Ayer, mientras seguía la última hora de la cumbre del G7 en Evian, conecté con el análisis de Juan Antonio Aguilar en Negocios TV. Mientras Zelensky aterrizaba con la cartera abierta y Donald Trump descartaba el encuentro bilateral, Rusia lanzaba uno de los ataques más masivos de los últimos meses sobre Ucrania. 700 drones, 70 misiles y, de inmediato, una única imagen copó todos los titulares: el monasterio de las cuevas en Kiev, patrimonio de la UNESCO, supuestamente bombardeado por el Kremlin.
El ataque fue planificado, no improvisado
Aguilar fue tajante desde el primer minuto. Mientras las agencias difundían el humo sobre el techo metálico del recinto religioso, él recordó que ese tipo de ofensivas con 42 objetivos militares —talleres de drones, fábricas de reparación de vehículos, centros logísticos— no se improvisan. “Son planes del Estado Mayor, una sucesión de blancos que se deciden con semanas de antelación”, sostuvo. Para el analista de Negocios TV, la coincidencia temporal con la apertura del G7 es un clásico: el relato se construye antes que la verificación.
¿Misil ruso o fragmento de una intercepción?
El debate no es menor. Aguilar desplegó sobre la mesa argumentos técnicos que contrastan con la narrativa dominante. Un misil de crucero como el Kalibr, con 700 kilos de explosivo, o un Zircón hipersónico habrían pulverizado el edificio; los daños visibles —un fragmento del techo incendiado— no encajan con esa potencia destructiva. “Pudo ser un dron interceptado que cayó sobre la cubierta o incluso un misil Patriot que erró el blanco y se desvió”, afirmó. La hipótesis alternativa, aunque plausible, apenas ha encontrado eco en las portadas.
El presentador fue más allá y recordó el bombardeo del Museo de Defensa de Sebastopol tres días antes, con frescos del siglo XIX destruidos. “Aquí lo han callado todo”, denunció. Y ese silencio selectivo, según él, es la verdadera trama de fondo.
El dinero de la foto
Zelensky acude al G7 con la necesidad de mantener el flujo financiero. Aguilar no ocultó su escepticismo: “Va a hacerse la foto y a pedir dinero”. La decisión de Trump de esquivar la reunión bilateral añade un factor de incertidumbre que puede incomodar a las potencias europeas, mientras el líder ucraniano insiste en su papel de víctima. Para el analista, la presencia de Zelensky en Evian convierte a quienes le reciben en cómplices de los crímenes que —según sostiene— se cometen a diario en Donbás, donde autobuses, paradas de estación y edificios de apartamentos son alcanzados sin que Occidente alce la voz.
“Los daños en el monasterio de las cuevas son mínimos y no corresponden a un ataque ruso deliberado. Es la típica hipocresía de las élites europeas y de los medios.”
— Juan Antonio Aguilar, Negocios TV
La doble vara de la hipocresía
Macron lamentó el supuesto ataque al patrimonio como si incendiaran Notre Dame cada semana. Aguilar, en cambio, leyó datos del Observatorio sobre la Intolerancia y Discriminación de los Cristianos en Europa: 37 delitos de odio contra iglesias, sobre todo en Alemania, Francia e Italia, sin que los líderes europeos hayan movido un dedo. “¿Qué ha dicho Macron de todo eso? Nada”, espetó. La persecución de la Iglesia Ortodoxa en Ucrania —los monjes expulsados, los fieles agredidos— también forma parte de un relato que, a juicio del programa, se maquilla con urgencia.
Un circo demasiado familiar
Las imágenes del techo metálico dañado van a rodar durante días como prueba del expansionismo ruso. Sin embargo, para Negocios TV el verdadero espectáculo está en el silencio sistemático sobre los bombardeos ucranianos en el este y la reacción orquestada de los líderes internacionales. “Ya tienen circo para los próximos días”, concluyó Aguilar. Mientras tanto, el lector queda atrapado entre dos narrativas irreconciliables, con la certeza de que la verdad exige más preguntas de las que se formulan en directo.
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