Inversión pymes BME Scaleup: la sequía de tecnológicas limita las opciones

Con solo dos cotizadas tecnológicas, el inversor minorista apenas encuentra opciones para exponerse al ecosistema innovador en el mercado español. BME y la CNMV admiten el fracaso y estudian incentivos fiscales.

Invertir en pymes tecnológicas a través del BME Scaleup se ha convertido en una tarea casi imposible. A pesar de que el mercado nació en 2022 con la vocación de canalizar capital hacia scale-ups, hoy solo dos de sus 47 compañías cotizadas son tecnológicas puras. El resto son socimis, vehículos de inversión inmobiliaria que encontraron en esta plataforma una vía barata y sencilla para cotizar en España sin tener que emigrar a Euronext Access.

Los datos confirman que el propósito original se ha diluido. De las 47 firmas presentes, 44 son sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria. Las excepciones tecnológicas se cuentan con los dedos de una mano: Better Consultants, Grandvoyage y, en el ámbito de la construcción renovable, Innovative Simply Solar. ByteTravel, la catalana que dio el salto al BME Growth después de dos años en Scaleup, es uno de los pocos casos de éxito, pero también una muestra de que la plataforma sirve más como trampolín hacia el mercado contiguo que como destino definitivo.

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El propio presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Carlos San Basilio, lo admitió sin rodeos hace unas semanas en Santander: “la plataforma no ha cumplido con este objetivo”. La sequía tecnológica del BME Scaleup, por tanto, no es una percepción del mercado, sino un reconocimiento oficial.

El BME Scaleup, un mercado de socimis con escasas alternativas tecnológicas

Desde Bolsas y Mercados Españoles defienden la presencia masiva de socimis. Jesús González, director gerente de BME Growth y BME Scaleup, recuerda que estas compañías inmobiliarias cumplen los requisitos y que, gracias a la plataforma, no han tenido que acudir al Euronext Access parisino. “Al menos hemos conseguido mantenerlas en España”, subraya. La afirmación tiene lógica, pero borra el matiz fundacional: el Scaleup no se diseñó como un refugio para REITs, sino como un escaparate para que las pymes tecnológicas accedieran a financiación bursátil.

Los números de liquidez tampoco acompañan. Aunque BME no desglosa la capitalización conjunta, fuentes del sector estiman que las 44 socimis aglutinan cerca de 1.200 millones de euros de valor, con un volumen de negociación diario que rara vez supera los 30.000 euros. Es una cifra que describe un mercado plano, más notarial que financiero.

Los motivos del desinterés tecnológico: capital riesgo, transparencia y coyuntura

Jaume Puig, director general de GVC Gaesco, apunta a una razón de peso: “las scale-ups han seguido encontrando más atractiva la dinámica de los fondos de capital riesgo y private equity”. A ello se suma, según Puig, un posible factor disuasorio: el deber de transparencia que imponen los mercados cotizados. Para una empresa que todavía está moldeando su modelo de negocio, someterse al escrutinio continuo de la CNMV puede resultar más exigente que rendir cuentas a un par de fondos en un consejo.

González añade un ingrediente coyuntural: “llevamos tres años con pocas salidas a bolsa a causa de la volatilidad en los mercados y la falta de confianza”. La comparación con otros índices europeos similares —Euronext Access en Francia, Aquis Exchange en Reino Unido—, que también sufren una sequía de estrenos, refuerza la idea de que el problema no es exclusivamente español.

sequía tecnológica

El BME Scaleup nació para canalizar inversión hacia scale-ups, pero se ha convertido en un refugio para socimis que ya tenían otras opciones.

No obstante, el operador bursátil insiste en que la herramienta sigue siendo desconocida. “Hay un perjuicio que ha generalizado la idea de que cotizar en bolsa es caro y complejo, y no es así. Los fondos de capital riesgo también tienen altas exigencias”, matiza González. Además, defiende que la financiación pública para este tipo de empresas resulta, en muchas ocasiones, un laberinto burocrático.

¿Puede la reforma fiscal rescatar al BME Scaleup?

Aquí es donde la discusión en en el Scaleup se traslada al ámbito regulatorio. González y San Basilio coinciden en que los incentivos fiscales para los inversores son una palanca imprescindible. “Es un sinsentido que los inversores solo tengan beneficios fiscales si apuestan por fondos de capital riesgo o de private equity y que no los tengan cuando las empresas salen a cotizar en bolsa”, lamenta el directivo de BME. La CNMV, por su parte, propone desarrollar un sistema de rating que valore el estado de las tecnológicas en crecimiento, de modo que el inversor minorista pueda tomar decisiones con más confort.

A mi juicio, la ecuación no es puramente tributaria. El inversor español que se asoma a la bolsa busca rentabilidad por dividendo y cierta estabilidad de precio, justo lo que las socimis ofrecen –aunque con escasa revalorización– y lo que las scale-ups no pueden garantizar en sus primeros años. La liquidez raquítica del Scaleup convierte cualquier toma de posición en un viaje de ida sin billete de vuelta, y ese es un hándicap que ningún beneficio fiscal puede compensar por sí solo.

Además, el ecosistema del capital riesgo en España ha madurado lo suficiente como para ofrecer salidas atractivas sin pasar por la bolsa. Las operaciones de M&A, las recompras de participaciones o las rondas secundarias restan urgencia a la cotización. Mientras el coste de permanecer privado sea menor que el de exponerse al escrutinio público, el Scaleup seguirá viendo pasar a las tecnológicas de largo. ByteTravel fue la excepción; lo previsible es que tarde en aparecer la siguiente.

La propia CNMV ha creado grupos de trabajo con distintos agentes para abordar el problema. Es un paso necesario, pero la historia reciente nos dice que las reformas de calado en el mercado español no suelen ser rápidas. El inversor que haga planes contando con un BME Scaleup repleto de proyectos innovadores hará bien en mantener las expectativas bajo control.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: La capitalización conjunta de las socimis ronda los 1.200 millones de euros, con un volumen diario de apenas 30.000 euros. La acción de ByteTravel, ya en Growth, apenas reacciona al traslado.

Clave técnica: La falta de valores tecnológicos mantiene al BME Scaleup en un perfil de riesgo bajo, pero lo aleja de de inversores que buscan crecimiento. El ratio de rotación de las socimis es inferior al 1% anual, lo que penaliza cualquier entrada o salida.

Apunte macro: La prima de riesgo española se sitúa en torno a los 75 puntos básicos, un nivel que debería favorecer la financiación vía bolsa, pero que no basta para desviar las preferencias de las scale-ups hacia los fondos de capital riesgo.


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