Cómo calcular el coste real de un servicio de seguridad privada

Las empresas ya no se centran únicamente en crecer o mejorar su competitividad. En un entorno empresarial cada vez más complejo y cambiante, la seguridad ha adquirido un papel clave. Por ello, muchas compañías están optando por contratar servicios de seguridad privada, como los que ofrece EULEN Seguridad, para proteger a sus empleados, sus bienes y sus instalaciones. Sin embargo, la preocupación no se limita al ámbito físico: la protección y correcta conservación de los datos digitales también cobra cada vez más importancia, ya que hoy constituyen un activo igual de crítico.

Cuando una empresa pide presupuestos para contratar un servicio de seguridad privada, normalmente se fija casi exclusivamente en un solo dato: el precio por hora del vigilante. Sin embargo, ese enfoque es, en realidad, uno de los errores más costosos que pueden cometerse en estos procesos. El importe reflejado en el presupuesto es solo la punta del iceberg. Detrás de esa cifra existen costes laborales, cargas sociales, obligaciones normativas y múltiples factores operativos que se deben evaluar.

Publicidad

El punto de partida para calcular el coste real de un servicio de seguridad privada es el salario del vigilante, que viene fijado por el Convenio Colectivo Estatal de Empresas de Seguridad, el marco que regula el sector en España. En 2026, un vigilante de seguridad, la categoría más habitual en contratos corporativos, percibe un salario base de 1.161,28 euros al mes. A esa cifra se le añaden 137,81 euros en concepto de plus de transporte y 112,28 euros de vestuario, lo que sitúa la nómina en 1.411,37 euros mensuales. A esto se suman tres pagas extraordinarias al año (marzo, julio y diciembre), de 1.185,36 euros cada una. En conjunto, el coste salarial bruto anual mínimo por empleado asciende a 20.492,52 euros.

Los costes ocultos que no aparecen en el presupuesto

Aunque el salario bruto anual mínimo de un vigilante marca el punto de partida para los cálculos, la realidad es que el coste final puede variar bastante según el tipo de servicio de seguridad privada contratado. El convenio recoge distintos pluses que pueden engordar notablemente la nómina. Entre ellos están los de peligrosidad, con 179,90 euros al mes para vigilante con arma, 24,08 euros sin arma y 210,55 euros en el caso del personal de explosivos; la nocturnidad, que añade 1,26 euros por hora entre las 22:00 y las 06:00; y la festividad, con 1,02 euros por hora en domingos y festivos, además de un plus de 83,48 euros en Nochebuena y Nochevieja. Estos conceptos, además, no siempre aparecen desglosados en los presupuestos iniciales.

A todo ello hay que sumar las cotizaciones a la Seguridad Social, que suponen un 29,90% del salario bruto del vigilante. Se desglosan en contingencias comunes (23,60%), desempleo en contratos indefinidos (5,50%), FOGASA (0,20%) y formación profesional (0,60%). Además, desde enero de 2026 se incorpora el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), una cotización adicional del 0,75% a cargo de la empresa sobre la base de contingencias comunes, con la previsión de que siga aumentando progresivamente hasta 2029. En la práctica, esto implica que por cada 100 euros de salario bruto la empresa asume unos 30,65 euros adicionales en cotizaciones sociales. Un coste que, aunque no siempre se aprecia al comparar presupuestos, forma parte del coste real del servicio de seguridad privada.

Por último, no hay que olvidar el coste de la antigüedad acumulada. En el sector de la seguridad privada, cuando una empresa pierde un contrato, la nueva adjudicataria está obligada por convenio a subrogar a toda la plantilla, asumiendo no solo a los trabajadores, sino también la totalidad de sus condiciones laborales, incluida la antigüedad. En 2026, cada quinquenio, que se devenga cada cinco años de antigüedad, supone un coste adicional de 45,86 euros mensuales por vigilante. De este modo, en una plantilla con una antigüedad media de quince años, equivalente a tres quinquenios, el coste salarial directo se incrementa en aproximadamente un 11,8% solo por este concepto. Por ello, resulta esencial que cualquier presupuesto contemple la antigüedad real del personal a subrogar.

En conclusión, calcular el coste real de un servicio de seguridad privada no puede limitarse al precio por hora del vigilante. Para hacerse una idea ajustada, hay que tener en cuenta todo: el salario bruto, los pluses por peligrosidad, nocturnidad o festivos, las cotizaciones a la Seguridad Social y también la antigüedad acumulada. Cuando alguno de estos factores se pasa por alto, el resultado queda inevitablemente incompleto. Y eso, en la práctica, puede llevar a decisiones poco acertadas que terminan afectando tanto a la eficiencia del servicio como a su sostenibilidad en el tiempo.


Publicidad