La posición de MasOrange contraria a revisar el marco regulador MARCo de Telefónica ha encontrado un obstáculo inesperado al otro lado de los Pirineos. El precedente regulatorio francés, donde Orange ha logrado una subida de más del 130% en los precios de acceso a su infraestructura civil sin dañar la competencia, cuestiona el argumentario del operador controlado por el fondo KKR.
El ‘no’ de Spenger a Telefónica
El debate sobre las infraestructuras pasivas ha abierto un nuevo frente entre los operadores. En el pasado DigitalES Summit, el consejero delegado de MasOrange, Meinrad Spenger, fue tajante. Rechazó actualizar las condiciones de acceso a conductos, postes y canalizaciones de la operadora incumbente. Defendió que existen ‘muchas razones para no cambiar esta regulación’ y calificó de ‘interesada y parcial’ la propuesta de Telefónica.
Spenger apeló al ‘buen criterio’ de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que en estos momentos analiza el futuro de la oferta MARCo. Se trata de la Oferta de Referencia del Servicio Mayorista de Acceso a Registros y Conductos, un elemento regulatorio clave que permite a los operadores rivales desplegar sus redes fibra utilizando las canalizaciones de Telefónica sin asumir los costes de obra civil.
El espejo francés: Orange sube los precios un 130%
Sin embargo, fuentes del sector señalan que la posición de MasOrange contrasta frontalmente con lo ocurrido en Francia. El regulador galo permitió a Orange una actualización muy significativa de los precios de acceso a su infraestructura civil, sin considerar que ello comprometiera la competencia o perjudicara a los consumidores.
Según estas fuentes, los precios de acceso a la infraestructura civil de Orange en el país vecino se han disparado más del 130% desde marzo de 2024. Y partían ya de niveles superiores a los de España. Actualmente, los precios mayoristas franceses son más de cuatro veces superiores a los que rigen para Telefónica en el mercado español.
El contraste es claro. ‘MasOrange cuestiona en España una actualización regulatoria que en Francia ya se ha producido con mucha mayor intensidad en favor de la sostenibilidad de las infraestructuras del incumbente francés’, resumen fuentes conocedoras del proceso. A su juicio, esta comparación europea ‘debilita el argumento de que una revisión de MARCo en España vaya a perjudicar necesariamente a la competencia o a los consumidores’.

Números que desmontan el argumento
Más allá del precedente galo, los datos económicos del sector en España ofrecen una perspectiva diferente a la expuesta por Spenger. Las mismas fuentes subrayan que actualizar los precios regulados no equivale a ‘remonopolizar’ el mercado, sino a fijar unas condiciones razonables por el uso de las infraestructuras civiles de Telefónica.
Todo ello en consonancia, añaden, con los principios del Reglamento Gigabit de la Unión Europea. Este nuevo marco europeo busca tener en cuenta la situación actual del mercado, tres décadas después de la liberalización, la necesidad de garantizar un retorno razonable de las inversiones y los precios de mercado comparables.
De hecho, los números sobre el terreno respaldan esta tesis. El acceso a la infraestructura civil de Telefónica representa poco más del 2% de los costes de despliegue de un operador eficiente. Por lo tanto, una actualización de precios ‘no debería alterar de forma significativa la capacidad competitiva de los otros operadores’, indican fuentes sectoriales. Asimismo, rechazan que Telefónica esté obteniendo márgenes desproporcionados del 50% con este servicio. Según explican, la CNMC ha aplicado una metodología de costes corrientes —auditada por el propio regulador— que arroja márgenes negativos para el servicio.
La idea de que la operadora que preside José María Álvarez-Pallete extrae rentas del sistema se cae por su propio peso al analizar la contabilidad regulada. ‘No se trata de extraer rentas, sino de corregir una regulación que se ha quedado anclada en una fase ya superada del mercado’, concluyen.
La encrucijada de la CNMC y el reglamento europeo
La pelota está ahora en el tejado de la CNMC. El regulador debe decidir si mantiene el statu quo —alineado con la tesis de MasOrange y otros operadores— o si se alinea con los nuevos vientos europeos y la realidad económica de la red.
El Reglamento Gigabit de la UE introdujo una filosofía de ‘retorno razonable’ para los incumbentes que invierten en infraestructuras pasivas. No se trata de una carta blanca para subir tarifas, sino de reconocer que las condiciones de hace veinte años, cuando el objetivo era romper el monopolio a cualquier precio, no son las de un mercado maduro con un despliegue de fibra del 90%.
El precedente francés demuestra que una subida de precios tan agresiva como la aplicada a Orange no ha expulsado a los rivales del mercado. Y en España, con un coste de acceso varias veces inferior, el margen de actuación parece amplio antes de tocar la línea roja de la competencia. La decisión del supervisor español, que además ya audita unos márgenes negativos en este segmento, puede convertirse en uno de los pronunciamientos regulatorios más trascendentes del año para el sector de las telecomunicaciones en España.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La próxima comunicación de la CNMC sobre la revisión de la oferta MARCo a lo largo de los próximos meses.
- Reacción del valor: Aunque el impacto directo en los márgenes de Telefónica sería limitado, una actualización actuaría como catalizador simbólico, mientras que MasOrange apenas vería alterados sus costes de despliegue (menos del 2%).
- Precedente sectorial: El caso francés y el Reglamento Gigabit europeo allanan el camino para un cambio de enfoque en la CNMC.




