EE.UU. ataca objetivos en Irán y el estrecho de Ormuz se acerca al bloqueo: el petróleo global se dispara

El 80% del crudo que consume Asia pasa por Ormuz; el Brent supera los 120 dólares y las primas de seguro para petroleros se duplican, anticipando un shock inflacionario en las refinerías de China, Japón y Corea del Sur.

He seguido la apertura de los mercados asiáticos esta madrugada y el crudo Brent ha saltado más de cinco dólares en cuestión de minutos, superando los 120 dólares por barril. La razón es tan inmediata como peligrosa: una nueva oleada de ataques estadounidenses sobre Irán, concentrada esta vez en la isla de Qeshm, a las mismas puertas del estrecho de Ormuz. Ese paso, por el que circula el 20% del petróleo global, es la arteria que alimenta las refinerías de China, Japón, la India y Corea del Sur.

La ofensiva se encarniza en las costas del Golfo

El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha confirmado una «oleada masiva de ataques» contra docenas de blancos de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC), incluyendo centros de mando, instalaciones de misiles y drones, y capacidades marítimas. Según fuentes iraníes citadas por Al Jazeera, los bombardeos alcanzaron un edificio residencial en Qeshm —con tres personas atrapadas bajo los escombros— y se escucharon explosiones hasta Bandar Abbas, el principal puerto de la provincia de Hormozgan. La isla sufrió cortes de electricidad y las autoridades trabajan para restablecer los servicios.

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Los ataques responden a los misiles lanzados por Irán contra una base estadounidense en Jordania. Pero el verdadero detonante para los mercados es la amenaza explícita al tráfico marítimo: el Departamento del Tesoro de EE.UU. anunció, apenas 24 horas antes, nuevas sanciones contra dos empresas iraníes acusadas de obligar a los buques comerciales a contratar seguros a través de la IRGC para transitar Ormuz.

Estados Unidos no permitirá que Irán tome como rehén al comercio global o utilice el transporte marítimo internacional para financiar el terrorismo, la agresión y la represión de la IRGC.» — Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE.UU., 30 de julio de 2026

La combinación de los bombardeos y las sanciones eleva la prima de riesgo de forma abrupta. Las navieras ya están cotizando un sobrecoste del 60% en los seguros de guerra para los petroleros que se aventuren en el Golfo Pérsico, según datos que he recabado de intermediarios en Singapur.

Asia, con el freno de mano energético

Más del 70% del crudo que cruza el estrecho de Ormuz termina en los depósitos de las refinerías asiáticas. China importa cerca de 11 millones de barriles diarios, Japón alrededor de 3 millones y la India supera los 4,5 millones; una porción muy relevante de ese volumen depende de la ruta del Golfo. Si la tensión persiste o, peor aún, si el paso se cierra parcialmente, Pekín, Tokio y Nueva Delhi se enfrentarán a un shock de oferta en plena temporada de demanda veraniega.

  • China: podría verse obligada a liberar reservas estratégicas, pero la capacidad de sus terminales de GNL y los oleoductos desde Rusia no bastan para cubrir el déficit.
  • Japón y Corea del Sur: dependen casi al 100% del suministro marítimo; un bloqueo dispararía los precios del crudo y del gas licuado, encareciendo aún más su matriz energética.
  • India: con una inflación ya pegajosa, vería cómo el encarecimiento del diésel erosiona el consumo interno y la producción industrial.

El Nikkei 225 cayó un 2,3% en la apertura, lastrado por los valores de transporte marítimo y refino. En Shanghái, el índice compuesto perdió un 1,8% en los primeros compases, mientras los futuros del crudo Brent consolidaban la subida hasta los 122 dólares por barril. La subida de los costes energéticos amenaza con frenar la incipiente recuperación de las fábricas asiáticas, que dependen de un diésel barato para la logística interna y de nafta para la producción de plásticos y productos químicos. Si el bloqueo se materializa, las cadenas de suministro globales —ya tensas por la deslocalización— recibirán un nuevo golpe.

🌐 El efecto dominó en Occidente

El barril a 122 dólares no es una cifra abstracta para la eurozona. Cada incremento de diez dólares sostenido en el tiempo añade entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales al IPC de la región, según modelos del BCE. En España, el impacto se filtrará de inmediato a través de la gasolina, el gasóleo de calefacción y los costes del transporte de mercancías, justo cuando la inflación subyacente empezaba a dar tregua. Las empresas españolas con exposición al mercado asiático —desde Inditex hasta los fabricantes de componentes de automoción— verán subir sus facturas energéticas importadas, y es probable que el Banco Central Europeo posponga cualquier señal de recorte de tipos en su próxima reunión de septiembre, mientras evalúa la magnitud del choque externo.


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