Una ballena de Ethereum ha vuelto a escena. Ocho meses después de haber anticipado con éxito el crash de octubre de 2025, el mismo operador ha abierto una nueva posición bajista de 19,7 millones de dólares sobre ether.
La operación, detectada por plataformas de análisis on-chain, utiliza un apalancamiento de 20 veces. Traducido: el comerciante ha bloqueado una garantía relativamente pequeña para multiplicar por veinte el tamaño real de su apuesta, lo que amplifica tanto las posibles ganancias como las pérdidas. Es algo habitual entre traders muy activos pero también una estrategia que no perdona errores.
Una apuesta corta de 19,7 millones de dólares sobre Ethereum
Según los datos de Hyperbot, la wallet identificada como 0xf83f…6728 abrió el viernes un corto de 20x sobre ETH por un valor nocional de 19,72 millones de dólares. El precio medio de entrada se sitúa en torno a los 1.565 dólares, muy cerca del soporte de los 1.500 dólares que el mercado ha puesto a prueba varias veces en junio.
La lógica es sencilla: el trader espera que ether siga cayendo. Si el precio baja a 1.375 dólares —el objetivo que sugiere un patrón de bandera bajista en el gráfico diario—, la ganancia no realizada de la posición alcanzaría aproximadamente 2,39 millones de dólares, antes de comisiones y costes de financiación. De momento, con ETH cotizando alrededor de los 1.550 dólares, el beneficio latente ronda los 106.500 dólares.
Lo que hace especial a este movimiento no es solo el tamaño, sino quién lo firma. La misma dirección ya había abierto un corto sobre ether en octubre de 2025, durante el gran desplome del mercado cripto, con una entrada cercana a los 4.172 dólares y un cierre a 4.133 dólares. Aquella vez se llevó una ganancia neta de algo más de 41.000 dólares. Ahora la escala es otra.
El trader está apostando a que el soporte de 1.500 dólares no va a aguantar esta vez, y 19,7 millones de dólares en riesgo lo respaldan.
El contexto bajista: ventas masivas en tecnología y dudas en la Ethereum Foundation
El pesimismo en torno a ether no sale de la nada. Las últimas dos semanas han visto una caída del 18,25% en el precio de ETH, en un movimiento que no es exclusivo de las criptomonedas. El Nasdaq y los valores de semiconductores también han estado bajo presión, arrastrando la huida general del riesgo que suele acompañar a los activos especulativos cuando los inversores se ponen nerviosos.
En paralelo, Ethereum arrastra sus propias incertidumbres. Los informes sobre recortes de presupuesto, reducción de plantilla y salidas de directivos en la Ethereum Foundation han alimentado las dudas sobre la estabilidad de liderazgo del proyecto. Cuando una organización tan central para el ecosistema muestra señales de turbulencia interna, el precio del activo suele acusarlo. Los rumores, que llevan semanas circulando en foros cripto, han erosionado la confianza de los inversores institucionales que esperaban señales de estabilidad a largo plazo.
Todo esto ha llevado el sentimiento de mercado a un punto en el que las posiciones bajistas empiezan a acumularse. La bandera bajista que se dibuja en los gráficos de ETH es la excusa técnica, pero la sensación de fondo es más profunda: el mercado no termina de creer que el suelo esté cerca.
El doble suelo que podría liquidar la posición de la ballena
La apuesta de la ballena, sin embargo, tiene un enemigo claro. El gráfico diario muestra un posible doble suelo en la zona de 1.500-1.512 dólares, justo donde los compradores han aparecido dos veces a lo largo de este mes de junio. Por ahora es solo una formación potencial, pero si el precio rebota con fuerza desde ahí, el impulso podría girar a favor de los alcistas.
La clave técnica está en la línea de cuello, alrededor de los 1.850 dólares. Un cierre diario sólido por encima de ese nivel confirmaría el doble suelo y proyectaría una subida hacia los 2.190 dólares, según la distancia entre el mínimo y la resistencia intermedia. Y ese objetivo queda peligrosamente cerca de la zona de liquidación de la ballena, situada en los 2.150 dólares. Si el rebote se consolida y el trader no añade más garantía o reduce exposición, el corto podría evaporarse.
Es la paradoja del apalancamiento: el margen que permite multiplicar beneficios también convierte cada céntimo de movimiento adverso en un riesgo de desalojo forzoso de la posición. La ballena apuesta a que el soporte no va a aguantar esta vez. Pero si se equivoca, el mercado le recordará que en cripto, las dobles lecturas se pagan caras.




