Bitcoin pérdidas récord: 10,7M BTC en números rojos, ¿señal de capitulación?

Glassnode registra el mayor suministro de Bitcoin en pérdidas de la historia, un dato que en el pasado ha coincidido con mínimos locales. La caída del petróleo y las expectativas de inflación añaden presión a un soporte clave en los 60.000 dólares.

Bitcoin acaba de anotar un récord que ningún inversor celebra: 10,7 millones de BTC están en pérdidas, la cifra más alta de suministro en números rojos jamás registrada, según datos de la firma de análisis on-chain Glassnode. El dato, que se registró el pasado 25 de junio, coincide con un momento de máxima tensión en los mercados, donde el soporte de los 60.000 dólares se ha convertido en una auténtica trinchera.

Un récord de pérdidas que repite un patrón

La métrica de Total Supply in Loss (suministro total en pérdidas) cuenta cada bitcoin cuyo último movimiento se produjo a un precio superior al actual. Glassnode informó de que el 25 de junio esta cifra alcanzó exactamente 10.694.567 BTC, el máximo histórico absoluto.

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No es la primera vez que este indicador escala con fuerza. A principios de febrero, rozó los 9,9 millones de monedas justo cuando Bitcoin tocó un mínimo local. En noviembre de 2024, otro pico precedió un rebote desde la zona de los 85.143 dólares. La lectura actual, sin embargo, supera ambos registros y ha puesto a los analistas en alerta: ¿estamos ante la capitulación que suele marcar un suelo?

La capitulación, en la jerga del mercado, describe ese momento en que los vendedores más nerviosos tiran la toalla y el exceso de oferta se agota. Los datos on-chain no garantizan un suelo, pero sí suelen aparecer cerca de los mínimos.

El contexto macro: petróleo, inflación y la Fed

suministro Bitcoin en pérdidas

El récord de pérdidas no llega en el vacío. Coincide con un fuerte respiro en los precios del crudo. El barril de Brent ha caído cerca del 27% en un mes, hasta rondar los 74 dólares, mientras el West Texas Intermediate (WTI) cotiza próximo a los 70 dólares. La distensión en el estrecho de Ormuz y una licencia de Estados Unidos que permite transacciones de crudo iraní han enfriado un mercado que llevaba meses en ebullición.

Grandes bancos ya ajustan sus previsiones. JPMorgan recortó su estimación para el Brent a una media de 80 dólares en el cuarto trimestre de 2026 y a 64 dólares para el año que viene. Esta caída de la energía tiene una lectura directa sobre la inflación: en mayo, el IPC general de Estados Unidos subió un 4,2% interanual, su mayor ritmo en tres años, y la energía tiró del carro con un repunte del 23,5% en doce meses. La inflación subyacente, sin embargo, se mantuvo en el 2,9%, señal de que el susto fue más un shock energético que una presión generalizada.

El problema es que el alivio del crudo no se refleja de inmediato en los datos oficiales. Los estudios indican que los shocks de gasolina tardan entre dos y tres meses en llegar al IPC general, y casi dos años en filtrarse al subyacente. Así que los registros de junio y julio aún podrían mostrar cifras incómodas.

Aun así, los mercados ya empiezan a descontar un cambio de guion. Las apuestas en Polymarket sobre una nueva subida de tipos por parte de la Reserva Federal este año han caído del 66% al 53%. Los futuros de CME muestran un 50/50 para noviembre. La Fed mantuvo sin cambios su tipo de referencia el 17 de junio en la horquilla del 3,50%-3,75%, pero cualquier caída adicional de las expectativas de inflación aliviaría la presión sobre los activos de riesgo.

Un récord de pérdidas no dicta un suelo, pero sí señala un punto de estrés máximo. La historia muestra que a menudo coincide con el agotamiento de los vendedores.

¿Suelo definitivo o prueba de los 60.000 dólares?

Bitcoin cotiza ahora por debajo de los 60.000 dólares, tras ceder un 2,66% en las últimas 24 horas. El nivel es significativo: no solo es un soporte psicológico, sino que además se cruza con una señal on-chain de estrés máximo, lo que lo convierte en una auténtica prueba de resistencia.

La correlación entre Bitcoin y el oro, situada en un moderado 0,364 en los últimos 30 días, suele reforzarse en episodios de incertidumbre global. El metal precioso, que cayó de los casi 5.600 dólares la onza en enero hasta los 4.000, ha recuperado algo de brillo a medida que los rendimientos del Tesoro bajan. El bono estadounidense a 10 años cayó hasta el 4,41% el 24 de junio, su nivel más bajo en seis semanas, en un reflejo de el nerviosismo que también impulsa al bitcoin.

Ahora bien, esta dinámica tiene truco. Para que el fondo se sostenga, la cadena de acontecimientos debe ser la correcta: el petróleo tiene que seguir bajando, la inflación debe dar señales claras de enfriamiento, y eso debe traducirse en un giro de la Fed o al menos en la desaparición del miedo a nuevas subidas. El oro ya parece estar anticipando ese escenario, lo cual da algo de esperanza a los alcistas de Bitcoin.

Pero la métrica récord de Glassnode también nos recuerda el riesgo. Si el soporte de los 60.000 dólares se rompe, otros 10,7 millones de BTC caerían en pérdidas aún mayores, lo que podría acelerar la venta. No sería la primera vez que un mínimo local se convierte en un peldaño más de una caída más profunda.

En definitiva, el dato es una herramienta, no una profecía. Si los inversores lo leen como capitulación y el contexto macro acompaña, los 60.000 podrían ser el suelo. Si el petróleo se estabiliza y la inflación persiste, la trinchera puede ceder.


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