Nueva prueba de ITV de neumáticos y frenos: la DGT confirma que suspenderás si no revisas esto

La normativa Euro 7 obliga a controlar por primera vez las emisiones por abrasión de los neumáticos y el polvo de los frenos. Las ITV estudian cómo medir estos microplásticos antes de que entre en vigor en 2027.

La ITV se prepara para una de las renovaciones más exigentes de su historia. A partir de 2027, quienes acudan a la inspección con neumáticos gastados o frenos en mal estado podrían encontrarse con una sorpresa: un nuevo test que mide las micropartículas emitidas por el desgaste, y que puede hacerte suspender aunque creas que todo está en orden. La responsable es la normativa Euro 7, y su objetivo es sacar de la circulación a los vehículos que más contaminan… incluso por lo que no se ve a simple vista.

Qué mide exactamente la nueva prueba de neumáticos y frenos

Hasta ahora, la inspección técnica se limitaba a comprobar que los neumáticos no estuvieran lisos, que los frenos funcionaran y que no hubiera holguras. La novedad es que la ITV empezará a medir las emisiones de partículas que se desprenden de la goma y de las pastillas al rodar. Hablamos de microgramos imperceptibles al ojo humano pero potencialmente nocivos: según las autoridades, estas micropartículas pueden llegar al torrente sanguíneo a través de las vías respiratorias y se consideran potencialmente cancerígenas.

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No es una ocurrencia aislada. La Euro 7, la próxima gran normativa europea de emisiones, obliga a tener en cuenta, por primera vez, las emisiones por abrasión de los neumáticos y el polvo de los frenos. Hasta ahora solo se medían los gases del escape. En 2027 todos los vehículos nuevos deberán homologar estos nuevos límites y, con el tiempo, la ITV los verificará de forma periódica.

El método todavía en estudio: rodillos y sensor láser durante cinco minutos

Todavía no hay un protocolo cerrado. De hecho, las estaciones de ITV y los fabricantes de equipos están trabajando en una de las pruebas más complejas que se recuerdan. Una de las opciones que se baraja, según ha podido saber este medio, es colocar el coche sobre unos rodillos que simulen la marcha durante aproximadamente cinco minutos. Mientras tanto, un sensor láser cuantificaría las emisiones de partículas tanto de los neumáticos como de los frenos.

El reto técnico es mayúsculo. No bastará con medir una vez: el desgaste varía con la presión de inflado, el estilo de conducción y hasta con los «bordillazos» que reciben las ruedas a diario. Por eso, los baremos de la ITV tendrán que ser lo bastante flexibles para reflejar el estado real del vehículo, o de lo contrario podrían desencadenar un aluvión de suspensiones. Los conductores que menos cuidan sus coches –los que nunca revisan la presión o ignoran las pastillas al límite– serán los primeros en sufrir un contratiempo.

Cómo te afectará: ¿suspenso leve o grave?

Esa es la gran incógnita para el bolsillo del conductor. Aún no se sabe si superar los índices de emisiones de estas partículas se considerará falta leve (con posibilidad de circular y volver tras una reparación) o falta grave, lo que inmovilizaría el coche hasta que pase por el taller. Con una falta grave, circular sin la ITV en vigor supone una multa de 200 euros, y en caso de accidente el seguro podría desentenderse.

La lógica apunta a que el primer año de aplicación será un período de adaptación, pero nadie ha confirmado este extremo. Lo que sí es seguro es que aquellos conductores que mantengan los neumáticos en buen estado, con la presión correcta y sin deformaciones, y que revisen el sistema de frenado periódicamente, tendrán muchas más papeletas de pasar la nueva prueba sin sobresaltos. En otras palabras, la prevención vuelve a ser la mejor estrategia.

No basta con que los neumáticos tengan dibujo: la futura ITV mirará cuántas partículas sueltan al asfalto, y eso depende de cómo los cuides cada día.

¿Está la ITV preparada para este cambio? Un examen a la letra pequeña

La incorporación de esta prueba plantea más preguntas que respuestas. En primer lugar, la inversión necesaria. Cada línea de inspección deberá contar con rodillos capaces de simular carga y un sensor láser calibrado, un desembolso que muchas estaciones pequeñas pueden no asumir a corto plazo. Por otro lado, los neumáticos y frenos que se homologuen bajo Euro 7 tendrán unos niveles de emisión de fábrica, pero el desgaste diario los alterará inevitablemente. Si la ITV no ajusta sus baremos a esa realidad, miles de vehículos perfectamente funcionales podrían quedar fuera de la circulación.

Mi lectura es que, aunque la intención medioambiental es loable, la implementación apresurada podría generar un colapso administrativo. Ya ocurrió con los fallos graves en emisiones diésel tras el cambio normativo de 2018. Los talleres se saturaron y muchos conductores estuvieron semanas sin coche. Si la Euro 7 se aplica en seco y la ITV empieza a sancionar sin un margen de adaptación claro, se repetirá la historia. Lo sensato sería que durante el primer año solo se notificara el exceso de partículas como falta leve, dejando al propietario la opción de reparar sin inmovilización inmediata.

El mensaje es nítido: quien cuide sus neumáticos y frenos no tendrá problemas. Pero también lo es que la administración debe ser prudente. Una norma bien intencionada, mal ejecutada, termina convirtiéndose en una fuente de multas y frustración.

🚨 Ficha de la Normativa

  • Infracción / Novedad: Nueva prueba de medición de emisiones de micropartículas por abrasión de neumáticos y polvo de frenos en la ITV, impulsada por la normativa Euro 7.
  • Sanción económica: No aplica directamente (el test forma parte de la inspección técnica; suspender la ITV puede derivar en multa de 200 euros si se circula sin ella).
  • Puntos del carnet: No aplica.
  • Entrada en vigor: Prevista para 2027, cuando la Euro 7 sea obligatoria para vehículos nuevos. La implementación en las estaciones de ITV podría retrasarse hasta que se defina el protocolo de medición.

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