Adopción institucional Ethereum: Wall Street abandona pilotos cripto y se sumerge en la blockchain, según Etherealize

La tokenización de acciones, bonos y fondos acelera el salto a la producción real en Ethereum. El precio del ether sigue sin reflejar ese cambio, pero los cimientos ya están puestos.

Los bancos de Wall Street abandonan los pilotos y se lanzan a Ethereum como plataforma financiera, según Etherealize. La firma, cuyo objetivo declarado es tender puentes entre la gran banca y la cadena pública, sostiene que el sector ha virado de la experimentación a un despliegue estructural. Vivek Raman, fundador de Etherealize, lo resumió así: “Hace año y medio era una prueba de concepto, mojarse los dedos. Ahora el mensaje es: hay que tirarse de cabeza y usar las cadenas públicas tal como usamos internet”.

La declaración, recogida por medios especializados, apunta a que los grandes jugadores financieros ya no ven a Ethereum como una tecnología emergente, sino como una capa de infraestructura sobre la que mover activos reales. Las stablecoins —criptomonedas de valor estable vinculadas al dólar— fueron la primera puerta de entrada, pero el abanico se ha ampliado. Raman habla de acciones, bonos, inmuebles y fondos de inversión tokenizados, es decir, representados digitalmente en la red.

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De los pilotos a la producción real

El cambio de mentalidad no es menor. Antes los banqueros veían a Ethereum como un laboratorio; ahora empiezan a tratarlo como el riel sobre el que puede correr un porcentaje creciente de las finanzas tradicionales. La clave, según Raman, ha sido la concentración de liquidez que la red principal de Ethereum y sus capas auxiliares —los rollups, que procesan transacciones de forma más barata— han acumulado desde que las monedas estables alcanzaron volumen institucional.

“Es porque Ethereum empezó como un nodo de liquidez que ahora los actores dicen: traigamos el resto de activos”, explicó el fundador de Etherealize. Esa masa de capital ya depositada actúa como un imán: si las contrapartes y los fondos de garantía ya están en la cadena, tiene sentido financiero emitir los valores directamente allí.

La tokenización como palanca de la adopción

La tokenización —convertir un activo financiero clásico en un token digital que se custodia y transfiere en la cadena— ha dejado de ser una promesa lejana para convertirse en una prioridad de los departamentos de innovación. Raman menciona sin ambages bonos corporativos, renta fija e incluso bienes inmuebles como candidatos inmediatos. La ventaja no es solo técnica: eliminar intermediarios, acelerar la liquidación y fraccionar la propiedad son virtudes que el sector financiero lleva años persiguiendo.

Ethereum parte con ventaja porque alberga el mayor ecosistema de DeFi —las finanzas descentralizadas que permiten prestar, tomar prestado o invertir sin un banco de por medio— y porque los reguladores ya han despejado parte del camino con marcos como el reglamento europeo MiCA y la autorización de los ETF spot de ether en Estados Unidos en 2024. Sin embargo, Raman advierte de que los ciclos de ventas institucionales son muy largos: “Las tuberías ya están colocadas. Lo que no hemos visto aún es que todos los activos migren a la cadena”.

La infraestructura ya está construida; lo que falta es que el dinero termine de subirse a los raíles.

El precio del ether, aún por detrás de la realidad

Uno de los puntos más comentados por los inversores es la desconexión entre el creciente interés institucional y la cotización del ether. Raman atribuye ese desfase a los plazos dilatados que manejan los grandes actores: “Las ventas a una institución llevan su tiempo. El mercado aún no ha descontado que el valor de la red reside en asegurar ese futuro flujo de activos”.

En otras palabras, el efecto red de Ethereum —cuantos más usuarios y más valor, más seguridad y más demanda del activo nativo— está en plena construcción, pero la ola todavía no ha llegado a la orilla del precio. Raman cree que cuando se mire atrás, “los titulares contarán que el momento internet del sistema financiero global ocurrió en Ethereum”.

Esta visión choca con la frustración de los tenedores que esperaban una revalorización inmediata tras hitos como la aprobación de los ETF de ether en julio de 2024 o la creciente adopción de soluciones de capa 2 como Arbitrum y Base. Pero el argumento de fondo tiene lógica histórica: la adopción institucional masiva no es un click, sino un proceso que se mide en años, no en velas diarias.

Una red sin dueño: ¿ventaja o debilidad?

Raman también aprovechó para defender el papel de la Ethereum Foundation, que ha recibido críticas por una supuesta falta de liderazgo tras varios relevos internos. Para él, que la fundación dé un paso atrás es justo la señal de madurez que el sistema necesita. “El sustrato del sistema financiero no puede tener un partido que lo controle”, afirmó. “La red es universal. Las piezas ya están todas. Ahora toca ceder el testigo”.

La postura no es nueva, pero cobra peso cuando grandes actores como BlackRock o JP Morgan están desplegando productos sobre Ethereum. Una red que sirva de base al dinero mundial no puede depender de una única entidad. Por eso Raman insiste en que la fundación debe centrarse en los valores fundacionales —seguridad, resistencia a la censura, privacidad— y en prioridades tecnológicas como las pruebas de conocimiento cero y la resistencia cuántica, en lugar de ejercer de coordinador central.

El riesgo, como en casi todo lo que rodea a Ethereum, está en la ejecución. La descentralización del poder —que incluye a los validadores que aseguran la red, a los proveedores de staking como Lido y a los propios creadores de las capas 2— es su mayor fortaleza, pero también su talón de Aquiles si alguna pieza del puzle se concentra demasiado o falla. De momento, la apuesta de Wall Street sugiere que la confianza en que el andamio aguante es más alta que nunca.


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