Bajo más de tres kilómetros de hielo, la Antártida oriental esconde la arquitectura de un supercontinente desaparecido. Un equipo internacional con participación de la Universidad de Durham ha cartografiado una red de cuencas fluviales formada hace cientos de millones de años, cuando la región era parte de Gondwana. El hallazgo, publicado en Nature Geoscience, no solo reescribe la historia geológica del continente blanco; explica cómo fluye el hielo hoy y qué regiones podrían ser más vulnerables al cambio climático.
Una radiografía geofísica del continente bajo el hielo
La estructura recibe el nombre de East Antarctic Fan-Shaped Basin Province, una provincia de cuencas subglaciales con un patrón radial que se despliega desde un punto cercano al Polo Sur. Incluye rasgos tan conocidos como las cuencas de Wilkes, Aurora y la depresión que alberga el lago Vostok. Los investigadores describen una unidad fisiográfica de escala semicontinental, formada por un mecanismo de extensión rotacional distribuida: el terreno se estiró y se abrió como un abanico, mientras una zona central actuaba de punto fijo. Según el artículo, la deformación creó una debilidad en la litosfera que más tarde influiría en la separación entre la Antártida y Australia.
Por qué una cuenca de hace cientos de millones de años importa hoy
Ese estiramiento ocurrió probablemente antes de la ruptura de Gondwana, el supercontinente que unía Sudamérica, África, India y Australia. Pero la influencia de aquellas cicatrices no se detuvo en el pasado remoto: la topografía del lecho rocoso sigue canalizando hoy el movimiento del hielo, desde los glaciares de salida hasta la formación de valles subglaciales. En las zonas donde el lecho presenta pendiente, el hielo se acelera; en las depresiones, se frena y acumula espesor.
Para cartografiar este relieve oculto, el equipo no excavó; combinó datos de gravedad, magnetismo, sísmica y modelos de corteza. Fue una auténtica radiografía geofísica. Guy Paxman, investigador de Durham, lideró los cálculos del rebote postglacial: si el hielo desapareciera, en algunos puntos la corteza se elevaría hasta un kilómetro, lo que permite afinar la forma real del terreno sepultado.
La topografía enterrada bajo el hielo no es un suelo neutral: es un relieve antiguo que canaliza el avance del hielo hacia el océano.
Esa topografía enterrada determina dónde el hielo fluye más rápido y dónde se acumula. Los modelos climáticos que no tienen en cuenta el relieve subglacial pueden errar en sus predicciones sobre la estabilidad de la capa de hielo oriental, una región que hasta hace poco se consideraba inmune al deshielo acelerado. Los datos obligan a revisar esa aparente estabilidad.
Lo que revela la provincia de cuencas sobre Gondwana y el futuro del hielo
El hallazgo conecta dos escalas de tiempo que rara vez se tocan: la tectónica del Paleozoico-Mesozoico y la criosfera del Antropoceno. La provincia de cuencas en abanico es un fósil geológico que guarda las claves de cómo se desgarró el supercontinente, pero también una pieza clave para entender el presente. No obstante, los autores reconocen que aún falta precisar la edad exacta de la extensión y los mecanismos geodinámicos que la impulsaron, porque la litosfera antártica sigue siendo una de las menos accesibles del planeta.
La próxima campaña de perforación en la cuenca de Aurora, prevista para 2028 por el programa internacional Antarctic Inland Exploration, podría extraer sedimentos que confirmen la cronología. Mientras tanto, la estructura ya es una nueva coordenada en los modelos de flujo de hielo. La Antártida, ese blanco absoluto que vemos desde los satélites, empieza a revelar un sótano con historia propia. Y esa historia importa.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Una provincia de cuencas subglaciales con patrón radial, denominada East Antarctic Fan-Shaped Basin Province.
- Dónde: Antártida oriental, bajo más de 3 km de hielo, abarcando las cuencas de Wilkes, Aurora y el lago Vostok.
- Institución responsable: Universidad de Durham, con participación internacional; estudio publicado en Nature Geoscience.
- Cuándo: Publicación en junio de 2026.
- Impacto a futuro: Permite mejorar los modelos de flujo de hielo y evaluar la estabilidad de la capa antártica frente al cambio climático.



