Elecciones Colombia 2026: la segunda vuelta dispara el riesgo para los bancos españoles

BBVA y Santander concentran miles de millones de euros en activos en el país andino. La polarización entre De la Espriella y Cepeda anticipa volatilidad en los títulos de ambas cotizadas.

Colombia acude a las urnas este domingo 21 de junio con dos modelos de país que pivotan en polos opuestos. Para BBVA y Santander, la incertidumbre que arrastran las dos semanas previas a la segunda vuelta se ha instalado en los parqués madrileños. La exposición de ambos bancos al ciclo colombiano —uno de los mercados latinoamericanos con mayor peso para sus filiales— convierte las elecciones en un factor de riesgo de primer orden para sus títulos en el Ibex 35.

La exposición de BBVA y Santander al ciclo colombiano

Según los últimos informes anuales remitidos a la CNMV, la filial colombiana de BBVA contribuyó con alrededor del 8% del margen de intereses del grupo en América Latina durante 2025. No es una cifra menor: la entidad que preside Carlos Torres ha consolidado en Colombia una cartera crediticia que supera con holgura los 12.000 millones de euros, muy apalancada en el segmento de empresas y en la financiación de infraestructuras. Santander, con un enfoque más minorista pero igual de arraigado, maneja otros 8.000 millones en activos en el país, de acuerdo con fuentes del mercado que han seguido su plan de expansión en la región andina.

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Ambos gigantes españoles llevan más de una década tratando a Colombia como uno de sus mercados estratégicos fuera de Europa. El país ofrece una demografía favorable, una clase media en expansión y un sistema financiero todavía poco bancarizado en comparación con los estándares europeos. Sin embargo, esa misma exposición vuelve a poner contra las cuerdas a sus cotizaciones cuando el ruido político escala, tal y como sucedió en 2022 con la llegada de Gustavo Petro a la presidencia. Aquella vez, los títulos de BBVA y Santander llegaron a ceder más de un 6% en las semanas posteriores al triunfo de la izquierda. La historia puede repetirse, y esta vez el escenario es aún más fragmentado.

Dos programas económicos que van en dirección opuesta

Los dos candidatos que se disputan la Casa de Nariño presentan recetas que impactan de lleno en las compañías financieras con intereses en el país. Abelardo de la Espriella, abogado independiente de ultraderecha, propone un ajuste fiscal inmediato para reducir el déficit del 6,4% actual al 4,8% en sus primeros 360 días de Gobierno, combinado con una reducción del tamaño del Estado de hasta una cuarta parte. Su programa otorga un papel central a Ecopetrol, la petrolera pública, con un plan de reactivación de la exploración de hidrocarburos que aspira a catapultar el crecimiento del PIB desde el mediocre 2,6% de 2025 hasta el 7% en un horizonte que calca los modelos asiáticos de Singapur y Corea del Sur.

Para los bancos españoles, este programa sería el escenario benigno. Una gestión ortodoxa del déficit, sumada a la atracción de inversión extranjera directa ligada al sector energético, estabilizaría la prima de riesgo país y mantendría la demanda de crédito empresarial. El plan de vivienda ‘País de Propietarios’ que impulsa De la Espriella —con hipotecas al 2% a 30 años— supondría además un acelerador de la cartera hipotecaria de entidades como BBVA y Santander, que tienen una cuota de mercado conjunta cercana al 30% en el segmento residencial colombiano.

En la otra esquina, Iván Cepeda, heredero del proyecto de Gustavo Petro, defiende un giro a la izquierda que pasa por subir la tributación a las altas rentas y a los grandes patrimonios, blindar a Ecopetrol como ‘patrimonio público’ alejado del fracking y mantener una política de salario mínimo expansiva que, según la OCDE, alimenta la informalidad y las presiones inflacionistas —la inflación seguía en el 5,84% en mayo. Su apuesta por la reforma agraria y la Alianza Nacional Alimentaria, con el Estado como intermediario, introduce un sesgo intervencionista que los inversores institucionales no suelen recibir con agrado. Para BBVA y Santander, el programa de Cepeda eleva el riesgo regulatorio, comprime los márgenes de intermediación y podría enfriar la concesión de crédito al sector privado más expuesto a los cambios normativos.

BBVA Colombia

El mercado empieza a descontar el peor escenario

Las acciones de BBVA y Santander cerraron la sesión del viernes con caídas del 2,8% y del 2,3%, respectivamente, en una jornada en la que el Ibex 35 apenas restó un 0,5%. La sobrerreacción aislada de ambos títulos, según operadores consultados, se explicó por la acumulación de posiciones cortas de fondos que llevan semanas cubriéndose ante el riesgo electoral. El volumen negociado en las dos cotizadas fue un 40% superior a la media móvil de los últimos veinte días, un indicio que confirma la tensión selectiva sobre los valores con exposición latinoamericana.

