Con el tipo de interés del BCE en el 2,25% y los bancos españoles mejorando sus ofertas, el ahorrador conservador vuelve a tener opciones. Un capital de 50.000 euros puede generar entre 1.050 y 1.755 euros brutos en un año según el vehículo escogido. La letra del Tesoro, el depósito bancario o el fondo monetario: cada uno compite con ventajas fiscales, de liquidez y de rentabilidad que conviene analizar antes de decidir.
Letras del Tesoro: seguridad con rentabilidades por encima del 2,5%
La última subasta del Tesoro Público dejó rendimientos del 2,244% a tres meses, 2,409% a seis meses, 2,524% a nueve meses y 2,523% a doce meses. Tomando la referencia a un año, quien invirtiera 50.000 euros obtendría unos 1.283 euros brutos en intereses al vencimiento, de los que Hacienda retendrá el 19%, es decir, unos 244 euros.
La gran baza es la seguridad de la deuda pública española. El inconveniente: el dinero queda inmovilizado durante el plazo y, si se quiere reinvertir, hay que esperar al vencimiento de cada título. No existe el efecto del interés compuesto, ya que los intereses no se acumulan automáticamente sobre el capital.
Depósitos y cuentas remuneradas: la pugna por superar el 3%
La subida de tipos del BCE del 2% al 2,25% ha animado a las entidades financieras a actualizar sus escaparates. Banca March ofrece un depósito al 2,5% a doce meses con un mínimo de 30.000 euros, WiZink llega al 2,85% a dieciocho meses desde 5.000 euros y Renault Bank paga un 2,63% a un año. En el mundo de las cuentas, Trade Republic marca un 3,04% y Revolut alcanza el 3,51% para nuevos clientes; MyInvestor ha elevado al 2,5% la remuneración estándar y al 3,25% para su cuenta premium, con un coste de 7,99 euros al mes.

Aunque unas pocas décimas parezcan insignificantes, sobre 50.000 euros la diferencia es notable. Un depósito al 3% generaría 1.500 euros brutos anuales; al 3,51% de Revolut, la cifra asciende a 1.755 euros. La sencillez de estos productos —el cliente sabe desde el primer día cuánto ganará— se contrapesa con la fiscalidad: los intereses tributan íntegramente en el momento del cobro, sin posibilidad de diferir el impuesto.
La aparente ventaja del depósito se diluye si el inversor no puede reinvertir los intereses de forma eficiente.
Fondos monetarios: la ventaja del interés compuesto y el traspaso fiscal
Los fondos monetarios invierten en activos de muy corto plazo y su rentabilidad se mueve al ritmo del BCE. Groupama Trésorerie, La Française Trésorerie y AXA Trésor Court presentan rentabilidades medias mensuales del 0,17%, lo que anualizado equivale a alrededor del 2,06%-2,11%. Para 50.000 euros, eso se traduce en unos 1.050 euros brutos anuales, por debajo de las mejores cuentas y depósitos.
Sin embargo, dos mecanismos los hacen atractivos. El interés compuesto: los rendimientos se reinvierten automáticamente, de modo que un segundo año con la misma rentabilidad elevaría la ganancia a 1.072 euros, no 1.050. Y el tratamiento fiscal: no hay que tributar hasta que se reembolse el fondo, y los traspasos entre fondos están exentos de peaje fiscal. Si los tipos bajaran, se puede mover el dinero a otros vehículos sin coste impositivo.
La mayoría de los ahorradores prefiere esta flexibilidad cuando el horizonte temporal es incierto. Además, el dinero sigue líquido sin penalización significativa, algo que no ofrecen ni las letras ni los depósitos a plazo fijo.
La inflación al 2,8% y el salto al riesgo moderado
Con una inflación del 2,8% en junio, cualquier producto que rinda por debajo de esa cifra supone una pérdida de poder adquisitivo real. Incluso el 3,51% de Revolut apenas deja unos 0,71 puntos porcentuales de ganancia neta tras descontar la subida de precios. Para quienes quieran batir de verdad a la inflación, el siguiente escalón son los fondos de renta fija que asumen algo más de riesgo. R-co Conviction Credit Euro, con un riesgo 2 sobre 7, ha ofrecido una rentabilidad media del 4,3% desde su creación, y Twelve Capital UCITS ICAV – Twelve Cat Bond Fund roza el 6%.
Otra opción son las carteras automatizadas como las de MyInvestor. La cartera de riesgo medio-bajo, con un 61% en renta fija y un 39% en renta variable, acumula una rentabilidad anualizada del 4,3% desde su lanzamiento. Son productos diseñados para quienes no quieren seguir los mercados a diario, aunque conviene recordar que rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.
En mi opinión, el ahorrador con 50.000 euros debe priorizar el objetivo. Si busca la máxima rentabilidad líquida inmediata y puede asumir el impacto fiscal, la cuenta de Revolut al 3,51% es difícil de batir. Si valora la tranquilidad de la deuda pública, la letra a un año al 2,523% sigue siendo un colchón sólido. Y si el horizonte supera los dos años y quiere diferir impuestos, el fondo monetario con interés compuesto es la vía más eficiente. La respuesta, como casi siempre, no está en un solo número, sino en el encaje con la vida financiera de cada uno.




