas posteriormente para fabricar módulos dentro de su propio territorio. El país ya dispone de una capacidad de fabricación de paneles muy superior a su demanda interna actual y mantiene objetivos de expansión industrial que podrían situarlo entre los mayores centros manufactureros del mundo antes de 2030. Esta estrategia persigue no solo abastecer el mercado doméstico, sino también aprovechar la creciente demanda internacional de equipos solares fuera de China.

La relación entre ambos países es, sin embargo, compleja. India compite con China, pero al mismo tiempo depende de componentes fabricados por empresas chinas para alimentar su crecimiento industrial. Este fenómeno está dando lugar a una nueva configuración de las cadenas globales de suministro, donde China mantiene el liderazgo tecnológico y productivo mientras India intenta capturar una parte creciente del valor añadido mediante el ensamblaje, la fabricación local y las exportaciones.

Todo apunta a que la próxima fase de la transición energética mundial estará marcada por esta competencia. Mientras Estados Unidos y la Unión Europea encuentran dificultades para convertirse en grandes exportadores de tecnologías limpias, China e India están construyendo enormes ecosistemas industriales capaces de abastecer la demanda global. Si la tendencia actual continúa, el siglo XXI podría ver cómo la rivalidad económica más importante en el ámbito energético deja de girar en torno al petróleo para centrarse en quién controla la fabricación de paneles solares, baterías y sistemas de almacenamiento: una carrera en la que China parte con ventaja, pero donde India comienza a posicionarse como el único rival con escala suficiente para disputarle el liderazgo.


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