Las expectativas de inflación del BCE se moderan: consumidores esperan una menor subida de precios

La encuesta del banco central muestra una moderación sustancial de las previsiones de precios a corto plazo. La prima de riesgo española cotiza en niveles no vistos desde mayo tras el dato.

Las expectativas de inflación de los consumidores de la eurozona para los próximos doce meses han caído al 3,5% en mayo, medio punto menos que en abril y su nivel más bajo desde febrero. El dato, publicado este jueves por el Banco Central Europeo (BCE), supone una señal inequívoca de que las presiones sobre los precios se están diluyendo a ojos de los hogares, lo que abre la puerta a nuevos recortes de tipos en los próximos meses.

La encuesta de expectativas de los consumidores del BCE muestra una moderación sustancial en el corto plazo, mientras que las previsiones a más largo plazo se mantienen ancladas: las expectativas a tres años repitieron en el 2,9% y las de cinco años en el 2,4%, sin cambios respecto a la oleada anterior.

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La incertidumbre sobre la inflación a un año vista también se redujo, aunque el propio BCE advierte de que sigue en niveles más altos que antes del inicio del conflicto en Oriente Próximo. Esa cautela es relevante, porque muestra que los hogares no descartan por completo rebrotes de precios, pese a la mejora del dato.

La encuesta también refleja diferencias en en la percepción según el nivel de renta y la edad. Los hogares de los quintiles de ingresos más bajos mantienen expectativas de inflación más elevadas que los de rentas altas, y los encuestados más jóvenes (de 18 a 34 años) siguen reportando lecturas más bajas que los mayores de 55. Esta brecha generacional y de renta se ha mantenido estable durante todo el ciclo de encuestas.

Por el lado de la renta disponible, los consumidores esperan un crecimiento de los ingresos nominales para los próximos doce meses del 1,0%, frente al 0,8% de abril, un avance modesto pero positivo. En cuanto al gasto, el crecimiento percibido en los últimos doce meses repuntó al 5,4%, mientras que el gasto nominal esperado para el próximo año se desaceleró al 3,8% desde el 4,3% anterior. El mensaje de conjunto es que los hogares ven menos necesidad de apretarse el cinturón y, al mismo tiempo, confían en que la inflación no se comerá su capacidad de compra como hace un año.

La moderación de las expectativas de inflación a corto plazo es el dato más favorable para la deuda periférica desde que el BCE inició el ciclo de recortes.

Lectura para el BCE: menos presión inflacionista, más margen para recortar

Para el banco central, esta encuesta es un termómetro adelantado de la inflación futura. Si los consumidores creen que los precios subirán menos, moderan sus demandas salariales y retrasan decisiones de gasto, lo que enfría la economía real. La caída de medio punto en las expectativas a un año es la más acusada desde hace meses y refuerza la tesis del ala dovish del Consejo de Gobierno, que ya apuntaba a una relajación adicional en el precio del dinero.

El BCE tiene su próxima reunión de política monetaria en julio y los mercados descuentan una probabilidad superior al 70% de un nuevo recorte de 25 puntos básicos. La encuesta de hoy reduce las posibilidades de una pausa y podría acelerar el debate sobre si los tipos pueden bajar más rápido de lo anticipado en las proyecciones de junio.

Repercusión en la renta fija española: la prima de riesgo se relaja

La reacción del mercado de deuda ha sido inmediata. El bono español a diez años ha roto a la baja la barrera del 3,00% en los primeros compases de la sesión y cotiza en el entorno del 2,95%, un nivel que no se veía desde mediados de mes. La prima de riesgo española —el diferencial con el bund alemán— se comprime hasta los 71 puntos básicos, su registro más bajo desde finales de mayo.

inflación eurozona

La mejora del sentimiento periférico tiene mucho que ver con la expectativa de que el BCE mantenga la barra de facilidades abierta. España, con un déficit todavía elevado pero con un crecimiento económico superior a la media de la eurozona, se beneficia del apetito por la deuda soberana en un entorno de tipos a la baja.

¿Moderación puntual o cambio de tendencia? El riesgo sigue latente

Conviene no echar las campanas al vuelo. La encuesta del BCE muestra que las expectativas de inflación a largo plazo —las que realmente importan para la política monetaria— permanecen clavadas en el 2,4%, ligeramente por encima del objetivo del 2%. Además, la incertidumbre sobre la inflación futura no ha desaparecido, solo se ha moderado. La experiencia de los últimos tres años enseña que los picos de precios pueden regresar si la energía o los alimentos se tensan de nuevo.

A mi juicio, el dato es consistente con un aterrizaje suave de la inflación, pero no descarta sobresaltos. La brecha entre las expectativas de los hogares de renta baja y alta apunta a que la inflación sigue siendo un lastre para el consumo de los más vulnerables, y eso podría traducirse en una demanda doméstica más débil de lo que reflejan los agregados. Si ese factor se materializa en los datos duros de los próximos meses, el BCE tendría aún más margen para acelerar las bajadas de tipos.

Para el inversor en renta fija española, el panorama es favorable mientras la inflación se mantenga contenida y la prima de riesgo no repunte por factores idiosincráticos. La clave está en la estabilidad del diferencial: mientras el apetito por el riesgo periférico siga apoyado por un BCE acomodaticio, los bonos españoles mantendrán su atractivo relativo frente a los bunds.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El Ibex 35 abrió la sesión del 26 de junio con un alza del 0,6%, situándose en los 13.850 puntos, impulsado por la relajación de las expectativas de inflación y la caída de la prima de riesgo.

Clave técnica: El bono español a diez años rompió la resistencia del 3,00% y cotiza al 2,95%, su nivel más bajo en dos semanas. La prima de riesgo se comprime hasta los 71 puntos básicos, un soporte que no se perforaba desde mayo.

Apunte macro: La mejora de las expectativas de inflación allana el camino para que el BCE recorte otros 25 puntos básicos en su reunión de julio. La prima de riesgo española, en 71 puntos básicos, es el mejor termómetro de que el mercado descuenta una política monetaria más lava en la eurozona.


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