SpaceX revela tenencia de 18.712 BTC y se convierte en el octavo mayor tenedor corporativo de Bitcoin

La compañía de Elon Musk desvela en su salida a bolsa del Nasdaq una inversión milmillonaria en bitcoin acumulada desde finales de 2023. Con 18.712 BTC, supera a Coinbase y se sitúa justo detrás de Strive.

SpaceX, la compañía aeroespacial y de telecomunicaciones que lidera Elon Musk, hizo ayer historia con su salida a bolsa en el Nasdaq bajo el ticker SPCX. Pero no llegó con las manos vacías. El formulario S-1 presentado ante la SEC con motivo de su Oferta Pública Inicial confirmó lo que muchos sospechaban: la empresa acumula 18.712 bitcoins, lo que la convierte en el octavo mayor tenedor corporativo de la criptomoneda.

El documento, presentado inicialmente en mayo y actualizado antes del debut bursátil, cifraba el valor de esos bitcoins en unos 1.290 millones de dólares en el momento de la presentación. El coste de adquisición total ascendió a 661 millones de dólares, lo que supone un precio medio de compra de aproximadamente 35.324 dólares por bitcoin, un nivel que sugiere que SpaceX empezó a acumular monedas digitales a finales de 2023 o antes.

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Al cierre de la sesión del 12 de junio, el bitcoin cotizaba en torno a los 63.000 dólares, lo que situaba la posición de SpaceX en un valor aproximado de 1.190 millones de dólares. A pesar de la corrección que ha sufrido el activo —pierde más del 50 % desde su maximo historico por encima de los 126.000 dólares—, la apuesta de la compañía sigue siendo muy rentable.

SpaceX se cuela en el top 10 de tesorerías corporativas de bitcoin

Los datos oficiales confirman que SpaceX ocupa el puesto número 8 en la lista de empresas públicas con más bitcoin. Por delante se encuentran pesos pesados como Strategy (anteriormente MicroStrategy), que acumula más de 843.000 BTC, y por detrás queda Coinbase Global, con 16.492 BTC. El puesto inmediatamente superior lo ocupa Strive, con 19.032 BTC, una cantidad que SpaceX podría superar fácilmente con futuras compras.

Lo más sorprendente es que la cifra real duplica con creces las estimaciones previas. La firma de análisis blockchain Arkham Intelligence había rastreado tenencias de SpaceX de apenas 6.095 BTC, mientras que el informe de mayo de BitcoinTreasuries.net calculaba solo 8.285 BTC. La posición final de 18.712 BTC demuestra que la compañía lleva mucho más tiempo acumulando en secreto.

SpaceX debutó en bolsa con un precio de salida de 135 dólares por acción, recaudando alrededor de 75.000 millones de dólares y valorando la empresa en unos 1,75 billones de dólares. Según los informes, la acción podría abrir a 171 dólares, lo que elevaría la valoración a aproximadamente 2,2 billones de dólares. Esta operación, liderada por Goldman Sachs y Morgan Stanley, se convierte en una de las mayores salidas a bolsa de la historia de Estados Unidos, superando los 29.000 millones de dólares de Aramco en 2019.

SpaceX no es un ‘cripto-nativo’, pero ha optado por una estrategia de balance corporativo en bitcoin que no necesita operaciones diarias para funcionar.

El contexto de mercado: un bitcoin a la baja que no frena a las grandes empresas

La revelación de SpaceX se produce en un momento delicado para el mercado de las criptomonedas. Desde su máximo histórico superior a los 126.000 dólares, el bitcoin ha caído más de un 50 % y cotiza en el entorno de los 64.000 dólares. Los ETF de bitcoin al contado en Estados Unidos han registrado salidas netas de 2.260 millones de dólares en las últimas dos semanas, una señal de debilidad entre los inversores institucionales más especulativos.

Sin embargo, la apuesta de SpaceX se enmarca en una tendencia corporativa que parece ajena a los vaivenes del precio a corto plazo. Los analistas de Grayscale señalaron que, con su salida a bolsa, SpaceX está en camino de convertirse en la empresa pública con mayor capitalización bursátil entre las que poseen bitcoin, superando incluso a gigantes como Tesla o la propia MicroStrategy.

SpaceX BTC

Más allá de la cifra: un modelo de tesorería corporativa a largo plazo

Lo más relevante del movimiento de SpaceX no es tanto el número de bitcoins como la filosofía que destila. En el S-1, la empresa declara que “tiene la propiedad y el control de sus activos digitales, que consisten en Bitcoin, y utiliza, y espera seguir utilizando, custodios externos para mantener sus bitcoin”. Esta afirmación deja claro que no se trata de una posición especulativa: es una asignación estratégica de balance, pensada para el largo plazo.

A diferencia de los fondos de cobertura que entran y salen del mercado en semanas, SpaceX parece haber acumulado pacientemente durante años, con un coste medio de 35.324 dólares por moneda. Con el bitcoin en 63.000 dólares, la plusvalía latente roza el 80 %, pero la empresa no ha dado señales de querer vender. Es la clase de comportamiento que seduce a los inversores que buscan un activo refugio digital.

La llegada de SpaceX al club de los grandes tenedores corporativos pone de relieve que la adopción del bitcoin como activo de tesorería ha dejado de ser una ocurrencia excéntrica. Empresas tecnológicas, energéticas e incluso de servicios financieros están incorporando criptoactivos a sus balances, y cada nuevo participante de alto perfil normaliza la práctica. En un entorno de tipos de interés aún elevados y con la liquidez global ajustándose, tener una reserva de valor digital y descentralizada puede empezar a verse como un seguro de diversificación.

Por supuesto, el riesgo sigue ahí. La volatilidad del bitcoin no ha desaparecido, y el desplome de más de la mitad desde máximos lo demuestra. Pero SpaceX, con una valoración billonaria y un flujo de caja previsible por sus contratos de lanzamiento y Starlink, puede permitirse mantener su tesorería en bitcoin sin necesidad de liquidar. La pregunta es si más empresas seguirán su ejemplo o si, por el contrario, la SEC y otros reguladores pondrán freno a esta tendencia.

Mientras tanto, los inversores minoristas españoles que sigan de cerca este tipo de noticias pueden extraer una lección: la acumulación de bitcoin por parte de grandes corporaciones no es un fenómeno de moda, sino un movimiento estratégico que poco a poco va calando. Ocho de los diez mayores tenedores públicos ya son empresas consolidadas, no fondos de criptomonedas. Y eso dice mucho de hacia dónde sopla el viento.


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