La irrupción de Hyundai Heavy Industries en la licitación para construir las nuevas fragatas de Dinamarca ha alterado de golpe el tablero de la defensa naval europea. El astillero surcoreano ha puesto sobre la mesa una oferta que reduce en hasta un 30% el precio de sus competidores y que, además, promete entregar el primer buque en solo 42 meses. La pugna, en la que también participa la española Navantia con su fragata F110, acaba de ganar un contendiente que obliga al resto a replantear sus estrategias comerciales.
Según adelantó Infodefensa y han confirmado medios daneses, HHI se suma así a una lista de aspirantes que incluye al francés Naval Group (con la FDI), al británico Babcock (Arrowhead 140), al alemán TKMS (Meko 400) y a la propia Navantia. Todos compiten por sustituir las tres fragatas de la clase Iver Huitfeldt, que entraron en servicio hace solo quince años. A diferencia de Noruega o Suecia, Dinamarca no tiene la misma urgencia geopolítica, lo que dilata el calendario, pero no atenúa el atractivo del contrato.
La propuesta coreana se basa en la nueva fragata HDF-6000, un buque de 6.500 toneladas presentado el año pasado y diseñado a partir del casco del destructor DDH-II de la armada surcoreana. El vicepresidente de HHI, Jae Rak Kim, ha subrayado que el plazo de entrega de tres años y medio desde la firma del contrato es la baza competitiva que les diferencia. A nivel de armamento, el buque equipa 48 celdas de lanzamiento vertical, un cañón de 76 mm, ocho misiles tierra-tierra y sistemas antidrones, además de capacidad para operar helicópteros y vehículos no tripulados.
El argumento de peso es, sin embargo, el precio. Los responsables de HHI han asegurado que su oferta es entre un 20% y un 30% más barata que la de sus competidores. Una ventaja que, en contratos de defensa que fácilmente superan los 1.000 millones de euros, equivale a varios cientos de millones de ahorro para las arcas danesas.
Navantia, por su parte, ha comprometido la primera unidad a partir de 2030. La F110, de 6.100 toneladas, comparte un perfil similar al del modelo coreano en dimensiones y capacidades, pero la diferencia de plazo —cuatro años adicionales hasta el primer buque— y el diferencial de precio podrían pesar en la decisión final.
Un ahorro de hasta 300 millones y 42 meses de espera son los dos argumentos con los que Hyundai aspira a romper el consenso europeo en defensa naval.
Una oferta que reta el músculo industrial europeo
La entrada de HHI en Dinamarca no es solo una anécdota comercial. Corea del Sur se ha convertido en un exportador naval de referencia gracias a precios ajustados, financiación gubernamental y una cadena de suministro muy integrada. El astillero ya ha vendido fragatas a Filipinas y Perú y compite con éxito en mercados emergentes. Ahora, su desembarco en el norte de Europa marca un precedente que puede replicarse en otros programas aliados.
La oferta coreana también pone en evidencia la rigidez de plazos de la competencia europea. Los astilleros del Viejo Continente arrastran carteras de pedidos saturadas y costes laborales más altos. Mientras HHI promete 42 meses, una fragata europea similar suele necesitar entre siete y diez años desde el contrato hasta el primer buque. El factor precio, que según HHI rebaja entre un 20% y un 30% las cifras de sus rivales, completa una ecuación difícil de ignorar para un ministerio con restricciones presupuestarias.
Navantia ante un rival que le obliga a afinar el calibrado

La F110 es, sin duda, la fragata más avanzada que ha diseñado Navantia. Concebida para la Armada española, incorpora el sistema de combate SCOMBA y un diseño de casco optimizado para misiones de escolta. Sin embargo, el cliente danés no prioriza el último grito tecnológico, sino el binomio plazo-precio. Y ahí es donde la balanza se inclina a favor del gigante asiático.
La propuesta coreana obliga a la compañía española a revisar su estrategia internacional. No basta con ofrecer un buen producto; hay que acortar los ciclos de construcción, contener los costes y, quizás, explorar fórmulas de cooperación con astilleros locales o esquemas de financiación más flexibles. El tiempo dirá si Dinamarca opta por romper la baraja y confiar en un constructor no europeo, pero el simple hecho de que una oferta como la de HHI esté sobre la mesa cambia las reglas del juego.
Mientras tanto, el mensaje para la industria de defensa continental es claro: la competencia asiática ya no llama solo a la puerta de los mercados periféricos. Se ha plantado en el Báltico con un descuento del 30% y una fecha de entrega que ningún astillero europeo puede igualar. La pregunta ahora es si Dinamarca cederá a la tentación del ahorro inmediato o si primará la confianza industrial y la interoperabilidad con sus socios de la OTAN. El desenlace se conocerá, previsiblemente, a lo largo de 2027.




