El petróleo se hunde un 5%: el acuerdo EE.UU.-Irán que reabriría Ormuz

El Brent perfora los 100 dólares por primera vez desde el bloqueo de primavera. Las expectativas de un acuerdo entre Washington y Teherán alivian la presión energética sobre España.

Los futuros del petróleo se desplomaron este lunes un 5%, la mayor sacudida desde que Irán cerró el estrecho de Ormuz el pasado marzo. El Brent, referencia europea, perforó los 100 dólares por barril para situarse en torno a 98,5 dólares al cierre de las bolsas asiáticas, según los datos recopilados por Xinhua. El WTI estadounidense cayó incluso más, hasta los 94,3 dólares, arrastrado por las mismas expectativas: un posible acuerdo entre Washington y Teherán que reabriría el estrecho de Ormuz.

La noticia llega tras semanas de bloqueo que dispararon el precio del barril por encima de los 120 dólares a finales de abril. La prima de riesgo geopolítico se había comido cualquier atisbo de alivio. Ahora, las conversaciones indirectas —con mediación de Omán— apuntan a un deshielo que podría devolver al mercado unos dos millones de barriles diarios que Irán tiene almacenados y listos para exportar.

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Para España, el alivio es tangible. El país importa cerca del 12% de su crudo de Oriente Medio, pero el bloqueo afectaba a toda la cadena logística global. Los fletes se habían encarecido, las refinerías trabajaban con márgenes bajo mínimos y sectores como el transporte por carretera o la industria petroquímica empezaban a trasladar los sobrecostes al consumidor final. Con el Brent por debajo de los 100 dólares, la factura energética española podría moderarse en los próximos meses, siempre que el acuerdo cristalice.

Las claves del desplome: conversaciones, alivio y cautela

Las conversaciones directas entre Estados Unidos e Irán, impulsadas por la administración Trump, han pasado de un punto muerto a un borrador de hoja de ruta en menos de una semana. Xinhua confirma que las partes han acordado un mecanismo para la verificación del desmantelamiento de centrifugadoras, el punto más espinoso de las negociaciones.

Sin embargo, la cautela se impone. Fuentes del mercado citadas por Cinco Días recuerdan que el texto aún no está firmado y que los halcones en el Congreso estadounidense y en la Guardia Revolucionaria iraní pueden torpedearlo. El descuento que el mercado aplica hoy es, en buena medida, especulativo: el Brent a 98 dólares sigue incorporando una prima de riesgo de unos 10-15 dólares sobre los fundamentales de oferta y demanda.

La caída del 5% es una tregua, pero el Brent a 98 dólares sigue estando un 40% por encima del precio de hace un año.

Lo que está en juego: el estrecho de Ormuz y la presión energética en España

El corredor marítimo por el que transita el 20% del crudo mundial llevaba cerrado a la navegación comercial desde marzo. La reapertura no solo relajaría los precios, sino que descongestionaría las rutas alternativas que han disparado los costes de transporte. Para las refinerías españolas, que procesan crudo ligero y mediano de Oriente Medio, la normalización del estrecho supondría recuperar la flexibilidad de suministro perdida.

El impacto directo en el tejido empresarial español es múltiple. La patronal de transporte de mercancías por carretera estima que cada céntimo de euro que baja el litro de gasóleo supone un ahorro de 30 millones de euros anuales para el sector. Además, la industria petroquímica, muy dependiente del aprovisionamiento continuo, podría liberar capital circulante retenido en stocks de seguridad. A corto plazo, los contratos de futuros en el Brent a un mes ya reflejan una pendiente de backwardation —precios actuales más caros que los futuros— que invita a las empresas a cubrir posiciones ahora.

Análisis: una tregua táctica, no un cambio estructural

Creo que el mercado está reaccionando con demasiado optimismo a un acuerdo que, de momento, es solo un borrador político. La historia reciente enseña que los pactos con Irán son frágiles. El Plan de Acción Integral Conjunto de 2015 tardó dos años en negociarse y fue dinamitado unilateralmente por Trump solo tres años después. Si en esta ocasión se llega a buen puerto, el Brent podría volver a la franja de 80-85 dólares; si fracasa, el rebote superará los 110 dólares en cuestión de horas.

Esta volatilidad obliga a las empresas españolas a replantear sus estrategias de cobertura. La reapertura de Ormuz sería un alivio coyuntural, pero la dependencia europea de un chokepoint situado a 5.000 kilómetros seguirá intacta. Mientras las inversiones en renovables no reduzcan esa exposición geopolítica, cada escalada en el Golfo Pérsico nos devolverá la misma factura energética.

La próxima cita clave es la reunión de la OPEP+ del 3 de junio. Si la señal del acuerdo Irán-EE.UU. se consolida, la organización podría mantener los recortes de producción, pero la tentación de abrir los grifos para enfriar los ánimos en Washington será fuerte. Un movimiento así pondría un suelo a la caída y daría margen a las refinerías para reconstruir inventarios. Habrá que mirar a Riad, no solo a Teherán.


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