El Ibex 35 ha cerrado la sesión del lunes con un avance del 2,24%, hasta los 18.387,40 puntos, en una jornada atípica por los festivos en Wall Street y la City londinense. El detonante: el desplome del petróleo, que ha roto la barrera de los 100 dólares por barril ante la creciente expectativa de un acuerdo que permita reabrir el Estrecho de Ormuz.
El petróleo rompe los 100 dólares y dispara las compras
La cuenta atrás para una hipotética reapertura del paso marítimo clave para el transporte de crudo ha enviado al Brent hasta los 98 dólares, un descenso del 5% en una sola sesión. La posibilidad, aún no confirmada, de que Estados Unidos e Irán avancen en las negociaciones nucleares y desbloqueen Ormuz en los próximos días ha bastado para rebajar de golpe la prima de riesgo geopolítico que llevaba semanas lastrando los mercados.
El abaratamiento del crudo ha aliviado también las alertas inflacionistas. La rentabilidad del bund alemán —referencia en Europa— ha caído por debajo del 3%, y el bono español a diez años se ha relajado hacia el 3,35%. Los inversores descuentan que unos costes energéticos más contenidos podrían moderar la presión sobre los bancos centrales.
En Asia, el Nikkei japonés ha pulverizado sus récords al dispararse cerca de un 3%, beneficiado por la misma dinámica, mientras los futuros del S&P 500 apuntan a subidas cercanas al 1% de cara a la reapertura del martes en Nueva York.
Los bancos vuelan, Repsol corrige
El sector turístico ha sido uno de los grandes beneficiados: IAG ha rebotado un 3,74%, apoyada por el menor coste del combustible, mientras que Amadeus ha sumado un 3,15% y Aena un 2,35%.
Los bancos han liderado las subidas dentro del selectivo. BBVA se ha anotado un 4,12%, seguido muy de cerca por Santander (+4,07%). Bankinter ha avanzado un 2,78% y Sabadell un 2,56%. La expectativa de un entorno de tipos menos restrictivo y la mejora del apetito por el riesgo han impulsado al conjunto del sector financiero.
El mercado está comprando la expectativa de que la reapertura del Estrecho de Ormuz alivie de golpe la presión energética.
El otro lado de la moneda lo ha encarnado Repsol: la petrolera ha cedido un 2,29%, corrigiendo parte del fuerte rally acumulado desde el inicio de las tensiones en Oriente Próximo. Es el único valor del Ibex 35 que ha cerrado en negativo en una jornada en la que el resto de Europa también ha celebrado el respiro energético.
La renta variable europea ha vivido una sesión de fuertes avances. El Dax alemán ha superado los 25.000 puntos y el Mib italiano ha conquistado los 50.000. Aerolíneas como Air France han subido un 7,1%, animadas por el mismo argumento del crudo. Los movimientos corporativos han añadido chispa: Delivery Hero se ha disparado un 11,6% tras una oferta de Uber, y Nexi ha sumado un 6,7% al conocerse que el Estado italiano elevará su participación al 29,9%.
Un respiro que refuerza la narrativa de aterrizaje suave
El desplome del crudo no solo reordena el tablero sectorial; también altera las expectativas macro. La caída del petróleo por debajo de los 100 dólares despeja el camino para que el euro recupere terreno —ha superado los 1,16 dólares—, a lo que se suman la libra esterlina en 1,35 dólares y el oro, que ha alcanzado los 4.570 dólares por onza. El mercado de divisas refleja una lectura clara: el fin de la crisis de Ormuz diluiría el principal foco inflacionista que atenazaba a los bancos centrales.
A mi juicio, la sesión de hoy encierra un mensaje tan potente como temporal. Los inversores están comprando un escenario que aún no es un hecho, y ese optimismo podría desinflarse con la misma velocidad con la que ha llegado si el acuerdo Irán-EE.UU. se frustra o se pospone. El propio Brent, pese a ceder un 5%, sigue lejos de los niveles previos a la crisis, y la reapertura del Estrecho todavía es una incógnita. Si en en las próximas semanas se confirma el pacto, el rally actual podría tener más recorrido. Si no, las ganancias de hoy podrían convertirse en el típico repunte técnico que se esfuma al primer contratiempo.
Mientras tanto, los mercados aplauden. Y el Ibex, que había rozado los 18.000 puntos sin éxito el viernes pasado, ha encontrado por fin el impulso para romper esa resistencia. La pregunta es si lo hará con convicción o si, como en otras ocasiones, la geopolítica volverá a marcar el ritmo en cuestión de horas.