La prima de riesgo colombiana, medida por el diferencial de su deuda soberana frente al bono del Tesoro estadounidense, se había ampliado en más de 60 puntos básicos en las últimas semanas hasta situarse en niveles cercanos a los 320 puntos. Ese encarecimiento de la financiación externa tiene un efecto directo en la valoración de las filiales bancarias, porque eleva el coste de capital y reduce el valor actual de los flujos futuros. En otras palabras, una victoria de Cepeda que amplíe aún más ese diferencial golpearía de lleno en el múltiplo al que cotizan los activos colombianos de BBVA y Santander, algo que el mercado de momento solo está empezando a descontar en un escenario de probabilidad baja pero con un impacto elevado.

La historia reciente demuestra que el riesgo electoral latinoamericano suele castigar a los bancos españoles en el corto plazo, aunque el efecto tiende a diluirse si el marco macroeconómico se mantiene estable.

Un riesgo que no cotiza con toda su crudeza

En mi lectura, el mercado está ponderando la contienda colombiana como un evento binario de alta volatilidad, pero no está calibrando bien la probabilidad real de un escenario adverso prolongado. Las encuestas previas al silencio electoral no daban una ventaja clara a ninguno de los dos candidatos, lo que deja la puerta abierta a una segunda vuelta muy ajustada y, sobre todo, a una posible judicialización de los resultados si el margen es inferior a los 500.000 votos, como ya sucedió en otras elecciones latinoamericanas. Una crisis institucional de ese calibre sí que pondría a prueba los balances de las filiales colombianas de los grandes bancos españoles.

Más allá del domingo, el reto para BBVA y Santander no es solo capear la tormenta electoral. Colombia arrastra un déficit estructural superior al 6% del PIB y una deuda pública que ya ronda el 60%, un nivel que deja poco espacio a la expansión fiscal que promete Cepeda sin poner en riesgo el grado de inversión. Si Fitch o Moody’s revisaran a la baja la perspectiva de la deuda soberana colombiana tras los comicios, el impacto se filtraría de inmediato a las carteras de renta fija de ambos bancos, que poseen títulos del Estado colombiano como parte de su colchón de liquidez. No es un escenario central en sus informes de riesgos, pero la combinación de un triunfo de la izquierda con una fragmentación parlamentaria que impida gobernar podría activar precisamente ese catalizador.

He cubierto suficientes crisis de deuda emergente como para saber que el contagio viene por donde nadie espera. La diferencia con 2022 es que hoy la Reserva Federal mantiene los tipos en el 4,25% y el BCE en el 2,75%, un entorno de financiación más caro que hace tres años. Eso significa que cualquier tensionamiento de la prima de riesgo colombiana se transmitirá con más virulencia a los balances bancarios, porque el coste de la cobertura se ha encarecido. Los analistas que ahora mismo mantienen recomendaciones de compra sobre BBVA y Santander con potenciales de dos dígitos no están, a mi juicio, incorporando suficientemente ese riesgo de cola.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: BBVA y Santander cerraron el pasado viernes con recortes del 2,8% y el 2,3%, respectivamente, ampliando las caídas acumuladas de la semana hasta el 5,6% y el 4,9%. La sesión del lunes, la primera tras las elecciones, dependerá directamente del resultado y del tono del discurso de aceptación.

Clave técnica: Las acciones del BBVA perdieron el soporte de los 9,40 euros que habían conservado desde marzo y apuntan ahora al nivel de los 8,90 euros, mínimo de 2025. Un triunfo de Cepeda que no se acompañe de un giro pragmático podría llevar el valor a testar los 8,20 euros en cuestión de sesiones. Para Santander, la referencia es el soporte de los 8,60 euros, tras perforar los 9,00 euros el pasado miércoles.

Apunte macro: La prima de riesgo colombiana se situaba el viernes en 312 puntos básicos, 55 por encima del nivel de hace un mes. Si el nuevo Gobierno confirma una deriva fiscal expansiva y un freno a la inversión petrolera, el diferencial podría escalar hasta los 380 puntos, igualando el nivel que desencadenó la venta masiva de deuda colombiana en 2022. Los inversores con exposición a renta fija latinoamericana deben vigilar de cerca el primer discurso económico del ganador.


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