Acuerdo EEUU-Irán y reapertura de Ormuz: el petróleo se desploma más de un 4% y el Ibex 35 marca máximos históricos

El presidente estadounidense anuncia en Truth Social la reapertura sin peajes del paso marítimo. El crudo Brent cae a mínimos de dos meses y las bolsas europeas celebran el alivio geopolítico.

El lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sacudió los mercados al confirmar en Truth Social que Estados Unidos e Irán habían alcanzado un acuerdo definitivo para reabrir el estrecho de Ormuz sin peajes. La noticia hundió el precio del petróleo más de un 4% y catapultó al Ibex 35 hasta un máximo histórico al cierre semanal.

El barril de Brent, referencia en Europa, se dejaba más de 3,5 dólares y caía por debajo de los 85 dólares, borrando las ganancias acumuladas en el mes. El West Texas Intermediate (WTI) estadounidense sufría un varapalo similar. En paralelo, el selectivo español firmaba su sesión más eufórica del año, con los grandes valores bancarios y energéticos liderando las subidas.

Publicidad

Reapertura del paso más vigilado del petróleo global

El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del crudo mundial según la Wikipedia, llevaba semanas asfixiado por el bloqueo naval impuesto por Washington desde el inicio de las hostilidades. La promesa de reabrir el paso a todos los buques comerciales sin peajes despeja de golpe el principal cuello de botella energético del planeta. Con la firma del memorando prevista para el próximo viernes 19 de junio en Suiza, la Casa Blanca asegura que el tránsito se reanudará de inmediato.

El anuncio de Trump, lanzado en la madrugada del domingo y amplificado por el propio secretario de Estado Marco Rubio, pilló a los mercados con el pie cambiado. En apenas unas horas, el crudo devolvió todo el sobreprecio que la tensión geopolítica había acumulado desde enero. “El acuerdo con Irán está completo. ¡Barcos del mundo, encended los motores!”, escribió Trump. La euforia también llegó desde Teherán, donde el viceministro de Exteriores Kazem Gharibabadi confirmó que las conversaciones técnicas se prolongarán 60 días para cerrar los detalles definitivos.

Lo relevante para el mercado no es solo la tregua en sí, sino la arquitectura del pacto: 25.000 millones de dólares en activos iraníes congelados serán liberados, las sanciones petroleras se levantan temporalmente y Teherán se compromete a no enriquecer uranio más allá del límite actual. Todo ello reduce drásticamente la probabilidad de un choque de oferta que, según varios analistas, podría haber disparado el crudo hasta los 120 dólares.

El mercado se ha aferrado a la idea de que volver a ver petroleros en Ormuz es volver a la normalidad. Pero los papeles firmados en Suiza empiezan a valer el día que se cumplen.

Las incógnitas que nadie quiere mirar

Pese al entusiasmo, el acuerdo no cierra todas las heridas. Israel, que no participa en la mesa de diálogo, mantuvo ataques sobre Beirut durante las negociaciones, lo que estuvo a punto de hacer descarrilar las conversaciones. La frágil tregua con Hezbolá y la cuestión nuclear —cuyo desmantelamiento se negociará durante los próximos dos meses— siguen siendo una espada de Damocles sobre la estabilidad de Oriente Medio.

El respiro que el Ibex 35 necesitaba

Para la bolsa española, la noticia llegó en el momento justo. El Ibex 35, castigado durante semanas por el temor a una espiral inflacionista derivada del petróleo caro, encontró en la tregua el combustible para batir su récord anterior. La caída del crudo alivia de manera directa a los sectores que más gasolina y diésel consumen —transporte, industria turística, logística— y reduce las presiones de costes que estaban erosionando los márgenes empresariales. También otorga un balón de oxígeno al Banco Central Europeo, que llevaba meses posponiendo la esperada bajada de tipos por el repunte energético.

En términos de composición, el selectivo español se benefició del tirón de los grandes bancos y de compañías como Inditex, cuyos costes logísticos están muy expuestos al precio del combustible. Incluso las energéticas, que en otras circunstancias sufrirían con un crudo más barato, celebraron el fin del bloqueo: la incertidumbre sobre el suministro era un riesgo desproporcionado que pesaba sobre sus valoraciones.

No obstante, la historia nos enseña que las primas de riesgo geopolítico no desaparecen de un plumazo. Los 60 días de negociaciones nucleares podrían rozar alguna línea roja tanto en Washington como en Teherán, y el frágil equilibrio libanés mantiene viva la posibilidad de un chispazo. Mientras tanto, el mercado elige creer. Y, por ahora, el Ibex lo agradece con máximos.


Publicidad