SpaceX cerró su primera jornada en el Nasdaq a 161,1 dólares por acción, una revalorización del 19,3% frente a los 135 dólares de la oferta pública inicial. La compañía de Elon Musk, que debutó bajo el símbolo SPCX, tocó un máximo intradía de 176,5 dólares y alcanzó una capitalización bursátil de 2 billones de dólares, la séptima mayor del planeta.
La operación captó 75.000 millones de dólares mediante la colocación de 555,6 millones de títulos, lo que sitúa la salida a bolsa como la mayor de la historia. Tras el cierre, SpaceX se convierte en la séptima mayor cotizada mundial, superando incluso a Tesla, el otro gigante controlado por Musk.
El cohete que despegó en bolsa
El precio de partida, fijado la noche del jueves en 135 dólares, no tardó en saltar hasta los 150 dólares antes del toque de campana. La sobredemanda forzó una apertura directa al alza del 11% y, en apenas una hora, los títulos superaban los 165 dólares. El cierre en 161,1 dólares supone un premio del 19,3% para los inversores que entraron en la colocación.
El estreno contó con la tradicional ceremonia de apertura, protagonizada a distancia por Elon Musk desde Texas y por Gwynne Shotwell, presidenta y directora de operaciones de SpaceX, desde la sede del Nasdaq en Nueva York.
SpaceX ha demostrado que la convergencia de tecnología espacial, telecomunicaciones e inteligencia artificial puede redefinir los límites de la valoración bursátil.
La valoración de 2 billones de dólares, que supera a la petrolera saudí Aramco, coloca a SpaceX por delante de empresas con décadas de historia. En la sesión para inversores previa al debut, organizada por JPMorgan, Musk defendió estas cifras asegurando que la empresa genera caja positiva desde 2015 y afronta una nueva fase de expansión.
Un gigante con pérdidas históricas que no entrará en el S&P 500
Pese al espectáculo bursátil, los documentos remitidos a la SEC revelan el coste real del imperio: 41.300 millones de dólares en pérdidas acumuladas desde su fundación en 2002. Esa cifra, unida a la ausencia de un ejercicio completo de beneficios en el año fiscal más reciente, le impedirá entrar en el índice S&P 500 de forma inmediata. Sí podrá formar parte del Russell y del Nasdaq 100.
Nacida en un almacén de El Segundo, SpaceX ha mutado en un conglomerado que abarca telecomunicaciones (proyecta desplegar más de 100.000 satélites), inteligencia artificial (centros de datos espaciales) y redes sociales tras integrar la antigua Twitter, hoy X. “Si alguien me hubiera dicho que esto iba a pasar, le habría respondido: ‘Debes de estar fumando crack de muy buena calidad’”, recordó Musk ante sus empleados.
La pregunta que flota ahora es si la cotización aguantará el ritmo. Los precedentes de OPV mastodónticas no son unánimes: las valoraciones de altos múltiplos suelen corregirse cuando el mercado digiere los números reales. Y SpaceX, aunque genera caja, arrastra un agujero contable de 41.300 millones. La euforia del primer día es un dato, pero la prueba de fuego llegará con los próximos resultados trimestrales.




