Custodia Bank ha ganado tiempo. La Corte Suprema de Estados Unidos, a través del juez Neil Gorsuch, le ha concedido una prórroga hasta el próximo 11 de julio de 2026 para presentar su petición de certiorari. La batalla legal, que comenzó en 2020, busca que la Reserva Federal le otorgue una cuenta maestra, un permiso que permitiría al banco cripto acceder directamente a los sistemas de pagos Fedwire y ACH sin pasar por intermediarios.
El caso, recogido en el expediente 25A1320 de la Corte Suprema, puede definir hasta dónde llega la discreción de la Fed para admitir o rechazar a instituciones financieras con modelos basados en activos digitales. La negativa del banco central, fechada en enero de 2023, se apoyó en preocupaciones de seguridad y solidez, pero Custodia sostiene que la ley le da derecho a ese acceso.
Qué es una cuenta maestra y por qué la pelea una entidad cripto
Una cuenta maestra es la llave que permite a un banco conectarse directamente a los servicios de pagos de la Reserva Federal, como Fedwire (transferencias de alto valor) y ACH (la cámara de compensación automática). Sin ella, las entidades dependen de bancos intermediarios para mover fondos en dólares, lo que encarece las operaciones, introduce riesgos de contraparte y reduce el control sobre los tiempos de liquidación.
Para un banco especializado en criptoactivos como Custodia, fundado por Caitlin Long en Wyoming, la diferencia es estratégica. Tener una cuenta maestra permite ofrecer servicios de custodia y pagos sin depender de un tercero tradicional, un paso clave para integrar los criptoactivos con el sistema financiero clásico. La Fed, sin embargo, interpreta que la Ley de Control Monetario de 1980 no obliga a conceder ese acceso de forma automática, sino que permite fijar las condiciones una vez que se presta el servicio.
El camino judicial: de Wyoming a Washington
La solicitud de Custodia se presentó en octubre de 2020 ante la Fed de Kansas City y fue rechazada formalmente en enero de 2023. Desde entonces, el banco ha recurrido por la vía judicial. En octubre de 2025, un panel dividido del 10.º Circuito de Apelaciones falló por 2-1 en su contra, argumentando que los Bancos de la Reserva conservan discreción sobre la concesión de cuentas maestras. La decisión interpretó la Ley de la Reserva Federal como un marco que no crea un derecho automático.
Custodia pidió una revisión en pleno (en banc), pero en marzo de 2026 el tribunal la denegó por 7-3. Ahora, la única vía que le queda es la Corte Suprema. La prórroga concedida por el juez Gorsuch no implica que el caso vaya a ser admitido; simplemente da más margen para presentar la petición formal, que debe llegar antes del 11 de julio. El estándar para que el alto tribunal acepte un certiorari es exigente, sobre todo en disputas de interpretación estatutaria.

El caso que definirá quién abre la puerta de la Fed
La clave jurídica está en la Ley de Control Monetario de 1980. Custodia lee que esa norma exige acceso igualitario a los servicios de pago para instituciones no miembros que cumplan los requisitos. La Fed, en cambio, sostiene que la ley solo regula los precios una vez que el servicio se ofrece, pero no crea un derecho de entrada. La diferencia parece técnica, pero es la que decide quién puede sentarse en la mesa del sistema de pagos en dólares.
La interpretación de la Fed es, mas que un detalle jurídico, un blindaje institucional. Le permite mantener una puerta de entrada controlada, mientras que una eventual victoria de Custodia forzaría a justificar las negativas con criterios más objetivos. Eso beneficiaría a bancos cripto, fintechs y cualquier entidad estatal que aspire a liquidar pagos sin intermediarios. Varios grupos comerciales bancarios han apoyado la postura de la Fed mediante escritos amicus, lo que sugiere que parte del sector tradicional prefiere que el acceso siga filtrado por el banco central.
La presencia de abogados de alto perfil —Kannon K. Shanmugam, de Davis Polk, lidera la representación de Custodia— indica la relevancia del caso. No se trata solo de un banco pequeño de Wyoming: es una prueba de fuego sobre la frontera entre innovación financiera y supervisión. Si la Corte Suprema rechaza revisar el caso, el fallo del 10.º Circuito quedará firme y reforzará la discreción amplia de la Fed. Si lo acepta, el debate entrará en una fase que podría redefinir durante años la arquitectura de pagos estadounidense.
La Corte Suprema no decidirá si un banco cripto es seguro; decidirá si la Fed puede cerrarle la puerta sin más explicación.
Mientras tanto, la industria cripto sigue pendiente de una fecha: el 11 de julio de 2026. Ese día no se resolverá el caso, pero se sabrá si la máxima instancia judicial está dispuesta a escuchar a un banco que quiere jugar con las mismas reglas que los grandes.




