La prima de riesgo española se disparó este miércoles hasta los 86 puntos básicos después de que el PNV pusiera sobre la mesa la posibilidad de elecciones anticipadas si Pedro Sánchez no logra aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2027. Un órdago parlamentario que reabre la crisis de gobernabilidad y pone de nuevo la lupa sobre el riesgo político español.
Durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso, la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, emplazó directamente al presidente: «Estamos nadando en el último largo de esta legislatura. Presenten los Presupuestos, es su obligación, pero si no consigue un acuerdo suficiente en esta Cámara, disuélvala y convoque elecciones».
La intervención dejó clara la posición de los nacionalistas vascos. Vaquero dijo que la disposición del PNV al diálogo está siendo sometida a «una prueba de resistencia diaria que merma nuestra voluntad política». Y advirtió que sin una mayoría suficiente, Sánchez debería disolver las Cortes.
Sánchez, por su parte, reconoció que el Gobierno de coalición se encuentra en minoría parlamentaria y admitió la necesidad de «hablar con los grupos» para atar apoyos. Añadió que los Presupuestos serán «coherentes» con la ambición social, la transición energética y el rigor fiscal. La respuesta sonó a intento de templar ánimos, pero no despejó dudas.
La amenaza del PNV reabre la crisis de gobernabilidad
El órdago del PNV no es una sorpresa para quienes siguen de cerca la aritmética parlamentaria. Con 153 escaños del PSOE y Sumar, el Gobierno necesita el voto de los cinco diputados del PNV y de otras formaciones minoritarias como EH Bildu para aprobar cualquier ley. Sin los Presupuestos, la legislatura pierde oxígeno.
A tres años de las últimas cuentas aprobadas en 2023, la prórroga se ha convertido en rutina. Ahora, el calendario aprieta: los fondos Next Generation están en fase de desembolso y Bruselas exige reformas e hitos. La falta de Presupuestos ralentiza la ejecución de inversiones y puede retrasar el envío de nuevos tramos de financiación europea, justo cuando el ciclo electoral entra en su recta final.
El mercado de deuda empieza a incorporar un escenario de parálisis institucional que no solo retrasa el ajuste fiscal, sino que también erosiona la confianza de los inversores internacionales en la capacidad de España para cumplir con sus compromisos.
Impacto en la prima de riesgo de de España y en la renta fija nacional
La reacción fue inmediata: la prima de riesgo de España, que según datos de mercado tocó los 86 puntos básicos durante la sesión, amplió su diferencial con el Bund alemán en casi ocho puntos respecto al cierre anterior. Un movimiento que llevó el rendimiento del bono español a diez años al 3,82%, según los registros del Banco de España que monitorizan la evolución de la prima de riesgo.
El IBEX 35 cedió un 1,2% en la sesión, arrastrado por la banca. Santander perdió un 2,1%, BBVA un 1,9% y CaixaBank un 2,4%, en una jornada donde la aversión al riesgo golpeó con más fuerza a los valores cíclicos. La renta variable española cotiza la parálisis política con más brusquedad que la deuda desde hace meses.

Análisis E-E-A-T: el coste diferencial de la parálisis presupuestaria
El episodio de hoy no es aislado. España lleva prorrogando presupuestos desde 2024, y el mercado había interiorizado un status quo de gobernanza débil. Lo que ha cambiado este miércoles es la fecha de caducidad que el PNV pone al Gobierno: si no hay cuentas, elecciones. Eso eleva la probabilidad de un adelanto electoral en el primer semestre de 2027. La historia reciente muestra que la incertidumbre política puede elevar la prima de riesgo en 15-20 puntos en cuestión de semanas, como ocurrió durante la moción de censura de 2018.
Un adelanto electoral no es necesariamente malo para los mercados, pero sí lo es en un contexto donde España necesita consolidación fiscal para reducir su ratio de deuda/PIB, que el Banco de España sitúa en el 107% en su último Informe de Estabilidad Financiera. Sin Presupuestos, el margen de maniobra se reduce y se enquista la dependencia de los socios minoritarios.
Además, la prima de riesgo española se mantiene por debajo de la italiana (que cotiza en torno a 105 puntos), pero el diferencial con Italia se ha estrechado en los últimos meses. Si la parálisis persiste, el mercado podría revisar al alza la prima de liquidez y el riesgo de ejecución que exige a la deuda soberana española.
Las agencias de calificación, con Moody’s como referencia tras su última mejora a A3, no han reaccionado. Pero la falta de Presupuestos priva a España de la credibilidad fiscal que exige la Comisión Europea para los desembolsos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Una parálisis prolongada sí podría encender las alarmas en las próximas revisiones.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: La prima de riesgo cerró la sesión en los 86 puntos básicos, ampliando en casi ocho puntos su diferencial. El IBEX 35, por su parte, retrocedió un 1,2%, con los bancos liderando las caídas.
Clave técnica: La curva de la prima de riesgo rompió la banda de los 80-85 puntos básicos donde llevaba consolidada desde abril. Si supera los 90 puntos, activaría señales de sobrecompra en el diferencial con Italia y podría desencadenar un ajuste más rápido en la deuda soberana.
Apunte macro: La calificación crediticia de España se mantiene en A3 por Moody’s con perspectiva positiva, pero la ausencia de Presupuestos retrasa la senda de consolidación fiscal. El próximo hito es la revisión de S&P en septiembre, que vigilará muy de cerca la estabilidad política.





