El mercado de las criptomonedas ha mostrado este domingo una resiliencia sorprendente frente a la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y el cierre del estratégico Estrecho de Ormuz. Bitcoin se mantiene en los 64.000 dólares, con una caída diaria de apenas el 0,33%, mientras Ethereum cotiza cerca de los 1.801 dólares y acumula una subida superior al 2% en los últimos siete días. XRP y Solana tampoco han sufrido desplomes relevantes.
Un conflicto que escala sin tumbar al mercado cripto
La respuesta moderada del mercado cripto choca con la gravedad de los hechos. Durante la noche, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) lanzó una tercera ronda de ataques contra posiciones iraníes, alcanzando cerca de 140 objetivos —entre ellos plataformas de misiles y drones, activos navales y puestos de vigilancia costera—, según confirmó el propio CENTCOM. En total, desde el inicio de la ofensiva esta semana, se han golpeado más de 300 blancos para, en palabras del mando estadounidense, «debilitar la capacidad de Irán de atacar a marineros civiles y barcos comerciales que transitan por el estrecho».
Teherán, por su parte, declaró cerrada la vía marítima del Estrecho de Ormuz después de que uno de sus buques disparara contra un mercante, desafiando la exigencia de Washington de garantizar la libre navegación. El conflicto no se ha limitado al Golfo Pérsico: fuentes del ministerio de exteriores iraní afirmaron haber atacado también objetivos en Bahréin, Kuwait, Jordania, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Omán, elevando de forma notable la tensión en toda la región.
El precedente de junio y por qué ahora es distinto
A pesar de ese escenario, el precio de bitcoin rondaba los 64.000 dólares durante la mañana del domingo, una cifra que se mantuvo en en la misma zona que el viernes por la noche. Ethereum, por su parte, avanzaba un tímido 0,4% intradía y firmaba una ganancia semanal del 2,18%, según los datos recogidos por los principales exchanges. XRP y Solana registraban descensos inferiores al 2%, muy lejos de las correcciones de pánico que se vieron en junio, cuando una primera escalada de las hostilidades empujó a bitcoin a los 61.000 dólares.
La diferencia de comportamiento entre aquel episodio y el actual es lo que más llama la atención de los analistas. «En junio, cualquier noticia sobre movilización de tropas bastaba para sacudir al mercado. Ahora parece que los inversores han asumido el conflicto como un factor de fondo más, y eso dice mucho de la maduración del sector», comentaba un responsable de mesa de una firma de análisis on-chain que prefirió no ser citado.
El mercado cripto ya no reacciona a la geopolítica como un activo de riesgo adolescente; está aprendiendo a convivir con la incertidumbre.
¿Ha cambiado la relación entre geopolítica y criptodivisas?
Los mercados petroleros, cerrados durante el fin de semana, podrían ser los grandes protagonistas del lunes. El Brent se mantenía el viernes en torno a los 76 dólares por barril, pero un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del crudo mundial— podría disparar los precios de la energía y trasladar la volatilidad a los índices bursátiles. De momento, el cripto ignora esa amenaza.
Este desacople entre el miedo geopolítico y la cotización de las criptodivisas no es tan nuevo como parece. Durante los momentos más tensos del conflicto entre Rusia y Ucrania, bitcoin también mostró una resistencia sorprendente después de la caída inicial. Algo parecido ocurrió tras la quiebra de Silicon Valley Bank en 2023, cuando el bitcoin actuó como refugio frente a la desconfianza bancaria. Sin embargo, ahora la fuente de estrés no es financiera, sino militar y logística, lo que hace el fenómeno más llamativo.
¿Qué hay detrás de esta calma? Por un lado, la creciente presencia de inversores institucionales —fondos, gestoras y corporaciones— que no operan con la misma emocionalidad que el trader minorista de ciclos anteriores. Por otro, el propio ecosistema cripto, cada vez más líquido y diversificado, permite absorber picos de ventas sin desplomes generalizados. Además, en este caso concreto, los ataques de Estados Unidos e Irán no han afectado por ahora infraestructuras críticas para el sector, como los centros de datos donde corren los nodos de las principales blockchains.
Eso sí, conviene no bajar la guardia. Si la escalada se prolonga y el crudo supera los 85 o 90 dólares, la inflación energética podría reavivar los temores a nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal, y eso sí es un viento en contra para cualquier activo de riesgo. Por ahora, la mayoría de los inversores cripto parece compartir una idea sencilla: mientras los ordenadores sigan encendidos y las transacciones circulen, el código no entiende de guerras.
El domingo deja una imagen que pocos anticipaban hace apenas un mes: bitcoin rozando los 64.000 dólares con el Estrecho de Ormuz cerrado y los misiles cruzando el Golfo Pérsico. Que esta calma sea permanente es otra historia; por lo pronto, el mercado ha decidido no ponerse nervioso.




