Mark Carney alerta: la dependencia tecnológica en IA de EE.UU. amenaza a Europa

El exgobernador del Banco de Inglaterra señala que el bloqueo de los servicios de Anthropic por parte de Washington demuestra el peligro de una excesiva concentración tecnológica. La Comisión Europea estudia medidas para reducir la vulnerabilidad del continente en inteligencia ar

Mark Carney ha lanzado una advertencia que suena a despertador en los despachos de Bruselas: la dependencia tecnológica en inteligencia artificial de Estados Unidos amenaza a Europa. El exgobernador del Banco de Inglaterra y actual enviado especial de la ONU para el clima considera que las recientes restricciones de Washington a la empresa Anthropic demuestran el peligro real que supone para cualquier país depender de un único centro de poder tecnológico.

La decisión estadounidense, que según varios medios contó con el impulso de Amazon, ha bloqueado el acceso de los clientes europeos a algunos de los modelos más avanzados de la firma californiana, como Fable 5 y Mythos 5. Anthropic, mientras tanto, ha anunciado el lanzamiento de una versión “segura” de Mythos, argumentando que la medida de la Administración Trump busca prepararse frente al riesgo de que la tecnología caiga en malas manos.

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Por qué Anthropic se ha convertido en el epicentro de la tormenta

Anthropic, fundada en 2021 por antiguos empleados de OpenAI, se ha consolidado como uno de los actores más prometedores en el campo de la IA generativa. Su apuesta por un desarrollo “constitucional” y más controlado de los modelos había atraído a inversores como Google y Salesforce. Sin embargo, su alianza con Amazon Web Services (AWS), que incluye una inversión multimillonaria y una integración profunda con la nube del gigante del comercio electrónico, la ha colocado en el centro del debate geopolítico.

La Casa Blanca justificó las restricciones por motivos de seguridad nacional, pero la participación de Amazon en el proceso de decisión ha despertado suspicacias. Según la prensa gallega, la compañía de Jeff Bezos contribuyó activamente a la decisión de bloquear el uso de la IA de Anthropic por parte de clientes no estadounidenses. El trasfondo es evidente: Amazon, como proveedor de infraestructura en la nube, prefiere mantener el control sobre quién accede a los modelos más potentes.

Europa ante el espejo: ¿cuánto depende de la IA estadounidense?

La intervención de Mark Carney no es casual. El también copresidente de la Glasgow Financial Alliance for Net Zero (GFANZ) tiene una visión sistémica de los riesgos, y la IA no es una excepción. En un mundo donde los modelos de lenguaje y los sistemas de recomendación se están convirtiendo en infraestructuras críticas, la dependencia de un único país proveedor es, en su opinión, una vulnerabilidad comparable a la de las cadenas de suministro de chips durante la pandemia.

Europa, en concreto, carece de alternativas propias. El continente ha impulsado la Ley de IA, un marco regulatorio pionero, pero su capacidad para desarrollar modelos fundacionales competitivos sigue siendo limitada. Empresas como Aleph Alpha o Mistral AI intentan plantar cara, pero la brecha con los gigantes estadounidenses y chinos se ensancha trimestre a trimestre. Las cifras oficiales hablan por sí solas: la inversión privada en IA en Europa alcanzó los 22.000 millones de euros en 2025, un tercio de la estadounidense.

Cuando el acceso a la inteligencia artificial se convierte en una cuestión de geopolítica, la soberanía digital deja de ser un debate teórico para convertirse en una necesidad estratégica.

Los responsables políticos europeos ha comenzado a plantear medidas de emergencia, desde la creación de un “Eurostack” de IA hasta la exigencia de servidores locales para el entrenamiento de modelos. Pero ninguna de esas soluciones se materializará en menos de tres años. Mientras tanto, empresas europeas que dependían de los modelos de Anthropic para sus operaciones diarias se han visto obligadas a buscar alternativas o a paralizar proyectos.

El episodio recuerda al veto de los procesadores de NVIDIA a China, aunque con una diferencia clave: Europa no está en una guerra tecnológica con Estados Unidos. Es un aliado. El hecho de que Washington restrinja el acceso de sus socios atlánticos a una tecnología que considera sensible envía una señal incómoda sobre la confianza transatlántica.

El ángulo financiero: un aviso con sello de Carney

La lectura financiera de Carney es particularmente relevante. Si los modelos de IA se integran en los sistemas de pago, la banca o los seguros, una desconexión repentina podría tener efectos sistémicos. De momento, el Banco Central Europeo ha comenzado a incluir la resiliencia digital en sus pruebas de estrés, pero la dependencia de proveedores estadounidenses no se ha abordado con la urgencia que reclama el exgobernador.

La compañía Anthropic no ha aclarado cuándo restablecerá el acceso a sus servicios en Europa. Fuentes consultadas por este medio apuntan a que las negociaciones podrían extenderse hasta finales de año, aunque todo depende de la Administración Trump, poco proclive a ceder en materia de seguridad.

Carney, con su habitual equidistancia, no entra a valorar la legitimidad de las restricciones, pero su mensaje es nítido: Europa debe construir su propia autonomía tecnológica si quiere evitar un chantaje futuro. Y debe hacerlo ya. El tiempo corre y la ventana de oportunidad es estrecha.


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