Digitalización y la rentabilidad de las empresas valencianas: del 5,4% al 8% en rentabilidad

Más de la mitad de las pymes valencianas carecen de página web y casi ninguna protege sus sistemas frente a ciberataques. La brecha digital resta más de dos puntos de rentabilidad.

La digitalización no es solo una cuestión de modernidad. Para las empresas valencianas, es directamente una palanca de rentabilidad. Según un reciente estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), las compañías que han apostado por integrar tecnología en sus procesos elevan su rentabilidad media hasta el 8%, frente al 5,4% que obtienen aquellas que permanecen al margen de la transformación digital. Una brecha de 2,6 puntos porcentuales que, en un entorno de costes al alza y márgenes estrechos, marca la diferencia entre crecer o estancarse.

El dato, que recoge tanto a pymes como a grandes empresas del tejido productivo valenciano, pone cifras a una intuición que muchos directivos ya compartían: la tecnología no es un gasto, es una inversión que se traduce en cuenta de resultados. Pero el estudio también desvela una contradicción incómoda. Más de la mitad de las pymes valencianas no tienen página web. Ni siquiera un escaparate digital básico. Y cuando se habla de herramientas avanzadas como la nube, el big data o la inteligencia artificial, el porcentaje de adopción se desploma.

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La rentabilidad salta del 5,4% al 8% con la digitalización

El análisis del Ivie no se limita a constatar una mejora general. Desglosa cómo distintos niveles de digitalización impactan en el rendimiento. Las empresas que solo digitalizan tareas administrativas —facturación electrónica, gestión documental— apenas notan una mejora marginal. En cambio, las que integran la tecnología en todos los niveles de la organización, desde la logística hasta la atención al cliente o el marketing, son las que realmente disparan su rentabilidad. El salto del 5,4% al 8% se concentra en este segmento avanzado.

Ese 8% no es una cifra menor. Equivale a recuperar la inversión tecnológica en menos de dos años para la mayoría de los negocios, según las estimaciones del estudio. Y, de hecho, la de las empresas digitalizadas es una rentabilidad que supera en más de un punto la media del tejido empresarial valenciano, anclado históricamente en sectores de bajo valor añadido y fuertemente dependiente del turismo. La digitalización, por tanto, funciona como un acelerador de la productividad que rompe inercias.

Brecha digital: la mitad de las pymes sin web y sin ciberseguridad

La otra cara del informe es menos amable. El Ivie alerta de que la brecha digital sigue siendo profunda, y no solo por la ausencia de página web. Casi ninguna empresa valenciana se protege frente a los ciberataques. En un contexto en el que los incidentes de seguridad se multiplican —especialmente el ransomware dirigido a pymes—, esta carencia convierte la digitalización incompleta en un riesgo. Porque digitalizar procesos sin protegerlos equivale a abrir la puerta de casa y dejar la llave puesta.

Además, el estudio detecta un cuello de botella adicional: las empresas valencianas superan la media europea en digitalización básica, pero sufren para captar talento digital. Es decir, hay voluntad de cambio, pero faltan perfiles capaces de ejecutarlo. Una paradoja que se repite en otras comunidades autónomas y que, en opinión de los investigadores del Ivie, solo se resolverá con una colaboración más estrecha entre el sistema educativo y el sector privado.

Análisis: ¿Por qué digitalizarse no es suficiente?

Aquí es donde el informe del Ivie resulta más estimulante. Porque no basta con comprar tecnología. Hay que integrarla en la estrategia de negocio, y ese es el verdadero punto débil de muchas pymes valencianas. Digitalizarse sin un plan es como construir un gimnasio y no contratar entrenadores: la infraestructura está, pero nadie la aprovecha.

Yo creo que el dato del 8% es una llamada de atención para las administraciones que han apostado por el kit digital y las subvenciones. Inyectar dinero público sin un acompañamiento real en la gestión del cambio puede estar inflando las cifras de adopción tecnológica, pero no la rentabilidad. Y la rentabilidad es lo que convence a un empresario escéptico. De poco sirve tener una web si nadie la actualiza, ni usar la nube si los empleados no saben para qué.

El estudio del Ivie tampoco aborda un factor que, en mi opinión, será decisivo: la inteligencia artificial generativa. Muchas de las empresas que hoy se consideran digitalizadas —con su web y su ERP— están a punto de quedarse obsoletas si no dan el salto hacia herramientas de IA aplicadas al negocio. Y ese salto exigirá todavía más talento y más inversión, justo los dos recursos que más escasean en el tejido productivo valenciano.

La digitalización que no se traduce en rentabilidad es solo postureo tecnológico.

El reto, por tanto, no es solo subir la escalera de la digitalización, sino asegurarse de que cada peldaño esté firme. Y que, una vez arriba, la empresa sepa defender lo que ha construido. La ciberseguridad, la formación continua y la integración real de la tecnología en el día a día son las tres patas que, según este análisis, sostienen la promesa del 8% de rentabilidad. Quien se salte una se quedará, como mucho, en el 5,4%.


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