Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, ha lanzado un mensaje que modera las expectativas más optimistas del sector: la creación de una reserva estratégica de Bitcoin avanza, pero sin un gran anuncio inminente y con la máxima prudencia. La declaración, recogida por la agencia financiera, pone paños fríos a quienes imaginaban que Washington daría un paso al frente de forma rápida.
Bessent subrayó que el Gobierno estudia la iniciativa con detenimiento y que cualquier decisión se comunicará cuando esté completamente madura. No dio fechas, no mencionó cantidades y evitó hablar de un plan concreto. Sus palabras dejan claro que la Casa Blanca no quiere precipitarse ni generar volatilidad en los mercados financieros.
Lo que ha dicho Scott Bessent (y lo que no ha dicho)
El titular es que la reserva estratégica de Bitcoin no es una idea descartada. Al contrario, el Tesoro la mantiene sobre la mesa. Pero el tono del secretario ha sido de una cautela casi exasperante para los lobbies cripto. «Avanza con prudencia», afirmó, sin dar un solo detalle operativo. No se habló de si la reserva sería gestionada directamente por el Gobierno o a través de fondos soberanos, ni de qué porcentaje de las tenencias de Bitcoin incautadas en operaciones judiciales podría destinarse a ella.
Esa ambigüedad alimenta dos lecturas. La más positiva ve en la prudencia una señal de seriedad: se quiere evitar un anuncio precipitado que luego haya que corregir. La lectura escéptica, en cambio, interpreta que la reserva no ocupa un lugar prioritario en la agenda del Tesoro, y que el silencio es la antesala de un abandono tácito del proyecto.
El mercado, de momento, no ha reaccionado con grandes movimientos. El precio de Bitcoin se mantenía en torno a los 125.000 dólares tras las declaraciones, en una sesión de perfil bajo. La falta de concreción no ha bastado para provocar una corrección, pero tampoco ha servido para impulsar una subida.
La prudencia de Bessent es un jarro de agua fría para quienes esperaban un respaldo oficial inminente al bitcoin desde Washington.
Por qué la reserva de Bitcoin de Estados Unidos es importante
La idea de que Estados Unidos cree una reserva estratégica de Bitcoin no es nueva. Durante la campaña electoral de 2024, el entonces candidato Donald Trump prometió convertir al país en «la capital cripto del planeta» y sugirió que el Gobierno podría acumular bitcoins como parte de sus reservas nacionales, al estilo de El Salvador, aunque sin una adopción como moneda de curso legal. Desde que asumió su segundo mandato, el tema ha ido ganando tracción en los círculos políticos cercanos a la administración.
Más allá de la política, la creación de una reserva tendría un impacto simbólico y práctico enorme. Supondría el reconocimiento de Bitcoin como un activo de reserva de primer nivel, comparable al oro, y abriría la puerta a que otros países sigan el ejemplo. Ya hay pequeñas naciones como Bután que han acumulado criptomonedas, pero que la mayor economía del mundo lo haga cambiaría las reglas del juego.

Una prudencia que esconde más riesgos que certezas
Conviene leer entre líneas. La administración estadounidense tiene a su favor un momento de mercado relativamente tranquilo: Bitcoin cotiza lejos de máximos históricos, la volatilidad ha cedido y el ecosistema cripto está más maduro que en 2021. No hay urgencia. Pero esa misma calma puede ser un arma de doble filo. Si la prudencia se convierte en parálisis, el riesgo es que el proyecto se diluya entre comités y burocracia, y que la iniciativa acabe siendo una promesa electoral más sin cumplir.
Hay otro factor: la presión política. Dentro del propio Partido Republicano conviven sensibilidades muy distintas hacia las criptomonedas. Algunos legisladores quieren una regulación laxa y un impulso gubernamental; otros, como la senadora Elizabeth Warren, siguen viendo a Bitcoin como un vehículo para el fraude y el lavado de dinero. Bessent tendrá que navegar entre esas aguas, y su prudencia puede ser también una forma de no desgastarse en una batalla que no tiene ganada.
Desde esta redacción creemos que el anuncio de la reserva estratégica de Bitcoin no se va a producir este verano, ni probablemente antes de final de año. La hoja de ruta del Tesoro parece más enfocada en la regulación de las stablecoins y en la supervisión de los intercambios que en acumular bitcoins. Eso no significa que la idea esté muerta, pero sí que hay que rebajar las expectativas. La próxima cita clave será la comparecencia de Bessent ante el Congreso, prevista para después del receso de agosto. Allí se podrán medir las verdaderas intenciones del Gobierno.




