Indra aparca su fusión con Escribano y rehace la relación con defensa

El nuevo CEO, Ángel Simón, descarta una compra inmediata y centra los esfuerzos en integrar EM&E antes de octubre. La avalancha de pedidos y las tensiones con el sector defensa fuerzan un cambio de estrategia.

Indra ha aparcado las negociaciones de fusión con la compañía madrileña Escribano, después de meses de conversaciones que no han llegado a buen puerto. Así lo confirmó Ángel Simón, consejero delegado de Indra, en declaraciones a La Vanguardia: ‘No vamos a comprar por comprar. Escribano se retiró de la negociación‘. La decisión marca un punto de inflexión en la estrategia del gigante tecnológico, que ahora busca recomponer las relaciones con el sector de defensa español mientras gestiona un aluvión de pedidos.

Negociaciones estancadas y un sector que desconfía

Las diferencias sobre el modelo industrial de la posible integración han sido la principal traba. Fuentes recogidas por El Debate apuntan a que en el sector de defensa existía el temor de que el enfoque automovilístico de Escribano no encajara con las exigencias de la industria armamentística. Un sector que valora la integración vertical y los procesos de ciclo largo, poco compatibles con las cadencias de producción de vehículos.

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La desconfianza fue mutua. Mientras Indra intentaba cerrar la operación, los movimientos de Simón para redefinir la política de compras han generado recelo entre los fabricantes de sistemas de defensa. La empresa, que en los últimos años ha multiplicado su cartera de contratos internacionales, necesita más que nunca consolidar una cadena de suministro fiable. Y el primer paso ha sido detener la fusión.

El propio Simón dejó claro que la intención no es crecer a cualquier precio. ‘No vamos a comprar por comprar’, insistió. La postura de Indra ahora pasa por demostrar que puede integrar otras adquisiciones en curso, como la de EM&E, antes de plantearse nuevas combinaciones. Una estrategia que, según los analistas, devuelve el foco a la ejecución operativa.

La absorción de EM&E, una prioridad antes de octubre

La principal tarea en la mesa de Simón es cerrar la absorción de EM&E, una empresa especializada en sistemas electrónicos para defensa. Según Infodefensa, la fecha límite que maneja Indra es antes de octubre de 2026. Esta adquisición, acordada en 2025, es clave para reforzar la capacidad tecnológica de Indra en el segmento de sistemas navales y terrestres. La integración no está exenta de desafíos: la plantilla conjunta supera los 3.000 empleados y hay que coordinar dos culturas empresariales con décadas de trayectoria independiente.

El verdadero examen para Indra no es si puede comprar más, sino si puede digerir lo que ya tiene en el plato.

El calendario aprieta. Indra Group, que ya ha iniciado el proceso de integración de sistemas, busca evitar los solapamientos que a menudo lastran este tipo de fusiones. En paralelo, el grupo tiene que hacer frente a una avalancha de pedidos: radares, sistemas de comunicaciones y programas de ciberseguridad que se acumulan en una cartera récord de más de 5.000 millones de euros, de acuerdo con la información recabada por El País. Simón confía en que la sincronización de los equipos de EM&E permita cumplir con los plazos, pero el riesgo de saturación es real.

El sector observa con atención. La absorción de EM&E es, en muchos aspectos, un ensayo de la capacidad de Indra para gestionar el crecimiento rápido que exige el nuevo ciclo inversor de la OTAN. Si falla, las dudas sobre el liderazgo de Simón y la política industrial del grupo se agudizarán.

El reto de la consolidación en la industria de defensa española

La decisión de aparcar la fusión con Escribano abre una ventana a la reflexión sobre el proceso de consolidación del sector defensa en España. El gobierno lleva años impulsando la creación de un campeón nacional, pero los intentos han chocado con la diversidad de intereses, los enfoques contrapuestos y, sobre todo, la dificultad de encajar culturas empresariales tan dispares. El caso Indra-Escribano es un nuevo ejemplo de que las operaciones en este ámbito requieren mucho más que voluntad política o apetito financiero.

Simón lo ha entendido. Tras la salida de Ignacio Mataix y la llegada del nuevo consejero delegado en 2025, la estrategia ha virado hacia la prudencia. Integrar antes de expandir. No es una postura que guste a todos. Algunos competidores temen que la pausa sirva para que Indra refuerce su posición sin ceder terreno, mientras que otros inversores preferirían ver crecimientos inorgánicos rápidos que justifiquen la cotización. La dirección, sin embargo, confía en que el tiempo les dé la razón.

La industria española de defensa está en un momento crítico. El gasto militar de la OTAN aumenta y los presupuestos nacionales se tensan. Indra, con su dominio en sistemas de mando, control y comunicaciones, parte con ventaja. Pero gestionar el flujo de contratos sin descuidar la integración de empresas adquiridas es un equilibrio complicado. La parálisis de la operación con Escribano es, tal vez, la primera señal de que la compañía se toma en serio la ejecución. Eso, al menos, es lo que espera Simón.


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