Kingston Technology: vendida por 1.500 millones, recomprada por 450 y hoy vale 150.000 millones

La historia de John Tu y David Sun demuestra que las mejores operaciones no siempre son las que se hacen en el momento justo. A veces, es cuestión de esperar el momento adecuado para recuperar lo que era tuyo.

John Tu y David Sun ganaron 1.500 millones de dólares vendiendo el 80% de Kingston Technology en 1996. Tres años después, la recompraron por 450 millones. Hoy, sin cotizar en bolsa, la empresa vale cerca de 150.000 millones. Una historia que demuestra que, en los negocios, el tiempo y la paciencia pueden valer más que cualquier cheque.

Del baloncesto a la fortuna

John Tu llegó a Los Ángeles desde China en los años setenta. David Sun hizo el mismo camino desde Taiwán. Ambos eran ingenieros y se conocieron en una cancha de baloncesto de la ciudad. En los ochenta fundaron Camintonn, una compañía de componentes de memoria para ordenadores.

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En 1986 vendieron Camintonn a AST Research por seis millones de dólares. La suerte parecía sonreírles hasta que el Lunes Negro de octubre de 1987 borró buena parte de sus ahorros. Sin embargo, en lugar de buscar empleo, volvieron a empezar.

Fundaron Kensington, pero otra empresa ya había registrado el nombre. Fans de The Kingston Trio, optaron por rebautizarla como Kingston Technology y la pusieron en marcha en un garaje de Fountain Valley, California, ambos con el mismo modelo: comprar módulos de memoria y convertirlos en productos finales.

La jugada maestra con SoftBank

En agosto de 1996, la compañía ya valía más de 1.800 millones de dólares. SoftBank adquirió el 80% por 1.500 millones. Tu y Sun conservaron el 20% y embolsaron 700 millones cada uno, repartiendo además 100 millones en bonos para sus empleados.

SoftBank pagó parte con un pagaré de 300 millones que debía liquidar en dos años, pero el banco inversor se retrasó. Los fundadores podían haber recuperado la empresa en 1998 por incumplimiento. No lo hicieron. Perdonaron la deuda.

En 1999, con la burbuja de las puntocom en pleno auge, Masayoshi Son necesitaba liquidez y ofreció devolverles ese mismo 80% por solo 450 millones de dólares. Sun y Tu aceptaron. Recuperaron el control total con una ganancia neta colosal: la diferencia entre lo que habían vendido y lo que pagaron fue de 1.050 millones.

La lección: cuando perdonas una deuda, el favor puede volver con intereses. Tu y Sun supieron esperar.

David Sun John Tu

Una valoración de 150.000 millones sin cotizar en bolsa

Hoy, Kingston Technology factura alrededor de 14.400 millones de dólares al año y ocupó el puesto 28 en la lista de mayores empresas privadas de Estados Unidos en 2025, según Forbes. La escasez global de memoria ha disparado su valoración hasta los 150.000 millones.

La empresa sigue sin cotizar, sin fondos externos, controlada a partes iguales por los dos amigos que jugaban al baloncesto en Los Ángeles hace casi cincuenta años. Han resistido todas las modas de Silicon Valley, las burbujas y las crisis.

El caso de Kingston plantea una pregunta incómoda: ¿cuántas compañías se habrían ahorrado destruir valor si sus fundadores hubieran tenido la paciencia de esperar en lugar de ceder al inversor de turno? La respuesta, escrita en módulos de memoria, supera ya al mercado de muchas cotizadas del Nasdaq.


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