El número de desempleados registrados en las oficinas de empleo bajó en 36.323 personas durante mayo, un descenso del 1,5% que sitúa el total de parados en 2.320.721, la cifra más baja para este mes desde 2007. El Ministerio de Trabajo y Economía Social destacó que es el menor nivel en 19 años.
La reducción intermensual confirma la resistencia del mercado laboral español, aunque con matices. El retroceso ha sido el más débil para un mayo desde 2012 si se excluye el año de la pandemia, cuando el desempleo aumentó en 26.573 personas. En mayo de 2025, por ejemplo, el paro bajó en 57.835 personas, un recorte casi un 60% superior al actual.
Servicios lidera la caída del desempleo
El sector servicios concentró tres cuartas partes del descenso, con 29.829 parados menos (−1,7%). Le siguieron la industria (−2.665), la construcción (−2.304) y la agricultura (−1.628). Solo en el colectivo sin empleo anterior, formado mayoritariamente por jóvenes que buscan su primera oportunidad, se registró un leve incremento de 98 desempleados (+0,04%).
El paro retrocedió en ambos sexos, aunque con más intensidad entre las mujeres: 20.316 desempleadas menos frente a 16.007 hombres. Al cierre de mayo, 1.404.110 mujeres estaban inscritas como paradas, la menor cifra en este mes desde 2008. Los varones sumaban 916.611.
Todas las comunidades autónomas redujeron su desempleo. Andalucía (−9.125), Cataluña (−6.900) y Madrid (−3.834) capitanearon los descensos. Solo cuatro provincias vieron aumentar el paro, con Castellón (+281) a la cabeza. En términos desestacionalizados, sin embargo, el paro subió en 9.755 personas respecto a abril, un detalle que pondera el efecto calendario y que invita a no bajar la guardia.
Mínimo histórico de paro juvenil y récord de cobertura
Uno de los datos más llamativos lo deja el desempleo entre los menores de 25 años. Por primera vez se rompió la barrera de los 165.000 parados, con 164.955 jóvenes, un nuevo suelo de la serie comparable. La tasa de cobertura frente al desempleo también marcó un máximo en abril, al alcanzar el 80,9%, casi siete puntos más que un año antes. Más de 1,78 millones de personas recibieron alguna prestación.
La contratación en mayo reflejó un leve retroceso global (−0,4% interanual) hasta los 1.323.719 contratos, pero con un avance significativo en la modalidad indefinida. Los contratos fijos crecieron un 3,5% hasta 572.061, lo que elevó su peso al 43,2% del total. Dentro de ellos, los de tiempo completo subieron un 5% y los de tiempo parcial un 9,1%; los fijos discontinuos, en cambio, cedieron un 1,5%. En paralelo, los contratos temporales cayeron un 3,2%.

El mercado laboral firma en mayo un doble récord: paro en mínimos de 19 años y afiliación por encima de 22,3 millones.
La afiliación a la Seguridad Social sumó 232.000 ocupados en mayo, superando por primera vez los 22,3 millones de cotizantes. La cifra engrosa un ritmo de creación de empleo que, en lo que va de año, acumula un incremento de más de 3,8% respecto al mismo periodo de 2025.
Lectura de fondo: ¿consistencia o resistencia menguante?
Los datos de mayo son, a simple vista, sólidos: el paro baja, la afiliación sube y la contratación indefinida gana terreno. Pero bajo la superficie asoman preguntas incómodas. El descenso del paro en mayo ha sido el segundo más débil de la serie histórica para este mes, solo por delante del registrado en 2012, hace catorce años. Y la subida en términos desestacionalizados indica que, una vez corregida la estacionalidad típica de la primavera, el mercado dio un paso atrás.
A mi juicio, lo que vemos es un patrón de convergencia: el empleo sigue creciendo, pero la intensidad de la mejora se modera a medida que la economía se acerca al pleno empleo técnico. Con una tasa de paro que ronda el 9,5% —casi la mitad de la que había en 2013—, los bolsillos más fáciles de generar ocupación ya están prácticamente copados. Los próximos avances dependerán de sectores de mayor valor añadido y de la capacidad de la economía para absorber a parados de larga duración y jóvenes, colectivos donde el stock sigue siendo elevado.
El récord de cobertura —más del 80% de los desempleados cobra prestación— es una buena noticia social y un paliativo para el consumo, pero también refleja que el gasto en prestaciones sigue creciendo: 2.040,9 millones en abril, un 5% más interanual. En un momento en que Bruselas aprieta las tuercas fiscales, la factura del desempleo es un foco de atención para los inversores en deuda española.
El mercado laboral ha sido un motor clave de la recuperación española pospandemia. Ahora, el reto es otro: que la creación de empleo se traslade a ganancias de productividad y a una mejora estable del poder adquisitivo. Sin eso, los récords de afiliación serán efímeros si la demanda flojea.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre: El IBEX 35 subía un 0,35% a media sesión y se instalaba en los 13.320 puntos. La bolsa española reaccionó con un moderado optimismo, impulsada por los valores vinculados al turismo y al consumo ante la fortaleza de la contratación en servicios.
Clave técnica: El desempleo se consolida por debajo de los 2,33 millones, confirmando el suelo de los 2,3 millones como soporte psicológico. Si la afiliación mantiene el ritmo de 230.000 altas mensuales que promedia en lo que va de año, el umbral de los 22,5 millones de cotizantes podría alcanzarse antes del cuarto trimestre.
Apunte macro: La prima de riesgo española cotizaba en 72 puntos básicos al cierre de la sesión, sin apenas reacción al dato de empleo. Con todo, una inflación de servicios aún por encima del 4% mantiene la atención del BCE, que en su reunión de julio volverá a evaluar si la resistencia del mercado laboral presiona los salarios y retrasa nuevas bajadas de tipos.




