DeepSeek empresas estadounidenses: supera a OpenAI en nuevos contratos empresariales

La IA china DeepSeek lidera por primera vez el ranking de nuevos proveedores empresariales de Ramp, pese a un 0,1% de cuota. El control del gasto abre la puerta a alternativas asequibles en un mercado dominado por OpenAI y Anthropic.

El control del gasto en inteligencia artificial ha provocado un giro impensable hace solo un año: la china DeepSeek ha superado a OpenAI en nuevos contratos empresariales en Estados Unidos. La empresa asiática encabeza por primera vez la lista de proveedores en tendencia de la plataforma de pagos Ramp, un indicador temprano que altera el tablero competitivo de la IA generativa.

Claves de la operación

  • DeepSeek lidera el ranking de nuevos proveedores de IA de Ramp en mayo de 2026. Es la primera vez que una firma china ocupa ese puesto, superando a OpenAI y Anthropic en adopción temprana.
  • La cuota total de mercado sigue siendo marginal, del 0,1%, frente al 32‑34% de los dos grandes. La señal es de tendencia incipiente, no de sustitución masiva del gasto corporativo en IA.
  • El ahorro de costes actúa como el principal motor. Las empresas estadounidenses, disciplinadas por el control del gasto, buscan alternativas más asequibles que los modelos propietarios de Silicon Valley.

El precio como nuevo factor de decisión en la IA empresarial

Según los datos de Ramp, la plataforma neoyorquina de gestión de gastos corporativos, la irrupción de DeepSeek responde a una disciplina de costes cada vez más estricta. Eric Kharazian, responsable de producto de Ramp, reconoció no haber previsto que empresas estadounidenses contrataran directamente el servicio de una IA china. “Las empresas están enviando y recibiendo datos a través de DeepSeek”, afirmó.

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Este movimiento marca una diferencia respecto a la simple descarga de modelos de código abierto, que se ejecutan en infraestructura propia. Ramp detecta pagos directos al proveedor chino, lo que implica confianza operativa y un vínculo comercial que hace un año parecía improbable.

El contexto no es menor: los grandes modelos de OpenAI, Anthropic o Google han encarecido el coste por consulta. La factura mensual de IA se ha convertido en una partida presupuestaria relevante para muchas compañías, y el ahorro que ofrece DeepSeek —hasta un 80% más barato en algunos benchmarks— pesa más que las reticencias geopolíticas.

Señal temprana, no sustitución del mercado

Conviene poner la cifra en perspectiva. DeepSeek ha pasado del 0,3% de adopción empresarial en enero de 2025 al 0,1% en abril de 2026, según el índice de Ramp. Mientras, OpenAI mantiene un 32,3% y Anthropic un 34,4%. La nueva contratación medida por Ramp captura solo la primera compra, no el gasto recurrente consolidado. Por tanto, la empresa china no ha alcanzado a los líderes, pero ha vuelto a entrar en el radar corporativo de forma sorpresiva.

La lectura razonable es que el mercado estadounidense está explorando opciones. Junto a DeepSeek, otras plataformas de inferencia como Fireworks AI fal AI, y DeepInfra aparecen en la misma lista de proveedores emergentes. El mensaje para Silicon Valley es claro: el precio empieza a resquebrajar la lealtad a los grandes laboratorios de IA.

La factura de la IA empresarial está forzando decisiones que la geopolítica sola no puede frenar. DeepSeek es el síntoma de que el precio puede más que las barreras ideológicas.

El riesgo regulatorio y la oportunidad europea

La noticia, aunque modesta en volumen, abre un capítulo incómodo para Washington y para Bruselas. Si las empresas estadounidenses normalizan el uso de servicios de IA con sede en Pekín, el control sobre los datos empresariales se diluye. La UE, que ya ha multado a gigantes tecnológicos por transferencias internacionales de datos, observa con recelo. España, con un ecosistema empresarial muy dependiente de proveedores externos, carece de alternativas locales en IA fundacional.

Ninguna compañía del IBEX 35 ofrece un modelo de lenguaje competitivo a escala global. La dependencia exterior —sea de Estados Unidos o de China— coloca a la economía española en una posición de vulnerabilidad estratégica. El Reglamento de Inteligencia Artificial europeo exigirá certificaciones y controles a los proveedores de alto riesgo, pero aún no está claro cómo se aplicará a una IA china que procesa datos de filiales europeas.

En paralelo, la Agencia Española de Supervisión de la IA (AESIA) aún está desplegando sus capacidades de supervisión. La entrada de DeepSeek en el mercado estadounidense podría acelerar los debates en Bruselas sobre la necesidad de un ecosistema europeo de IA soberano, algo que hasta ahora ha avanzado a paso lento.

Telefónica, que colabora con Microsoft para integrar IA en sus servicios, no tiene hoy alternativas propias de IA fundacional. Si empresas estadounidenses como las que refleja Ramp empiezan a contratar DeepSeek por precio, el sector europeo de telecomunicaciones —y el español en particular— podría verse forzado a explorar socios no tradicionales para no perder competitividad.

Este episodio muestra que la competencia en IA generativa se juega cada vez más en el terreno de los costes. Si la propuesta china logra mantenerse fiable y barata, la barrera geopolítica podría ceder más rápido de lo esperado. Queda por ver si los reguladores europeos y norteamericanos reaccionan con nuevos escudos antes de que la cuota marginal de DeepSeek se convierta en algo más que una anécdota.


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