La guerra tecnológica entre China y Estados Unidos se ha recrudecido esta semana con una decisión que pone a prueba la frágil tregua mantenida desde el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín. El Pentágono ha actualizado su Entity List —la lista de empresas que considera vinculadas al esfuerzo militar de China— e incluye ahora a gigantes como Alibaba, Baidu o BYD, generando la inmediata y airada respuesta de Pekín.
Las empresas señaladas y la lógica del Pentágono
He revisado la notificación del Departamento de Defensa, fechada el pasado lunes 8 de junio, y la lista revela un amplio espectro de actores clave en la industria tecnológica y energética china. Estas son las compañías más relevantes que aparecen ahora:
- Alibaba y Baidu, los dos pilares del comercio electrónico y las búsquedas en internet, respectivamente.
- BYD y NIO, los fabricantes de vehículos eléctricos que lideran la expansión global del sector.
- Trina Solar y JA Solar Technology, los mayores productores de paneles solares del mundo.
La actualización sustituye una versión anterior de principios de 2025 y, bajo la ley estadounidense, impedirá al Pentágono contratar directamente con estas compañías y, a partir de 2027, también restringirá las compras de sus productos o servicios a través de terceros. La medida refleja una profundización de la paranoia securitaria de Washington en un contexto de intensa rivalidad geopolítica.
Un movimiento que desafía la frágil tregua
Lo que me llama la atención es el momento. La decisión se comunica apenas un mes después de la cumbre entre Trump y Xi en Pekín, en la que ambos líderes mantuvieron un delicado alto el fuego comercial. Pekín no ha tardado en señalar la contradicción. El Ministerio de Comercio chino emitió un comunicado el sábado 13 de junio en el que mostró su “fuerte insatisfacción” y calificó la maniobra como una violación del “consenso alcanzado” entre los presidentes.
“China está fuertemente insatisfecha y se opone firmemente a esto. Instamos a Estados Unidos a detener de inmediato sus prácticas erróneas y a retirar las medidas correspondientes.” — Ministerio de Comercio de la República Popular China, 13 de junio de 2026
La nota ministerial añade una advertencia que los mercados no deben ignorar: si las empresas chinas no reciben un trato justo, Pekín “inevitablemente tomará represalias resueltas y contundentes”. Es la misma retórica que ha precedido episodios de restricciones a tierras raras, controles al galio o al germanio, medidas que en el pasado han tensado las cadenas de suministro globales.
🌐 El efecto dominó en Occidente
¿. Sin embargo, la escalada envía una señal inequívoca a las empresas europeas con exposición a China. Las firmas que integren componentes de Alibaba Cloud, baterías de BYD o paneles de Trina Solar en sus productos podrían enfrentarse a restricciones indirectas si esos bienes acaban incorporados en sistemas de defensa estadounidenses.
Además, si la amenaza de represalias se materializa, Pekín podría recurrir a su arsenal de minerales críticos —controla el 60% de la producción mundial de tierras raras— o endurecer las revisiones de seguridad a empresas tecnológicas occidentales en su territorio. Cualquier interrupción en la cadena de suministro de semiconductores, baterías o equipos solares se traduciría en un repunte de los costes de importación para la eurozona, justo cuando el Banco Central Europeo intenta consolidar la senda de recortes de tipos. Para el IBEX 35, especialmente las energéticas y las automovilísticas con intereses en China, el mensaje es claro: la distensión comercial no es estructural y la lista negra del Pentágono añade un nuevo factor de incertidumbre regulatoria.





