Hyundai cierra la compra total de Boston Dynamics por 325 millones y despliega el robot Atlas en sus fábricas

La firma surcoreana invierte 325 millones de dólares para hacerse con el 9,65% que controlaba SoftBank y acelerar la integración de la robótica en su cadena de montaje. El movimiento deja vía libre para la salida a bolsa en el Nasdaq.

Hyundai Motor Group ha cerrado la compra total de Boston Dynamics por 325 millones de dólares. La operación, culminada hoy 20 de junio, permite a la automovilística surcoreana integrar verticalmente la robótica avanzada en sus líneas de producción y allana el camino para la salida a bolsa de la firma estadounidense en el Nasdaq.

Claves de la operación

  • Hyundai obtiene el control del 9,65% que le faltaba por 325 millones de dólares. SoftBank se desprende del paquete aprovechando un acuerdo de 2021, justo antes de que expirara el plazo.
  • El movimiento acelera la integración vertical del robot Atlas en las fábricas de coches. Sin inversores externos, Hyundai puede sincronizar la hoja de ruta robótica con sus necesidades de producción.
  • La compra prepara a Boston Dynamics para cotizar en el Nasdaq con mayor autonomía. El control total facilita los trámites frente a la competencia china en robótica.

La puja por el control de la robótica industrial

La información, adelantada por el periódico surcoreano Maeil Business Newspaper y pendiente de confirmación oficial, supone un espaldarazo a la estrategia de Hyundai. En 2021, la compañía ya adquirió el 90,35% de Boston Dynamics por 880 millones de dólares. Ahora, con el 100%, elimina las fricciones de la gestión compartida.

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El precio de los 325 millones resulta especialmente ventajoso. La valoración de Boston Dynamics llegó a rozar los 19.800 millones de euros el año pasado, muy por encima de los 283 millones de euros que equivale este último paquete. El coste estaba congelado desde hace un lustro, antes del boom de la robótica.

SoftBank, por su parte, refuerza su giro estratégico: de la robótica de hardware a la inteligencia artificial aplicada a centros de datos. En paralelo, China invierte miles de millones en empresas como Unitree para inundar el mercado con robots asequibles.

El robot Atlas, conocido por sus vídeos virales de parkour y acrobacias, se integrará ahora en la producción automotriz de Hyundai y Kia. La compañía busca automatizar procesos complejos antes de que Tesla, con su Optimus, o Figure AI, con su robot humanoide, impongan su propio estándar.

La integración del robot Atlas no es un experimento de laboratorio: es una carrera contrarreloj por evitar que Tesla o China le coman la ventaja competitiva.

El control total también es un requisito clave para la salida a bolsa que Hyundai planea para Boston Dynamics. Cotizar en el Nasdaq exige una estructura accionarial clara y una narrativa de negocio convincente, algo que la gestión compartida con SoftBank dificultaba.

Ahora, el presidente Euisun Chung retiene un 22,6% del capital, mientras que las filiales Hyundai (28%), Kia (17,2%), Hyundai Mobis (11,3%) y Hyundai Glovis (11,25%) se reparten el resto. Un esquema que da estabilidad y control.

Sin embargo, la operación no está exenta de contrapartidas. Para cerrar el trato, Hyundai ha transferido a SoftBank el instituto RAI, un centro de investigación de inteligencia artificial científica por el que había pagado 424 millones de dólares en 2022. La firma coreana se queda con el cuerpo de los robots, pero pierde el control del ‘cerebro’ investigador.

Es una buena noticia a medias. Un paso adelante en integración productiva, pero un paso atrás en soberanía sobre la IA aplicada a la robótica.

La batalla por la cadena de montaje: Tesla, China y el factor tiempo

La competencia se ha intensificado en los últimos meses. Tesla avanza con Optimus y ya ha anunciado pruebas piloto en su propia planta de Fremont. El gobierno chino, por su parte, financia con generosidad a empresas como Unitree Robotics, que ya comercializan robots cuadrúpedos por una fracción del coste de sus equivalentes occidentales.

Tener a Boston Dynamics bajo control total otorga a Hyundai una ventaja clave: propiedad intelectual valiosa y una marca reconocida mundialmente. Pero el reto ahora es traducir esa fama en productividad industrial tangible.

La integración de Atlas en las fábricas no será inmediata ni barata. Adaptar los robots a las líneas de montaje de vehículos eléctricos requiere una inversión adicional en software, sensores y formación de personal. No es enchufar y listo.

Además, la decisión de ceder el instituto RAI limita la capacidad de Hyundai para desarrollar internamente los algoritmos de visión y aprendizaje que harían a Atlas más autónomo. Dependerá en parte de proveedores externos o de nuevas adquisiciones.

compra Boston Dynamics

De mascota viral a obrero industrial: el dilema de Boston Dynamics

Durante años, Boston Dynamics fue una empresa viral y curiosa. Google la compró en 2013 por un valor no revelado, pero nunca supo integrarla en su ecosistema. Luego pasó a SoftBank, que la consideró una inversión de futuro. Hyundai, en cambio, tiene un plan industrial claro: robots en fábricas reales.

En esta redacción, observamos que la jugada de Hyundai recuerda a la estrategia de integración vertical que otros fabricantes como Toyota o el propio Tesla, han defendido desde siempre. Controlar la robótica de producción significa no depender de proveedores externos y acelerar los ciclos de innovación.

Sin embargo, hay un riesgo evidente: el aislamiento tecnológico. Al ceder el instituto RAI, Hyundai pierde músculo investigador en IA, una disciplina que avanza a toda velocidad. La robótica del futuro no es solo hardware: es software, y ganar la partida del hardware no garantiza ganar la partida de la automatización.

Contexto español: aunque España es el segundo fabricante de automóviles de Europa, ningún grupo español ha entrado en la puja por la robótica humanoide. Empresas como Gestamp o Antolin son referentes en componentes, pero dependen de la innovación que llegue de los fabricantes. Esta operación, por tanto, es un aviso para la industria auxiliar española: el tren de la automatización total ya ha salido y sólo unos pocos tienen billete.

La gran incógnita es si Boston Dynamics logrará finalmente ser rentable. Su valoración ha sido siempre especulativa, basada en expectativas más que en ingresos reales. La integración en Hyundai es, por tanto, una prueba de fuego: si Atlas demuestra ser útil en la cadena de montaje, la salida a bolsa será más fácil. Si se queda en un robot espectacular pero de nicho, el Nasdaq podría ser menos receptivo de lo esperado.

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