Iberdrola | bp pulse, la sociedad conjunta participada por Iberdrola y la petrolera bp, ha cerrado una financiación bancaria de hasta 230 millones de euros para respaldar su plan de despliegue de puntos de recarga eléctrica de alta potencia en España y Portugal. La operación, una de las más relevantes en el sector de la electromovilidad en el país, refuerza la posición de la alianza, constituida hace menos de tres años, en la carrera por la infraestructura de movilidad sostenible.
Una financiación de 130 millones ampliable hasta 230
En concreto, la financiación se ha estructurado mediante un ‘club deal’ sindicado por ING Corporate Finance y suscrito por ING, Rabobank, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y Kutxabank. El tramo inicial asciende a 130 millones de euros, con la opción de ampliarlo hasta los 230 millones en función de las necesidades de crecimiento. Este modelo permite a Iberdrola | bp pulse asegurar liquidez para los próximos años sin diluir a sus socios.
El CFO de la ‘joint venture’ en España y Portugal, Roberto Cocina, subrayó que la operación “demuestra el respaldo y la sólida confianza del mercado financiero en la solvencia y madurez del proyecto”. Según la compañía, el cierre de esta financiación pone de manifiesto el interés de las entidades por un modelo de negocio centrado en la recarga pública de alta potencia.
Una red de carga con más de 2.500 puntos en la Península
Desde su creación, Iberdrola | bp pulse ha desplegado una de las mayores redes públicas de recarga de alta potencia de la Península Ibérica, con más de 2.500 puntos operativos entre España y Portugal. La financiación obtenida servirá para acelerar ese despliegue y alcanzar un número aún mayor de estaciones en los próximos ejercicios, en un mercado donde la competencia se intensifica.
Actores como Endesa (a través de Endesa X) o Repsol también han apostado fuerte por la electromovilidad, con miles de puntos de recarga propios. La ‘joint venture’ de Iberdrola y bp busca diferenciarse con una oferta de alta potencia y ubicaciones estratégicas en corredores y áreas urbanas.

La confianza del sector financiero en un proyecto con apenas tres años de vida demuestra la velocidad con la que la movilidad eléctrica se ha convertido en un negocio maduro.
La movilidad eléctrica busca velocidad de crucero en la Península
La apuesta de Iberdrola y bp por la recarga pública coincide con un momento de aceleración regulatoria y de demanda en España y Portugal. Los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y los fondos europeos Next Generation están impulsando la instalación de infraestructura de recarga. En este contexto, la capacidad de acceder a financiación a largo plazo se convierte en una ventaja competitiva para quienes quieren ganar escala.
La estructura de ‘club deal’ resulta especialmente adecuada para un proyecto de estas características: evita la concentración del riesgo en una sola entidad y permite a los bancos compartir la exposición a un sector que, aunque prometedor, aún requiere de fuertes inversiones. El papel del ICO, además, subraya el interés público en la descarbonización del transporte.
La ‘joint venture’ frente a sus rivales
Para Iberdrola, el negocio de la movilidad eléctrica es una palanca natural de crecimiento que complementa su negocio de generación renovable y redes. La compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán ya cuenta con una red de puntos de recarga propia, y la alianza con bp le permite acelerar en la capilaridad geográfica. Para bp, supone una diversificación clave ante el declive de los combustibles fósiles.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El ritmo de despliegue de nuevos puntos de recarga en los próximos trimestres y si la empresa ejerce la ampliación hasta los 230 millones, lo que indicaría un ritmo superior al previsto.
- Reacción del valor: La cotización de Iberdrola apenas reaccionó a la noticia, ya que se trata de una operación de menor tamaño relativo para el grupo, pero para bp puede ser un indicio de la pujanza de su división de movilidad.
- Precedente sectorial: Otras ‘joint ventures’ como la de Endesa y Enel X han recurrido a esquemas similares de financiación, lo que sugiere que los bancos ven al sector de la recarga como un nicho bancable.




