No es un cúmulo globular. No es un simple amasijo de estrellas viejas. Los telescopios James Webb y Hubble acaban de desvelar que Terzan 5, un enjambre estelar que orbita en el bulbo central de la Vía Láctea, es en realidad un fragmento fósil del bulbo galáctico, un superviviente que conserva hasta cuatro poblaciones estelares distintas. El hallazgo, presentado ayer en el 248º congreso de la Sociedad Astronómica Americana en Pasadena y publicado en Astronomy & Astrophysics, obliga a reescribir la clasificación de estos objetos y arroja luz sobre cómo se formaron los núcleos de las galaxias.
Cuatro estallidos de formación estelar en un solo cúmulo
Descubierto en 1968 por el astrónomo Agop Terzan, Terzan 5 siempre fue catalogado como un cúmulo globular más. Sin embargo, en 2009 se detectó que albergaba dos poblaciones de estrellas con composiciones químicas distintas, y en 2016 el Hubble calculó sus edades: una de 12.000 millones de años y otra de 5.000 millones de años. Ahora, la combinación del Webb y el Hubble ha afinado esas cifras y añadido dos generaciones completamente nuevas.
Gracias a la visión infrarroja del Webb, capaz de atravesar el denso polvo que oculta el centro galáctico, el equipo liderado por Giorgia Zullo (Universidad de Bolonia) pudo medir colores y brillos de cientos de estrellas, clasificándolas por edades. Para separar las estrellas auténticas del cúmulo de las que solo están de paso por esa línea de visión, recurrieron al archivo del Hubble: doce años de separación temporal permitieron calcular los movimientos propios de cada estrella y asignar membresías. El resultado fue contundente. Junto a las ya conocidas de 12.500 millones de años y 4.700 millones de años, emergieron otras dos poblaciones que se formaron hace 3.800 millones de años y tan solo 2.500 millones de años. Cuatro fogonazos de formación estelar espaciados por miles de millones de años, algo que ningún cúmulo globular normal puede explicar.
El grumo que la Vía Láctea no consiguió disolver

Para entender por qué Terzan 5 es tan especial conviene visualizar la analogía que proponen los astrónomos: imagina un pastel cuya masa se mezcla hasta volverse homogénea, salvo un grumo que se resiste a diluirse. Así actuó este cúmulo. Mientras otros sistemas estelares más ligeros se deshicieron y repartieron sus estrellas para construir el bulbo de la Vía Láctea hace miles de millones de años, Terzan 5 conservó su identidad gracias a su enorme masa.
Esa masa fue la clave para retener el gas y el polvo enriquecidos por las explosiones de supernova. En cúmulos poco masivos, la energía de esas explosiones expulsa el material lejos, apagando cualquier futura generación estelar. Pero en Terzan 5 la gravedad mantuvo el combustible, permitiendo que se encendieran nuevas estrellas una y otra vez. «Por algún motivo, este peculiar grupo de estrellas se formó separadamente del bulbo y no fue destruido mientras el bulbo se ensamblaba», explica Francesco R. Ferraro, investigador principal de las observaciones con Webb. «Terzan 5 es lo que ahora llamamos un fragmento fósil del bulbo porque se asemeja a los grumos primordiales que contribuyeron a la formación del bulbo».
Terzan 5 logró lo que ningún cúmulo globular había conseguido: retener el gas enriquecido por supernovas durante miles de millones de años, encendiendo nuevas generaciones de estrellas una y otra vez.
No es el único caso. Hace unos años, el cúmulo Liller 1 también fue reclasificado de la misma manera, y el equipo de Ferraro ya ha anunciado que examinará otros 40 o 50 cúmulos similares que orbitan en el bulbo. Si encuentran más objetos con varias generaciones estelares, la categoría de “fragmento fósil del bulbo” dejará de ser una rareza y se convertirá en una ventana directa a la infancia turbulenta de las galaxias.
Un laboratorio para entender cómo nacieron las galaxias primitivas
Me fascina cómo un cúmulo que parece un punto más en una imagen telescópica resulta ser una cápsula del tiempo que cuenta la juventud violenta de la Vía Láctea. Los modelos teóricos llevan años sugiriendo que las galaxias del universo temprano poseían enormes discos de gas que se fragmentaban en grumos, formaban estrellas y, al migrar hacia el centro, se fusionaban para construir los bulbos galácticos. La existencia de Terzan 5 —y de Liller 1— ofrece la primera evidencia directa de que esos grumos primordiales no siempre desaparecieron; algunos, como el nuestro, aguantaron hasta hoy.
«Basándonos en observaciones y simulaciones exhaustivas, pensamos que las galaxias primigenias tenían discos de gas que se partían en aglomeraciones y formaban estrellas. Esas aglomeraciones migraban al centro de la galaxia y muchas se fusionaban para constituir los bulbos», resume Barbara Lanzoni, coautora del estudio. No es casualidad que el propio Webb haya captado, en galaxias a miles de millones de años luz de distancia, estructuras grumosas muy parecidas a las que debió albergar la Vía Láctea en su infancia, como la galaxia Firefly Sparkle. Terzan 5 actúa, así, como un laboratorio local para estudiar un fenómeno que tuvo lugar en todo el cosmos.
No obstante, conviene ser prudentes. Solo contamos con dos ejemplos confirmados; el censo completo está por hacer. Además, las edades obtenidas dependen de modelos de evolución estelar que pueden refinarse cuando el Webb acumule más observaciones. El siguiente paso será medir las abundancias químicas de cada población con espectroscopía de alta resolución, un trabajo que el VLT del Observatorio Europeo Austral y el observatorio Keck ya han comenzado a explorar. Si los datos confirman que las nuevas generaciones se formaron a partir del material procesado por las anteriores, la hipótesis del enriquecimiento autónomo quedará sellada.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Terzan 5 no es un cúmulo globular, sino un fragmento fósil del bulbo galáctico que alberga hasta cuatro generaciones de estrellas.
- Dónde: En el bulbo central de la Vía Láctea, a unos 19.000 años luz de la Tierra.
- Institución responsable: Universidad de Bolonia, con datos de los telescopios espaciales James Webb (NASA/ESA/CSA) y Hubble (NASA/ESA). Estudio publicado en Astronomy & Astrophysics.
- Cuándo: Resultados presentados el 16 de junio de 2026 en el 248º congreso de la Sociedad Astronómica Americana.
- Impacto a futuro: Aporta la primera evidencia local de que los bulbos galácticos se formaron a partir de grumos de estrellas primordiales, y allana el camino para encontrar más fragmentos fósiles que reconstruyan el álbum de familia del cosmos.




