Red Eléctrica ha comenzado las obras del nuevo eje de 400 kV Carmona-Villanueva del Rey, una inversión de 52 millones de euros que reforzará la columna vertebral del transporte eléctrico en Andalucía. La compañía, responsable de la operación del sistema eléctrico español, inicia así un proyecto clave para mejorar la calidad del suministro y avanzar en el mallado de la red andaluza.
La nueva infraestructura consiste en una línea aérea de doble circuito a 400 kV que recorrerá 59 kilómetros por la provincia de Sevilla. Un trazado que conecta dos puntos estratégicos del sistema y que permitirá evacuar la creciente generación renovable de la región.
El recorrido atraviesa los municipios sevillanos de Carmona, La Campana, Fuentes de Andalucía, Écija, y La Luisiana. Cinco localidades por las que discurrirá este corredor eléctrico de alta tensión, diseñado para minimizar el impacto ambiental y maximizar la capacidad de transporte.
El proyecto incluye también la construcción de la nueva subestación de Villanueva del Rey 400 kV, ubicada en el término municipal de Écija, y la ampliación con tres posiciones de la subestación de Carmona 220 kV. Dos nodos que refuerzan la interconexión provincial y preparan el terreno para futuras ampliaciones.
Para su ejecución, la línea se ha dividido en cinco tramos. Cuatro de ellos ya están en fase de obra civil. El plazo de finalización previsto es de doce meses. Mayo de 2027 es la fecha que manejan los técnicos. Doce meses. Ese es el plazo.
Reforzar la red de transporte no es solo cuestión de fiabilidad: es la condición necesaria para que los más de 3.000 nuevos MW solares que Andalucía sumó en 2025 puedan evacuarse sin cuellos de botella.
Un eje de 400 kV para conectar Sevilla, Córdoba y Jaén
El eje Carmona-Villanueva del Rey no es una obra aislada. Forma parte de un proyecto de mayor dimensión que conectará las provincias de Sevilla, Córdoba y Jaén, con continuación hacia Castilla-La Mancha. Un corredor que reforzará la capacidad de transporte en una de las zonas con mayor potencial renovable de la península.
Todas las actuaciones en marcha se enmarcan en la planificación eléctrica vigente, que contempla para Andalucía la mayor inversión en infraestructuras de transporte de toda la península. La región se consolida como el territorio que más recursos recibe para modernizar y ampliar su red.
Desde Red Eléctrica destacan su ‘compromiso de inversión en la red de transporte en Andalucía, contribuyendo a facilitar las oportunidades de desarrollo en la región’. Un mensaje que la compañía ha reiterado en cada uno de los proyectos que ha puesto en marcha en el sur peninsular durante los últimos ejercicios.
Andalucía, potencia renovable que necesita más red
Los números respaldan la apuesta inversora. Según el informe del sistema eléctrico 2025, Andalucía sumó más de 3.000 nuevos MW de potencia solar fotovoltaica durante el pasado ejercicio. Una cifra que la sitúa a la cabeza de la expansión renovable en España.
La región lideró la producción nacional con un total de 15.549 GWh procedentes de parques solares. Una auténtica barbaridad. Las cifras cantan. Pero esa electricidad necesita llegar a los centros de consumo, y ahí es donde la red de transporte se convierte en el factor diferencial.

Sin embargo, el cuello de botella persiste. La generación crece más rápido que la infraestructura capaz de evacuarla. Y eso, en términos de sistema, se traduce en vertidos, precios cero e ineficiencias que lastran la rentabilidad de las plantas.
Sin red no hay transición energética. Esa es la lección que Andalucía está aprendiendo mientras suma megavatios renovables más rápido de lo que la infraestructura puede asimilar.
El cuello de botella silencioso: cuando la generación supera al transporte
Llevo años cubriendo el sector energético y hay un patrón que se repite. Las administraciones anuncian objetivos ambiciosos de renovables. Los inversores responden con proyectos. Los megavatios se instalan. Y luego, cuando toca evacuarlos, la red dice basta. No es un problema nuevo.
Andalucía es el caso de libro. La región ha hecho los deberes en generación, pero la capacidad de transporte no ha seguido el mismo ritmo. El resultado son restricciones técnicas que obligan a desconectar plantas en momentos de alta producción, precisamente cuando más electricidad limpia se podría verter al sistema.
El nuevo eje de 400 kV es una respuesta parcial a ese desajuste. Pero la pregunta de fondo sigue siendo si la planificación eléctrica, con sus ciclos de aprobación de varios años, puede adaptarse a la velocidad que exige la transición energética. Yo tengo mis dudas.
La inversión de 52 millones en este eje es necesaria. Pero también es un recordatorio de que la red de transporte es la gran asignatura pendiente. No solo en Andalucía. En toda España. Los datos del informe de 2025 confirman que el sur peninsular concentra el mayor déficit de infraestructura de evacuación, y eso limita el potencial renovable de la región.
No es un caso aislado. Comunidades como Castilla-La Mancha, Extremadura y Aragón enfrentan desafíos similares. La diferencia es que Andalucía, por volumen de generación y por peso demográfico, se juega más. Si la red no acompaña, los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para 2030 se complican en el sur.
Las declaraciones de Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, resuenan con fuerza: ‘Estamos perdiendo grandes inversiones por los retrasos en dar acceso a la red eléctrica’. Una advertencia que vale para toda España. Sin acceso, no hay proyecto. Sin proyecto, no hay inversión. Sin inversión, los objetivos de descarbonización se quedan en papel mojado.
El caso andaluz es paradigmático porque combina el mayor potencial renovable con la mayor presión sobre la red. La nueva línea de 400 kV es un paso en la dirección correcta. Pero un paso de 59 kilómetros cuando el déficit se mide en cientos.
En cualquier caso, la tendencia es clara: la inversión en redes de transporte va a acelerarse en los próximos años. La Comisión Europea ha identificado la modernización de las infraestructuras eléctricas como una prioridad estratégica. Y España, con su posición de liderazgo renovable, no puede permitirse quedarse atrás. Cosas de la transición energética.
Mientras tanto, Red Eléctrica sigue ejecutando su planificación. Las obras avanzan. Las zanjas se abren. Los apoyos se levantan. Y el reloj de la descarbonización sigue corriendo. La pregunta no es si hace falta más red, sino si llegará a tiempo. Yo, sinceramente, creo que vamos con retraso.





