La 85.ª edición de la Feria del Libro de Madrid baja hoy el telón en los Jardines del Buen Retiro tras más de dos semanas de encuentros entre autores, lectores y profesionales del sector. Entre las actividades más destacadas de los últimos días figuró este viernes la emisión en directo de la versión noctámbula de La Cultureta, que el pasado viernes llenó un pabellón con un programa en el que Rubén Amón, Rosa Belmonte, Guillermo Altares, Sergio del Molino e Isabel Vázquez combinaron recomendaciones literarias, referencias cinematográficas y el humor que caracteriza al formato.
Convertido en una rara avis dentro de la radio comercial, La Cultureta ha logrado consolidarse como una propuesta de divulgación cultural accesible y alejada de cualquier pretensión elitista. Coincidiendo con su paso por la Feria del Libro, conversamos con Rubén Amón sobre el éxito del programa de Onda Cero, el papel de Carlos Alsina en su creación, la controversia que sigue rodeando al mundo taurino, el futuro del Atlético de Madrid y su propia trayectoria profesional.
Además, nos regala una exclusiva sin darle importancia alguna: recientemente rechazó una oferta de Mediaset España para ponerse al frente de un nuevo proyecto televisivo.
Pregunta. ¿Qué supone hacer el programa en directo y con público en un escenario como la Feria del Libro?
Respuesta. Cruzar la cuarta pared. Habitualmente estamos en un estudio sin una noción muy directa de los oyentes, y cuando llega una cita como la Feria del Libro te desenvuelves en tu hábitat natural. El programa prácticamente se hace solo porque recuperas el contacto directo con la gente.
P. La Cultureta se ha consolidado como un formato de divulgación cultural accesible.
R. Es bastante insólito que una radio comercial como Onda Cero haya apostado de una manera tan comprometida por un programa cultural. Las radios comerciales no suelen hacer este tipo de propuestas. Además, se nos ha permitido desarrollar una fórmula informal, pero muy seria. La cultura no hay que trivializarla, pero tampoco presentarla de una forma embalsamada o presuntuosa.
P. Carlos Alsina, impulsor del formato, ha anunciado que dará un paso a un lado y deja de conducir el tramo informativo a partir de septiembre. ¿Cómo lo habéis vivido y cómo afectará a La Cultureta?
R. Con naturalidad. Entre las muchas cualidades que ha demostrado como creador de formatos, destacaría su profundo conocimiento del medio. Se desenvuelve en él como nadie. Se marcha del primer tramo del proyecto, pero deja fórmulas como La Cultureta que tienen garantizada su continuidad.

P. Usted suele mantener un tono templado en el debate público, pero defiende con firmeza el mundo taurino, que genera una gran polarización y despierta un conocido desagrado para buena parte de la ciudadanía.
R. Los toros son probablemente mi expresión más activista. Mucha gente que está de acuerdo con los toros se pone de perfil porque es un asunto incómodo, pero yo prefiero afrontarlo. Esta profesión me ha permitido desarrollar muchos géneros, en televisión, prensa escrita y radio. Algunas disciplinas tienen buena reputación, como la ópera, y otras la tienen peor, como los toros, que además se enfrentan a un adversario muy hostil. Y así lo asumo.
Rubén Amón rechazó ser presentador en la competencia de Atresmedia
P. También participa en un programa tan mediático como El Hormiguero, que periódicamente se ve envuelto en polémicas. ¿Cómo se viven desde dentro?
R. Llevo cuatro años allí y hemos atravesado episodios delicados. Es normal cuando te diriges a un público masivo y emites opiniones en poco tiempo. Lo importante es que es un programa con autonomía y libertad. Nunca he recibido una consigna y me considero un privilegiado por el margen de independencia del que gozo.

P. Otra de sus pasiones es el Atlético de Madrid. ¿Cómo observa la entrada de nuevos inversores tras el paso de los Gil al fondo Apollo?
R. Me preocupa que un equipo cuya razón de ser está en el contacto con su público y en su dimensión popular derive hacia una lógica puramente industrial. Ya me pareció un error abandonar el barrio y el estadio. Hay que tener cuidado con maltratar al aficionado en nombre del negocio. El fútbol debe seguir siendo un deporte popular y cada vez se parece más a un espectáculo reservado para grandes fortunas. El Mundial que se está celebrando es un ejemplo. Espero que la nueva propiedad sea consciente del impacto social del club.
P. Lleva años escribiendo en El Confidencial, que acaba de cumplir 25 años. Hay quien sostiene que el medio ha pasado de buscar un espacio central a nivel ideológico a buscar de forma desinhibida el rincón derecho del tablero.
R. A veces se dice que los medios cambian de posición cuando lo que cambia son los que son muy liberales para pactar con Albert Rivera y muy radicales para hacerlo con Pablo Iglesias. Mi experiencia en El Confidencial se parece mucho a la que tengo en la radio: nunca he recibido instrucciones y siempre he podido trabajar con libertad.
P. ¿Ha recibido ofertas para presentar otros formatos?
R. Sí, de grupos rivales. He tenido una propuesta reciente de Mediaset. Pero la realidad es que el tiempo que dedico al trabajo ya me parece suficiente y mis condiciones de vida me satisfacen. No pienso cambiarlas por dedicar más horas a trabajar.
P. Profesionalmente, ¿qué le pide al futuro?
R. Alsina ha marcado un camino incluso en la forma de marcharse. A mí no me preocupa retirarme. Necesito garantizar una solvencia económica razonable, pero regalaría toda mi carrera por diez minutos más de vida. No tengo un apego especial a la fama ni a la notoriedad.




