Repsol ha iniciado la búsqueda de un socio financiero para incorporar a un inversor minoritario en la ampliación de la central hidroeléctrica reversible de Aguayo, un proyecto valorado en 900 millones de euros que aspira a convertirse en la segunda mayor central de bombeo de España y en uno de los mayores sistemas de almacenamiento energético de Europa.
La negociación con potenciales inversores
Según fuentes conocedoras de la operación, la compañía pretende dar entrada a un nuevo accionista que aporte recursos para desarrollar esta infraestructura, manteniendo en todo momento el control mayoritario del activo. La fórmula, ya utilizada por Repsol en otros grandes proyectos, permite repartir el esfuerzo financiero sin ceder la gestión industrial.
Además del respaldo económico, las fuentes consultadas explican que la energética busca un socio que pueda aportar experiencia técnica y tecnológica en almacenamiento energético de gran escala. La búsqueda se produce cuando el proyecto ya ha superado todos los hitos regulatorios pendientes y está en condiciones de recibir la decisión final de inversión (FID), el paso clave para que empiece a construirse.
Repsol mantiene silencio sobre los contactos, pero el sector considera habitual este tipo de acuerdos antes de comprometer un desembolso de 900 millones de euros. La incorporación de un socio minoritario es parte de la estructuración financiera previa al FID.
Aguayo II, un salto de 1.000 MW y 900 millones de inversión
La ampliación añadirá alrededor de 1.000 MW de nueva potencia de bombeo a los 360 MW actuales de Aguayo I, en funcionamiento desde 1982. Con una potencia total próxima a los 1.400 MW, la central se situará como la segunda mayor de su tipo en España y uno de los mayores sistemas de almacenamiento de Europa.
| Parámetro | Aguayo I (actual) | Aguayo II (previsto) |
|---|---|---|
| Potencia instalada | 360 MW | 1.000 MW adicionales |
| Inversión estimada | — | 900 millones de euros |
| Operación | Desde 1982 | Pendiente de FID |
El proyecto ya ha sorteado los principales escollos administrativos. En junio, el Ministerio para la Transición Ecológica otorgó la autorización administrativa previa, la de construcción y la declaración de utilidad pública, culminando una tramitación que se ha prolongado más de ocho años. Además, en febrero se prorrogó por 50 años la concesión hidráulica, lo que despeja el horizonte regulatorio.

Una subvención de 180 millones y el reconocimiento como PCI blindan el atractivo financiero del proyecto y aceleran la búsqueda de socio.
El respaldo institucional de Bruselas y el BEI
La Unión Europea incluyó Aguayo II en 2023 en la lista de Proyectos de Interés Común (PCI), lo que le abrió la puerta a la financiación del programa Connecting Europe Facility (CEF). A comienzos de este año, Bruselas concedió 180 millones de euros de ese instrumento, la mayor ayuda individual de la convocatoria. Esta subvención reduce de forma significativa la carga inversora y mejora la rentabilidad esperada del activo.
Paralelamente, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) estudia participar en la financiación, lo que aportaría un nuevo sello de respaldo institucional. La compañía analiza también el posible encaje de la central en el mecanismo de capacidad aprobado por la Comisión Europea para España hasta 2036, que retribuye la disponibilidad de instalaciones de almacenamiento y flexibilidad.
Con el frente regulatorio casi despejado, el siguiente paso es cerrar el socio y adoptar el FID, la decisión que definirá si se ejecuta la inversión.
Análisis: el encaje en la estrategia de transición de Repsol
La operación se alinea con una tendencia clara entre las grandes energéticas españolas: compartir la financiación de grandes activos renovables sin perder el control. Iberdrola y Endesa ya han recurrido a socios minoritarios en carteras eólicas y solares, y Norges Bank o Fondos de pensiones canadienses han entrado en varias de esas estructuras. Para Repsol, la búsqueda de un socio en Aguayo II le permite acelerar su plan de transición energética sin tensionar su balance en un entorno de volatilidad del petróleo.
El proyecto, además, encaja como un activo regulado que puede ofrecer flujos estables si el mecanismo de capacidad lo retribuye. La subvención de 180 millones rebaja la inversión neta a unos 720 millones para el conjunto de los socios, lo que mejora sustancialmente su perfil financiero. El mayor riesgo sigue siendo la incertidumbre hasta que se adopte el FID; sin ese hito, la central no se construirá pese a tener todas las autorizaciones.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La decisión final de inversión (FID) y el cierre del acuerdo con el socio minoritario, previstos para los próximos meses.
- Reacción del valor: Las acciones de Repsol cotizan con estabilidad, pero el desbloqueo de esta inversión podría actuar como catalizador si el socio es de perfil industrial.
- Precedente sectorial: Iberdrola y Endesa ya han recurrido a la fórmula de socios minoritarios en renovables para liberar capital, lo que apoya la estrategia de Repsol.




