El euríbor cierra mayo de 2026 en el 2,8%, su nivel más alto en 20 meses. La tercera subida mensual consecutiva del índice que sirve de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España encarecerá las cuotas de miles de familias.
Los datos oficiales, publicados por el European Money Markets Institute (EMMI), confirman un repunte de seis décimas desde el mínimo del 2,2% que se registró en febrero. En solo tres meses, el euríbor ha recuperado la pendiente alcista que parecía olvidada.
La última vez que el indicador superó el 2,8% fue en septiembre de 2024, cuando el Banco Central Europeo (BCE) mantenía los tipos de interés en el 4,5% para frenar la inflación. Ahora, con el precio del dinero en el 2,75%, el mercado descuenta que Fráncfort no volverá a recortar tipos a corto plazo, e incluso podría subirlos si la presión energética persiste.
El impacto directo sobre una hipoteca tipo es contundente. Para un préstamo variable de 150.000 euros a 25 años, con un diferencial del 1% sobre el euríbor, la cuota mensual pasará de unos 645 euros a aproximadamente 695 euros. Esto es, 50 euros más al mes, que al año suponen un desembolso extra de 600 euros.
Según los últimos datos del Banco de España, cerca del 70% de las hipotecas vivas en el país son a tipo variable, aunque las nuevas contrataciones se inclinan desde hace meses hacia el tipo fijo. La subida del euríbor, por tanto, afecta a un parque inmobiliario familiar muy amplio, concentrado en hogares que ya arrastraban el encarecimiento de la cesta de la compra.
El factor que explica el reciente repunte no está en Fráncfort, sino en Oriente Medio. La guerra en Irán mantiene el barril de Brent por encima de los 110 dólares desde abril, y los contratos de futuros del crudo anticipan que se quedará ahí mientras el conflicto siga abierto. Ese shock energético eleva las expectativas de inflación y, con ellas, los tipos a largo plazo que alimentan el euríbor.
La subida del euríbor no es una tormenta pasajera; es el reflejo de un shock energético que mantendrá la presión sobre los tipos incluso si mañana se firma la paz.
El papel de la guerra de Irán y el petróleo caro
El mecanismo es conocido: un petróleo más caro encarece el transporte y la producción industrial, lo que acaba filtrándose en los precios al consumo. El BCE, que tiene el mandato de mantener la inflación en el 2%, observa con preocupación cómo el IPC de la eurozona repuntó al 3,1% en mayo, según las primeras estimaciones. Si la tendencia se consolida, los recortes de tipos previstos para el segundo semestre se esfumarán.
Los mercados de futuros, mientras tanto, ya descuentan un euríbor a tres meses en torno al 2,9% para julio y cercano al 3% para final de año. No es una previsión disparatada: en 2023, cuando el petróleo se disparó tras la invasión de Ucrania, el euríbor pasó del 0,5% al 4% en menos de un año.
Eso sí, la situación hoy es distinta. La economía europea crece a un ritmo muy bajo, y una subida excesiva de los tipos podría asfixiar la demanda. El BCE camina sobre una cuerda floja, y los inversores lo saben. Por eso, aunque el euríbor ha subido con fuerza, no se espera una escalada tan abrupta como la de 2022-2023.
¿Cuánto sube realmente la cuota de una hipoteca media?

Volvamos al caso concreto de una familia con una hipoteca de 150.000 euros. La revisión semestral o anual de la cuota se calculará con el nuevo euríbor de mayo. Si su contrato se revisa con el valor de este mes, la cuota mensual pasará de 645 a 695 euros, como hemos visto. Pero para hipotecas más elevadas, el tiro es mayor.
Para un préstamo de 250.000 euros en las mismas condiciones (25 años, diferencial del 1%), el incremento mensual ronda los 80 euros. Y para los que firmaron en 2020, cuando el euríbor estaba en tasas negativas, el golpe es aún más duro: muchos han visto cómo su cuota se duplicaba en apenas dos años.
El Banco de España insiste en que la morosidad sigue contenida, pero las refinanciaciones y los cambios de tipo variable a fijo están aumentando. Algunas entidades ya ofrecen novaciones a tipo fijo por debajo del 3%, una opción que puede interesar a quienes temen nuevas subidas.
Análisis: ¿veremos el euríbor en el 3%? Lo que está por venir
Yo creo que la pregunta no es si el euríbor tocará el 3% en 2026, sino cuándo. Si el conflicto en Irán se enquista y el Brent se mantiene por encima de los 110 dólares, la presión alcista sobre los tipos no desaparecerá. Pero incluso si las hostilidades cesaran mañana, la inercia de la inflación en los servicios —que sigue por encima del 4% en la eurozona— mantendría al BCE en guardia.
De hecho, los mercados de renta fija ya asignan una probabilidad del 40% a que el BCE suba tipos un cuartillo en julio. Eso haría saltar el euríbor por encima del 3% casi de inmediato. Por otro lado, si la economía se enfría más de lo previsto, Fráncfort podría retomar los recortes en otoño, lo que devolvería la referencia al entorno del 2,5%.
Mi lectura es que, en el mejor de los casos, los hipotecados a tipo variable van a tener que convivir con cuotas elevadas durante todo 2027. La transición energética y la relocalización productiva son inflacionistas estructuralmente, y el euríbor —aunque baje— ya no volverá a los niveles negativos vistos entre 2016 y 2022.
Como siempre en economía, la única certeza es la incertidumbre. Pero una cosa parece clara: los 645 euros de cuota de hace seis meses no van a volver pronto.





