Eroski ha pactado la venta de sus 40 gasolineras a Petroprix, la mayor red de estaciones de servicio low cost en España, en una operación que busca simplificar el negocio y concentrar los recursos en su core alimentario. La estrategia puede afectar a la competitividad de precios en los supermercados.
La operación: 40 gasolineras a Petroprix
La operación supone la transmisión de las 40 gasolineras que Eroski tenía en once comunidades autónomas —desde el País Vasco hasta Andalucía, pasando por Galicia, Cataluña o Baleares— a Petroprix. Esta compañía, que ya gestionaba más de 200 estaciones automáticas de bajo coste, incorpora estos puntos para reforzar su presencia ibérica y dar el salto a Chile y Panamá, donde también opera.
Las gasolineras Eroski habían sido, desde su lanzamiento en los años 90, un negocio complementario al supermercado, ofreciendo descuentos cruzados a clientes. Sin embargo, la evolución del sector energético y la necesidad de una especialización cada vez mayor han hecho que la rentabilidad de estas estaciones se haya diluido, especialmente frente a cadenas de bajo coste como Petroprix, que operan con márgenes muy ajustados y formato automatizado.
Eroski cerró 2025 con una facturación de 6.081 millones de euros y una red comercial de 1.508 establecimientos omnicanal, que combinan supermercados, hipermercados, tiendas de conveniencia y venta online. La cooperativa había culminado un complejo proceso de refinanciación que saneó sus cuentas, y ahora se encuentra en disposición de afinar la estrategia: menos lastre, más agilidad.
La decisión de desprenderse de las gasolineras también responde a un contexto de cambio en la movilidad: el avance del coche eléctrico, la electrificación de las flotas y la especialización de los operadores energéticos están redibujando el negocio. Eroski, al no ser un actor especializado, opta por encomendar la gestión a Petroprix, que sí dispone de la escala y el know-how para competir en precios en un sector cada vez más duro.
El cierre de la operación, que cuenta con el asesoramiento de Deloitte y Lawesome, está previsto para finales de 2026 y está sujeto a las condiciones regulatorias habituales. Hasta entonces, Eroski garantiza la continuidad del servicio sin impacto en la compra alimentaria.
Desprenderse de las gasolineras permite a Eroski liberar capital y enfocarse en lo que mejor sabe hacer: vender alimentos. Un movimiento que, bien gestionado, puede traducirse en precios más competitivos en la cesta de la compra.
Qué gana Eroski con esta venta
El principal beneficio para la cooperativa es la liberación de recursos financieros y de gestión. Mantener estaciones de servicio requiere inversiones en infraestructura, compra de combustible y cumplimiento normativo, esfuerzos que ahora podrán redirigirse a la apertura de nuevas tiendas de alimentación, la renovación de las existentes y la mejora del surtido. Rosa Carabel ya ha señalado que la prioridad es la tienda de proximidad y la franquicia, formatos que permiten llegar rápido al consumidor y con costes ajustados.
Además, la operación permite a Eroski centrarse en en lo que los consumidores le demandan: alimentación de calidad a buen precio. Con una red de gasolineras fuera del perímetro, la dirección puede afinar la política de precios y la promoción de marca propia, que es uno de los pilares para competir con los gigantes del sector. La venta también reduce el apalancamiento y mejora la capacidad financiera, dejando margen para bajar precios o incrementar la inversión en promociones.

Impacto en el consumidor: ¿más margen para bajar precios en el súper?
Para el comprador, la venta de gasolineras puede parecer un movimiento lejano, pero tiene implicaciones tangibles. Eroski no es ajeno a la guerra de precios que libran Mercadona, Lidl y Carrefour por la cesta básica. Con una estructura más ligera, la cooperativa podría destinar parte del capital liberado a competir con precios más ajustados en productos frescos, envasados y de marca propia.
La cesta de la compra ha sido un campo de batalla constante en los últimos años, con subidas del IPC alimentario que han llevado a muchas familias a buscar alternativas más baratas. Eroski, presente sobre todo en el norte, necesita fortalecer su posición. La desinversión en gasolineras no garantiza automáticamente bajadas de precios, pero sí crea condiciones para una mayor agresividad comercial: menos deuda, más foco y una red de tiendas optimizada.
Si Eroski logra bajar sus precios de forma significativa en alimentación, otros supermercados regionales como Gadis o Froiz en Galicia, o BM en el País Vasco, se verán obligados a reaccionar, lo que amplificaría el efecto para el consumidor. El desafío está en ejecutar la reinversión de forma efectiva y en que los ahorros operativos lleguen efectivamente al ticket de compra, no solo al balance de la compañía.
🛒 El Veredicto de Compra
- Precios bajo lupa: si la reinversión se traduce en ofertas, los productos de primera necesidad serán los primeros en bajar. Compara los precios de la cesta básica en Eroski con los de su competencia local las próximas semanas.
- Más tiendas y más cercanía: el plan de expansión de franquicias y tiendas de proximidad puede mejorar el acceso del consumidor. Atento a las aperturas en tu barrio, porque suelen venir acompañadas de promociones de lanzamiento.
- La letra pequeña de la operación: el cierre no es inmediato y el servicio en las gasolineras continúa sin cambios hasta final de año. Mientras tanto, Eroski no ha anunciado rebajas directas, pero la estrategia apunta a un supermercado más competitivo a medio plazo.




