La gran contradicción de los mercados: El motivo por el que la mayoría compra en el momento equivocado

Guiados por las emociones, la mayoría de los inversores compra en máximos y vende en pánico. El experto Pablo Gil analiza esta contradicción y explica cómo el temple y la estrategia vencen al ruido del mercado.

Cuando el mercado cae y las noticias son malas, la mayoría de los ahorristas y nuevos inversores huyen. Cuando sube y los titulares celebran ganancias récord, todos quieren entrar. Esa dinámica, tan conocida como difícil de esquivar, explica por qué la mayor parte de los inversores compra caro y vende barato, justo al revés de lo que debería.

Pablo Gil, economista y veterano gestor de fondos —que administró carteras de hasta 500 millones de dólares—, lleva mucho tiempo analizando esa contradicción. Su conclusión es que «en los momentos perfectos de compra el sentimiento es el opuesto completamente: es el horror»

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Bitcoin y el patrón de siempre: caída, pánico y oportunidad en el mercado

Bitcoin y el patrón de siempre: caída, pánico y oportunidad en el mercado
Fuente: agencias

El mercado cripto atraviesa uno de sus ciclos bajistas recurrentes. Este experto lo enmarca sin dramatismo: es el cuarto criptoinvierno que observa, con caídas que históricamente han oscilado entre el 77 y el 94% desde máximos. Bitcoin llegó a rozar los 125.000 dólares; ahora cotiza muy por debajo, y él estima que el suelo podría estar cerca de los 38.000 o 40.000 dólares.

No es una cifra elegida al azar. La calcula observando las pautas de corrección que ha seguido Bitcoin tras cada halving a lo largo de su historia, comparándolas con otros desplomes históricos del mercado. «En 105.000 dije: me bajo, me salgo, y espero poder comprar en 40.000», explica. Una decisión que tomó y comunicó públicamente en su canal antes de que la caída se produjera.

Lo que plantea no es una apuesta a ciegas. Es una ecuación de riesgo y recompensa: si Bitcoin cae hasta ese nivel y luego recupera sus máximos, quien entre en ese punto multiplica por tres su inversión. Un mercado que ofrece una ganancia tres veces superior a lo que se arriesga es, según su criterio, una oportunidad difícil de ignorar. «Si llega a 40.000 y yo me hago un all-in con toda mi inversión, asumo que puede ir a cero», admite con franqueza. Pero añade que esa posibilidad le parece poco probable, y que la asimetría de la operación justifica el movimiento para quien tenga el estómago necesario.

La clave, insiste, no es cuánto se invierte sino cuánto se puede perder sin perder el sueño. Cada inversor tiene un umbral distinto, y localizarlo con honestidad es más difícil de lo que parece. La gente suele mentir con el porcentaje de pérdida que puede aguantar», advierte. Sobre el papel, muchos dicen soportar caídas del 20%. En la práctica, cuando el mercado lleva un 10% en rojo, los nervios ya están a flor de piel.

DCA o swing trading: dos estrategias para dos tipos de inversor muy distintos

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Ante la caída del mercado, muchos inversores se preguntan si tiene sentido entrar ahora mediante aportaciones periódicas, la estrategia conocida como DCA. La respuesta de este gestor es matizada pero clara: sí, siempre que se entienda bien qué significa. «Si me dices voy a comprar vía DCA, es para los próximos 15 o 20 años o te estás engañando», sostiene.

El DCA no es una forma de aprovechar una corrección puntual. Es una estrategia de largo plazo que funciona porque permite capturar la tendencia estructural del mercado a lo largo del tiempo, suavizando los efectos de la volatilidad. Quien entró en bolsa en Estados Unidos en 1999 y revisó su cartera en 2013 apenas había ganado dinero, porque el mercado había pasado por dos crisis devastadoras en ese intervalo. Solo el horizonte temporal largo convierte esa estrategia en rentable.

La alternativa —comprar más a medida que el mercado cae y vender cuando sube, el llamado swing trading— es lo que el mismo Gil practica, pero con décadas de experiencia detrás. Y no lo recomienda para la mayoría. La estadística es contundente: solo una minoría muy pequeña, quizás el 3 o el 5% de quienes lo intentan, consigue resultados positivos de forma consistente.

El ejemplo que usa para ilustrar la lógica contrarian es China en 2023. Todos los grandes bancos de inversión publicaban informes catastrofistas sobre la economía china: burbuja inmobiliaria, deflación, endeudamiento, aranceles. Nadie quería estar en ese mercado. Él compró. En dos años, la posición subió un 100%.

La lección no es nueva, pero sí difícil de aplicar. Cuando el mercado genera pánico generalizado, la historia muestra que suele ser el peor momento para salir y el mejor para entrar. El problema es que actuar contra el ruido colectivo requiere algo que no se aprende en ningún manual: el temple para comprar cuando todo el mundo vende.


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