Serpa.ai, la estrella española de IA se apaga

En sus comienzos, serpa.ai fue una de las compañías tecnológicas más premiadas.
Pero años después, los ingresos no crecen y la firma está ahorrando costes de forma desesperada.
La razón es que el capital y el que ponen los socios empieza a escasear.

Un año antes de que Chat GPT supusiera un punto de inflexión para la inteligencia artificial (IA), la firma española Serpa.ai destacaba como una de las más punteras en el país y en Europa. Era verano del 2021, cuando  se alzó como una de las grandes ganadoras en los premios CogX, respaldados por entidades como el instituto Alan Turing y Google y que se celebraban en Londres, al ganar la categoría ‘Contribución sobresaliente a la regulación tecnológica’ y ser finalista en otras dos categorías: ‘Mejor solución para la protección de datos y privacidad’ y ‘Mejor innovación frente al Covid-19’. 

No sería el único. De hecho, hace un par de años, el jurado del Comité de Organización y Científico del Congreso del III Fórum Europeo de Inteligencia Artificial premió a Sherpa.ai como Scale up Europea del año. Tanto los premios CogX como el Congreso de AI vieron un fuerte potencial en su solución Privacy Framework. En pocas palabras, consiste en un sistema que permite salvaguardar la privacidad de los usuarios, permitiendo que los algoritmos aprendan de datos de fuentes distintas, sin necesidad de compartir información personal. 

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Pero los premios no se están transformando en un negocio sólido y estable para la compañía. Tras recibir el último, el CEO y fundador de la firma, Xabi Uribe, manifestó que era «un gran escaparate para dar visibilidad a Sherpa.ai y que nuevas personas conozcan lo que hacemos.» Sin embargo, la evolución de la compañía ha seguido siendo igual de pobre que en años anteriores, lo que significa que los ingresos siguen sin llegar, las pérdidas se acumulan (ya son cerca de 17 millones) y el capital ya sea propio o en forma de créditos participativos se están agotando.  

Las finanzas de Sherpa.ai al límite

Y es que las últimas cuentas depositadas por la firma en el Registro Mercantil, que son las de 2024, ponen de manifiesto la necesidad de la compañía de obtener “visibilidad”, que reclama el propio Uribe, dado que su facturación en 2023 fue de cero euros y al año siguiente apenas ascendió a 146.000 euros. Unas cifras que son insuficientes para una compañía que lleva en funcionamiento desde 2012 y con ampliaciones de capital recurrentes desde 2016.   

La falta de ingresos está ahogando a la operativa de la compañía, que en el último año ejecutó varias acciones para reducir los costes. Primero, frenando el desarrollo de la plataforma Sherpa.ai. Los recursos destinados a ese trabajo están disminuyendo. En la cuenta de resultados de 2024, existe un “ingreso” de unos 966.000 euros, que es el coste de los ingenieros de la propia empresa que trabajan en dicha plataforma, una cifra que es un 28% inferior a la de 2023 y hasta un 43,5% menor a la de 2022. 

Eso ha provocado que el valor contable de dicha plataforma sea menor al de hace un año. En concreto, el valor en libros de la plataforma cayó en 574.574,57 euros en un solo año porque la amortización fue muy superior a la nueva inversión. Pasó de valer 9,09 millones en 2023 a 8,51 millones en 2024. Al final, esa evolución provoca que si la empresa no es capaz de inyectar más dinero en desarrollo del que se va caducando por el paso del tiempo, el valor de su tecnología se irá evaporando en el balance. 

Por último, también hay un recorte notable en los otros costes de la empresa. En primer luar, porque ha reducido notablemente la plantilla. También ha atacado a la partida de ‘Otros costes de explotación’ que se redujo en casi un 30%. Un recorte que proviene, casi en su totalidad, por la reducción en el coste de los alquileres y que no responde a una optimización rutinaria, sino un repliegue estratégico: la empresa se vio obligada a rescindir el contrato de sus oficinas principales a mitad de año para mudarse a una sede más modesta, recortando un 73% de este gasto ayudando a contener la quema de caja. 

Sherpa.ai ¿un último baile?

Pese a lo anterior, la compañía no fue capaz de contener las pérdidas y los números rojos superaron los 2,1 millones de euros, lo que supone un 5% más que en 2023. Con ello, el volumen de pérdidas que acumula la empresa se acerca ya a los 17 millones, lo que empieza a ser preocupante. Más si cabe, dado que la evolución del negocio no parece crecer con la fuerza necesaria por el momento. 

A pesar del asfixiante panorama comercial, Sherpa.ai aún cuenta con un último balón de oxígeno financiero gracias al respaldo incondicional de sus socios y a su todavía resistente estructura de capital. Al cierre del ejercicio, la compañía lograba mantener unos fondos propios de 3,26 millones de euros , sostenidos principalmente por una prima de emisión que, aunque mermada tras absorber las pérdidas del año anterior, todavía ascendía a 5,13 millones de euros.

Sin embargo, la verdadera línea de vida que evita el colapso inmediato es la financiación interna: solo en 2024, la firma formalizó nuevos préstamos convertibles por valor de 1,19 millones de euros a un 8% de interés —tras los 1,25 millones inyectados en 2023 — y logró renegociar sus deudas previas para aplazar los vencimientos hasta el 31 de diciembre de 2026. Este blindaje, sumado al compromiso explícito de los accionistas de seguir otorgando préstamos convertibles adicionales si las cosas se tuercen, es el respirador artificial que le compra a la startup un tiempo precioso —pero estrictamente finito— para intentar rentabilizar su tecnología. 


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