89 nuevos ultrarricos al día: el mapa de la riqueza extrema en 2026 que deja atrás a Europa

Estados Unidos e India concentran el mayor volumen y velocidad de creación de nuevas mega fortunas, con 89 casos al día. La presión fiscal y el debilitamiento del tejido industrial relegan a Europa del gráfico de la riqueza.

89 nuevos ultrarricos al día. Esa es la velocidad a la que el mundo está sumando fortunas extremas. No es un dato anecdótico: son 162.191 nuevos patrimonios por encima de los 30 millones de dólares en los últimos cinco años. El grueso, eso sí, no se reparte igual que hace una década.

Lo que el Wealth Report 2026 de Knight Frank deja claro es que el mapa de la gran riqueza se está redibujando. Y deja una verdad incómoda: Europa sale perdiendo. El centro de gravedad se desplaza a Asia y Norteamérica con tal nitidez que más vale prestar atención.

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El club de los 30 millones: quiénes son y dónde viven

El informe de la consultora inmobiliaria y gestora de patrimonios cruza variables como el crecimiento del PIB, la inflación, los tipos de interés y el comportamiento de los mercados financieros. Con esos mimbres, traza una foto de dónde nacen y se acumulan los ultrarricos.

El resultado es un gráfico que combina dos métricas: el volumen absoluto de nuevos miembros y la velocidad a la que crece ese club. Combinarlas tiene sentido: un número alto puede ser poco significativo en un país con una base amplia como Estados Unidos, y un porcentaje de aumento alto puede indicar que algo nuevo está enriqueciendo a gente en ese lugar.

El dato de partida ya es elocuente: el número de personas con un patrimonio neto superior a los 30 millones de dólares ha aumentado un 12% anual en el último lustro. Pero lo interesante está en quién tira de esa cifra.

La fábrica estadounidense y el motor indio

Estados Unidos sigue siendo, con diferencia, el mayor fabricante de grandes fortunas. Acumula casi el 40% de todos los ricos del mundo con más de 10 millones de dólares —casi el doble que China— y en el segmento de los 100 millones o más supera también el 40% del total mundial. La mezcla es conocida: un mercado bursátil muy desarrollado, baja presión fiscal sobre el capital, un ecosistema emprendedor maduro y una seguridad jurídica que protege la propiedad privada como pocas jurisdicciones.

Solo entre 2021 y 2026, el país ha sumado casi 67.000 nuevos ultrarricos, el triple que China. Pero quien está robando protagonismo es la India. Su crecimiento del 63,4% en el último lustro responde al emprendimiento tecnológico, la digitalización acelerada y el desarrollo de sus mercados de capitales. No es riqueza heredada: es riqueza creada por empresas y empresarios.

India ya cuenta con 207.000 millonarios (en dólares) y las proyecciones a 2031 la sitúan en 313.000, un 51% más. Es el único país que aparece simultáneamente en los primeros puestos de crecimiento porcentual y de volumen absoluto de nuevas grandes fortunas, lo que la convierte en la economía con mayor potencial de creación de riqueza privada de las próximas dos décadas.

Donde viven los ultrarricos llegan también los capitales: compradores de lujo, inversores en startups, fondos y demanda de servicios de alto nivel.

El fenómeno no es casual. La India ha sabido combinar políticas de atracción de inversión extranjera con un ecosistema de startups que ya es el tercero del mundo. Y aunque sus cifras totales todavía palidecen frente a las estadounidenses, la tendencia deja a Europa fuera de juego.

Europa, en el vagón de cola

Europa crece, pero lo hace a otro ritmo: lento y con tensiones internas. Alemania, Suiza y Francia ocupan el tercer, quinto y séptimo puesto en aumento absoluto de ultrarricos. Sin embargo, si se mira la velocidad de crecimiento, casi desaparecen del ranking en beneficio de países inesperados como Rumanía o Grecia.

El problema de fondo no es tanto la falta de riqueza en términos absolutos sino la presión fiscal y una regulación que, en muchos estados miembros, choca con la protección de la propiedad privada. Dentro del mismo continente conviven políticas fiscales muy desiguales: desde el paraíso fiscal suizo hasta el plan francés para gravar a los más ricos.

Eso explica que el Viejo Continente esté cediendo cuota a una velocidad que algunos analistas ya califican de estructural. Mientras el capital privado busca jurisdicciones más amables, la eurozona se enreda en debates sobre impuestos a las grandes fortunas que, aunque legítimos, tienen efectos colaterales.

Como contrapunto, los llamados países tapados —Polonia, Qatar, Turquía o Indonesia— están protagonizando avances porcentuales de tres dígitos. Polonia, por ejemplo, ha pasado de 1.442 a 3.017 ultrarricos en cinco años, un 109,2% de aumento. Qatar ha crecido un 106,9% y Turquía un 93,6%. Eso sí, parten de bases reducidas, por lo que en términos absolutos siguen siendo grupos pequeños comparados con los grandes mercados europeos.

Qué esperar en los próximos cinco años

Las proyecciones a 2031 dibujan el mismo patrón pero con nuevos actores. Indonesia liderará con un crecimiento esperado del 82%, seguida por Arabia Saudí y Polonia con un 63% cada una. Vietnam, con un 59%, también se cuela en el grupo de cabeza. Todos ellos comparten un denominador común: seguridad jurídica mejorada, industrialización acelerada y, en los casos de Oriente Medio, fiscalidad casi nula acompañada de programas de residencia para grandes patrimonios.

Europa, mientras tanto, corre el riesgo de convertirse en un mercado de destino para el consumo de lujo pero no en el lugar donde se crea esa riqueza. La brecha se ensancha, y los flujos de capitales no esperan a que Bruselas resuelva sus dilemas fiscales.

El mensaje del Wealth Report 2026 es incómodo: el mundo de los ultrarricos se está partiendo en dos. Quien entienda hacia dónde se dirigen los flujos de patrimonio podrá anticipar dónde estarán mañana las inversiones, las tensiones geopolíticas y los centros de influencia. Y ese mapa, hoy, tiene muy poco acento europeo.


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