Combustible low cost vs de marca: las mismas cantidades, distintos aditivos

Papayerix, un creador de Alicante, comparó el gasóleo de una estación low cost, una de gran superficie y una de una gran marca. Por 1 euro, obtuvo entre 0,69 y 0,81 litros, pero advirtió sobre los riesgos a largo plazo de prescindir de aditivos.

El debate entre el combustible low cost y el de las grandes marcas lleva años dividiendo a los conductores españoles. Ahora, un youtuber alicantino ha puesto la lupa sobre las estaciones de servicio y ha llegado a una conclusión tan sencilla como demoledora: con un euro en el bolsillo, el surtidor barato te da más litros. Pero la fiesta puede tener un coste oculto.

Papayerix, un creador de contenido con más de 8.200 seguidores en YouTube, decidió salir de dudas y comparar tres gasóleos. Compró por 1 euro en una estación low cost (el litro a 1,229 euros), en una de gran superficie (1,329 euros) y en una marca tradicional (1,459 euros). Los resultados fueron inmediatos: 0,81 litros, 0,75 litros y 0,69 litros, respectivamente. La medición, en probeta, resultó clavada.

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El experimento: por 1 euro, ¿cuánto gasóleo?

El vídeo, difundido por el diario Información, no busca el rigor de laboratorio sino la experiencia del consumidor. Papayerix vertió cada muestra en un recipiente graduado y comprobó que todos los surtidores entregaban exactamente lo que marcaban. “Ninguna de ellas nos ha timado”, resume. La diferencia no estaba en la cantidad, sino en los litros que cabían en el bolsillo: 0,12 litros más por euro en la opción más barata.

Ese margen, proyectado sobre un depósito medio de 50 litros, supone un ahorro cercano a los 6 euros por repostaje. Para conductores que llenan el tanque varias veces al mes, la decisión parece clara. Pero el youtuber advierte de lo que no se ve.

Los aditivos, esa factura diferida

Según recuerda el propio Papayerix, la materia prima de los gasóleos low cost y de marca es idéntica, y toda gasolinera está obligada a cumplir las especificaciones técnicas del Real Decreto 61/2006. Sin embargo, las grandes compañías añaden paquetes de aditivos —limpiadores, anticorrosivos, mejoradores de combustión— que no son obligatorios pero sí recomendables para motores modernos. “Los inyectores actuales, con sistemas de de inyección más delicados, son mucho más sensibles”, explica en su grabación.

La experiencia personal del youtuber lo respalda. Hace años, tanto él como su hermano tuvieron problemas mecánicos en dos Smart diésel tras repostar de forma reiterada en una estación de gran superficie. Los motores comenzaron a traquetear hasta que dejaron de utilizar ese combustible. Aunque no es una prueba científica, el caso ilustra la inquietud de millones de conductores.

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Ahorro inmediato o avería futura: la decisión del conductor

El mercado español de carburantes está supervisado por la CNMC, que controla precios y logística, pero no entra en la fórmula de los aditivos. La recomendación del creador alicantino es pragmática: alternar el repostaje low cost con otro de mayor aditivación y evitar abusar de los limpiainyectores genéricos. “Aquí no se engaña a nadie, pero el motor se acuerda a largo plazo”, sintetiza.

Con un euro en la low cost consigues 0,12 litros más que en la de marca. La cuestión no es la cantidad, sino el desgaste que esa misma cantidad pueda provocar en los inyectores.

El experimento de Papayerix, a pequeña escala, retrata una tensión clásica en la economía doméstica: el ahorro inmediato frente al coste diferido. Mientras los precios de los combustibles siguen al alza —el gasóleo ronda los 1,45 euros por litro en muchas provincias este verano—, la opción low cost se vuelve aún más tentadora. Pero con los motores diésel actuales, cargados de filtros de partículas, bombas de alta presión y sistemas anticontaminación, la factura de un fallo mecánico puede superar los 2.000 euros.

La moraleja del experimento no es si los surtidores low cost cumplen o no: cumplen. La pregunta es si el consumidor quiere pagar el coste completo ahora o arriesgarse a pagarlo después. Y esa respuesta, como casi siempre, depende del bolsillo, del tipo de vehículo y de la confianza que uno tenga en su taller de confianza.


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