Carlos Zucchi, CEO de Argis, defiende que el flex living (alquiler flexible) es la solución para la tensión del alquiler en España. La gestora acaba de poner en marcha Flipco Retiro, un apartahotel de 179 estudios en un antiguo edificio de oficinas de Metro de Madrid, con precios desde 1.300 euros al mes y una inversión de 39 millones de euros.
Flipco Retiro: 179 estudios y la reconversión que marca el pulso del ‘flex living’
El inmueble, de 11.800 metros cuadrados, ocupa siete plantas y ha sido reconvertido por completo. Técnicamente, el proyecto exigió un esfuerzo importante para adaptar la crujía de oficinas a un formato de apartahotel con cocinas individuales y zonas comunes. A nivel normativo, no fue necesario un cambio de uso, ya que el equipamiento se mantenía dentro del terciario permitido.
Los 179 estudios están equipados con cocina propia y se apoyan en servicios comunitarios pensados para crear comunidad: gimnasio, minimarket, espacios de coworking, zona de relax con televisión y un rooftop diseñado para reuniones y socialización. El objetivo es ofrecer una alternativa flexible que cubra desde estancias de una semana hasta casi un año.
Por qué un alquiler de 1.300 euros al mes puede ser la llave que el mercado residencial necesita
Zucchi sitúa el foco en un dato demoledor: más de 100.000 personas se mudan cada año a Madrid y el mercado de alquiler tradicional no logra absorberlas con suficiente agilidad. El flex living, argumenta el directivo, aporta capacidad de acogida inmediata con tarifas transparentes, sin fianzas desproporcionadas ni comisiones ocultas, lo que alivia la presión sobre el residencial convencional.
El perfil del inquilino es dual. Por un lado, el corporativo que aterriza en la ciudad para proyectos de corta o media duración; por otro, el joven que llega por primera vez, hace un posgrado o inicia un empleo y prefiere un estudio propio antes que compartir piso. En ambos casos, la flexibilidad de permanencia y la vida en comunidad actúan como factor diferencial.
Argis no se queda solo en Retiro. La gestora suma 1.400 apartamentos en gestión y tiene en cartera tres nuevos proyectos en la Comunidad de Madrid: 360 unidades en Tres Cantos (con inicio previsto en septiembre de 2026), más de 400 en San Sebastián de los Reyes y un cuarto activo en la zona de IFEMA, también resultado de la reconversión de oficinas.
La clave no es competir con el alquiler tradicional, sino absorber a los perfiles que hoy no encuentran acomodo en un mercado residencial colapsado.
La Ficha del Inversor
Desde el punto de vista financiero, la operación de Flipco Retiro se sostiene sobre un yield bruto (la rentabilidad anual del alquiler antes de gastos) que, con una ocupación alta, puede rondar el 4-5% en este tipo de activos prime madrileños, aunque la gestora no ha hecho públicos los números detallados. La referencia más útil es el precio de entrada: 1.300 euros al mes para un estudio en una zona colindante con el Retiro, lo que traduce una renta por metro cuadrado competitiva frente al residencial de larga estancia en el distrito.
La tendencia a seis meses es alcista. El flex living está captando interés de capital institucional que busca diversificar más allá del built to rent clásico. La previsión de otros tres complejos en funcionamiento antes de que termine 2027 refuerza la apuesta por un segmento que combina la rotación del hotel con la estabilidad del alquiler tradicional.
El perfil recomendado para esta clase de activo es el del inversor patrimonialista que persigue un flujo recurrente con baja rotación operativa y el del fondo internacional que quiere ganar exposición en Madrid sin entrar en el residencial regulado. Para el inquilino, la propuesta encaja especialmente con profesionales desplazados y jóvenes con capacidad de pago, pero deja fuera a las rentas más bajas que siguen sin solución en el mercado libre.
El pulso real no está tanto en la competencia entre operadores como en el encaje normativo que las administraciones den a estos formatos híbridos. Si el planeamiento urbanístico y la fiscalidad los equiparan al alojamiento turístico, el modelo podría encarecerse. Si se reconocen como una pata del alquiler flexible, el margen de crecimiento es amplio. De momento, la reconversión de oficinas en desuso ofrece una vía rápida para añadir oferta sin consumir suelo nuevo, una ventaja que Argis ha sabido explotar con eficacia.




