Telefónica aprueba la venta de su sede histórica en Madrid al empresario Tomás Olivo

La comisión delegada, con Fainé y Ocaña, da luz verde al traspaso del emblemático edificio de Gran Vía 28 por un máximo de 180 millones. La desinversión se enmarca en el plan estratégico para reducir deuda.

Telefónica ha aprobado este jueves la venta de su sede histórica en la Gran Vía de Madrid, un edificio centenario con protección singular, al empresario murciano Tomás Olivo. La operación, decidida en la comisión delegada presidida por Marc Murtra, permitirá a la operadora ingresar hasta 180 millones de euros —120 millones fijos y 60 variables sujetos al cambio de uso— y avanzar en su plan de reducción de deuda.

La comisión delegada, que también integran el consejero delegado Emilio Gayo, los vicepresidentes Isidro Fainé (La Caixa) y Carlos Ocaña (en representación de la Moncloa), y cuatro consejeros independientes, ha dado luz verde a la desinversión. Según adelantó El Confidencial, la reunión estaba convocada para decidir sobre el traspaso de la joya inmobiliaria del grupo, en un proceso que ha atravesado múltiples objeciones e incertidumbres urbanísticas.

Publicidad

Una puja condicionada por el planeamiento urbano

El emblemático inmueble de Gran Vía 28, construido hace un siglo y catalogado con Grado de Protección Singular —la máxima distinción del catálogo de edificios protegidos—, había atraído propuestas de inversores como Drago Capital (junto a Bain), el empresario Rafael Serrano, los hermanos Rafael y Borja Ardid, la gestora Terralpa o la aseguradora Generali. Sin embargo, casi todas las ofertas estaban condicionadas a que el Ayuntamiento de Madrid autorizase un cambio de uso para convertir el edificio de oficinas en hotel y apartamentos de lujo.

Ninguno de los candidatos iniciales llegó a depositar una oferta vinculante con fondos asegurados. Las más ambiciosas rondaban los 220 millones, pero exigían un periodo de exclusividad para levantar capital. La aparición de Olivo, con un cheque sobre la mesa, ha sido el factor diferencial.

Tomás Olivo, un comprador con liquidez y trayectoria inmobiliaria

El empresario murciano, con un patrimonio estimado en cerca de 5.000 millones de euros según Forbes y sin deuda, es dueño de once centros comerciales a través de su socimi General de Galerías Comerciales. Ya adquirió en 2018 la sede social de Telefónica en Granada y desarrolla el futuro Valdebebas Shopping, el mayor centro comercial de Madrid. Su oferta por Gran Vía 28 se compone de 120 millones al contado y otros 60 millones variables ligados a la obtención del cambio de uso, una estructura que minimiza el riesgo para Telefónica.

Tomás Olivo

La operación supone una prima de realidad frente al resto de postores, que no pasaron del compromiso condicionado. “La oferta de Olivo, respaldada por su patrimonio libre de deuda, ha sido la única que ha puesto efectivo sobre la mesa, desbancando a los inversores que pedían tiempo para buscar financiación”, subrayan fuentes próximas al proceso.

OferenteOferta (mill. €)Condiciones
Drago Capital / Bain~220Exclusividad para levantar capital; cambio de uso
Rafael Serrano (Prime Investors)No desveladaCondicionada al cambio de uso
Tomás Olivo120 + 60 variablesPago al contado; sujeto al cambio de uso

El reto del cambio de uso y el blindaje patrimonial

El comprador y Telefónica deberán ahora negociar con el consistorio madrileño. El Plan Especial de 2009 acordado entre la operadora y el Ayuntamiento establece que el uso del edificio es mitad para infraestructuras y mitad para actividades culturales. Cualquier transformación hacia un hotel de lujo o viviendas requerirá una modificación del planeamiento, un escollo que ya desalentó a varios inversores en fases anteriores. El carácter de protección singular del inmueble añade una capa de complejidad administrativa y riesgo de demora.

Un movimiento alineado con el plan estratégico

La venta se encuadra en la hoja de ruta lanzada por Marc Murtra el pasado noviembre, que prioriza la reducción de deuda, la desinversión en activos no estratégicos y la generación de caja para recuperar la confianza del mercado. Telefónica cerró 2025 con un nivel de endeudamiento que aún le resta margen, y los resultados del primer trimestre de 2026 fueron acogidos con subidas de hasta el 5% por los inversores. La entrada de 120 millones líquidos —y potencialmente 60 millones adicionales— aportará oxígeno a ese objetivo sin diluir el negocio operativo.

La desinversión se produce tras un proceso liderado por Rothschild & Co, que contactó con más de una docena de potenciales compradores. El cierre definitivo está condicionado a la firma del contrato y, sobre todo, al visto bueno urbanístico. El mercado seguirá atento a la capacidad de Olivo para desbloquear el cambio de uso, un trámite que determinará la viabilidad financiera final de la operación.

Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: El avance de las negociaciones con el Ayuntamiento de Madrid y la concesión del cambio de uso, que activaría los 60 millones variables y definiría la rentabilidad del proyecto.
  • Reacción del valor: Telefónica cotiza con alzas moderadas, descontando la generación de caja adicional, pero la acción no se despegará hasta que se concrete la reducción de deuda en el segundo semestre.
  • Precedente sectorial: La venta de las sedes históricas de grandes corporaciones (como la de BBVA en 2022) suele liberar plusvalías relevantes; sin embargo, el obstáculo urbanístico puede retrasar el cobro del variable.

Publicidad