Los secretos de la tele de Contreras: un ‘Intermedio 3.0’ y ninguna relación con Movistar Plus+

El nuevo proyecto televisivo impulsado por José Miguel Contreras se perfila como una de las apuestas más ambiciosas del ecosistema audiovisual español en años recientes. A falta de nombre definitivo y con la marca provisional de CNN Siete, la futura cadena aspira a ocupar un espacio muy concreto: una televisión de actualidad política con toques de humor y entretenimiento que será la única televisión privada afín a la línea del Gobierno.

Lejos de las primeras especulaciones que la vinculaban con grandes plataformas de pago o con alianzas industriales ya existentes, desde el sector explican a MERCA2 que la nueva televisión no tendrá relación alguna con Movistar Plus+ ni con el ecosistema de Telefónica, que está sufriendo campañas mediáticas de corte antigubernamental. La estructura de la nueva televisión, según fuentes del sector, se apoya en capital privado y en una arquitectura propia aún en construcción.

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Contreras lanzará un formato diario de humor

Contreras, histórico productor ejecutivo de El Intermedio y uno de los impulsores de Hora Veintipico de la Cadena SER, quiere replicar una fórmula reconocible pero ampliada: actualidad política tratada con humor, análisis y un ritmo diario muy marcado.

La idea central es un formato híbrido donde la información y el humor convivan con segmentos de entretenimiento ligero, en un intento de competir no tanto con programas concretos como con la saturación de opinión política en televisión.

Uno de los pilares del nuevo canal será la tertulia política, que podría competir contra espacios afines a la derecha como Horizonte y El análisis: diario de la noche. La apuesta, sin embargo, no se limita a la tertulia. El canal incluirá también ficción extranjera y formatos enlatados emitidos a diario, con lo cual se busca reducir costes iniciales mientras se consolida la producción propia.

Contreras
‘Hora Veintipico’

El plan de lanzamiento, que tendrá un coste de alrededor de 30 millones de euros, es deliberadamente gradual. El canal liderado a nivel empresarial por Andrés Varela Entrecanales comenzará con una producción propia limitada, apoyándose en contenidos adquiridos y distribución externa, y ampliará progresivamente su estructura a medida que aumente la audiencia y la inversión publicitaria.

Uno de los datos más relevantes del proyecto es la previsión de plantilla: alrededor de 300 trabajadores en su fase inicial, entre redacción, producción técnica, gestión digital y equipo creativo. Se trata de una cifra significativa para una televisión que parte prácticamente de cero en el panorama de la TDT española.

El soporte técnico estará externalizado en su arranque. La infraestructura será proporcionada por Toboggan Group, que aportará platós, equipamiento y servicios técnicos completos para permitir la emisión sin instalaciones propias.

Uno de los elementos más llamativos del proyecto es la posibilidad de integrar informativos ligados a CNN. Aunque no existe confirmación definitiva, las conversaciones están avanzadas y encajarían con una lógica ya explorada en el pasado: la colaboración entre grandes grupos informativos internacionales y operadores locales.

La referencia no es menor. CNN ya colaboró en su día con el grupo PRISA a través de CNN+, una experiencia que, aunque breve, dejó huella en el modelo de información continua en España. El objetivo ahora sería distinto: no un canal informativo puro, sino una integración de piezas internacionales dentro de una parrilla híbrida de entretenimiento político.

El gran freno: el espectro y la UHD

El principal obstáculo del proyecto no es económico ni creativo, sino regulatorio. La puesta en marcha de la nueva cadena depende de la reorganización del espectro radioeléctrico asociada al despliegue de la UHD en la TDT.

Sin esa reordenación, no hay hueco técnico para emitir. Esto podría retrasar la fecha de inicio más allá de lo previsto inicialmente, a pesar de que el equipo considera que la cadena está prácticamente lista desde el punto de vista operativo.

En paralelo, se estudia adelantar parte del proyecto al entorno digital, lanzando contenidos en línea antes del arranque televisivo formal. La lógica es clara: construir audiencia antes de tener señal.

Un proyecto con ADN político inevitable

Aunque sus promotores insisten en su independencia ideológica y en la contratación basada en perfiles profesionales, el proyecto se percibe inevitablemente en clave política. En algunos sectores mediáticos ya se interpreta como una televisión orientada al espacio progresista en un momento de hegemonía de ideas ultraderechistas.

No faltan especulaciones sobre su papel en el ciclo electoral de 2027, ni sobre su capacidad para actuar como plataforma de influencia en el debate público. En ese contexto, han aparecido nombres de posibles colaboradores o fichajes, entre ellos la periodista Àngels Barceló, el analista Alán Barroso o el humorista Héctor de Miguel.

Entre las hipótesis que circulan en el sector también aparece la posibilidad de que el canal se convierta en un polo de atracción para profesionales del entorno de RTVE en caso de cambios políticos futuros.

El nombre de José Pablo López, en línea directa con Contreras, ha aparecido en conversaciones informales del sector, al igual que el de comunicadores como Silvia Intxaurrondo o Javier Ruiz. Por ahora, todo se mantiene en el terreno de la especulación, pero refleja la centralidad política del proyecto.

Contreras, en guerra contra Atresmedia y Prisa y extertuliano de Àngels Barceló, ya fue una figura clave en la creación de La Sexta, que terminó integrada en Atresmedia tras problemas estructurales de rentabilidad. Aquellos números fueron sufridos por Televisa y accionistas minoritarios como Andreu Buenafuente o Karlos Arguiñano, mientras Jaume Roures se hacía grande en el ecosistema audiovisual español.

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