Kraken negocia una financiación a 20.000 millones: el paso previo a su esperada salida a Bolsa

La matriz del exchange, Payward, busca nueva financiación con una valoración que duplica la de hace un año. La operación se interpreta como la preparación de un inminente salto al parqué, mientras en Washington se debate una ley clave para el sector.

La matriz de Kraken, Payward, está negociando una ronda de financiación que valora el exchange en 20.000 millones de dólares, según adelantó CoinDesk el pasado 8 de mayo. La operación, que aún no está cerrada, se interpreta como el movimiento previo a una esperada salida a Bolsa, un paso que la compañía lleva meses sopesando.

Hablamos de una cifra considerable. Para ponerla en contexto, duplica los 10.000 millones que se barajaban en su última ronda de financiación en 2024. Esta nueva inyección de capital, en la que participarían inversores institucionales, no solo refuerza las arcas de la empresa: también sirve para fijar un precio de referencia de cara a un debut bursátil que podría producirse este mismo año o, como muy tarde, en 2027.

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En un entorno donde el cripto ha recuperado fuelle tras un 2025 de relativa calma, la noticia no es menor. Que un exchange con el calado de Kraken —uno de los más veteranos, fundado en 2011— decida dar el salto al parqué es un termómetro del apetito inversor y un posible acelerador de la adopción.

Qué es Kraken y por qué su IPO importa

Kraken es un exchange de criptomonedas, es decir, una plataforma donde particulares e instituciones compran y venden activos como bitcoin o ether. Junto a Coinbase, Binance y Bitstamp, conforma el grupo de casas de cambio que sobrevivieron a los ciclos bajistas y han construido una reputación de solvencia. La empresa matriz, Payward, gestiona también servicios de staking, futuros y custodia para clientes institucionales.

El interés por sacar la compañía a Bolsa no es nuevo. Ya en 2021 Kraken mantuvo conversaciones para un listing directo, pero la volatilidad del mercado y la falta de claridad regulatoria hicieron descarrilar el plan. Ahora, con la valoración disparada y el sector más maduro, las condiciones parecen alinearse.

Conviene recordar que cuando hablamos de una salida a Bolsa no nos referimos a una oferta de monedas, sino a la cotización de las propias acciones de la empresa. Es un movimiento que ya ejecutó Coinbase en 2021, con un debut que llegó a valorar el exchange en más de 85.000 millones de dólares. La diferencia es que Kraken parece haber aprendido de aquel calendario y prefiere acumular músculo financiero antes de llamar a la puerta de la SEC.

La regulación, el invitado imprescindible

No se puede entender este movimiento sin mirar lo que ocurre en Washington. Precisamente esta semana, el Comité Bancario del Senado de EE.UU. tiene previsto votar la CLARITY Act, una ley que pretende delimitar de una vez las competencias de la SEC y la CFTC sobre los criptoactivos. Si sale adelante, proporcionaría un marco más predecible para exchanges como Kraken, eliminando uno de los principales frenos a su salida a Bolsa.

El sector lleva años reclamando reglas claras. La votación del Comité, aunque no es definitiva, marca un punto de inflexión. Si el proyecto avanza, la ventana para un IPO se abre de par en par. Si se estanca, los planes de Payward podrían volver a enfriarse. De ahí que la financiación se esté negociando ahora, en este preciso momento, con los inversores calibrando el riesgo regulatorio.

Los 20.000 millones no son una cifra al azar. Reflejan tanto el crecimiento del negocio como la expectativa de que la ley prospere. En cualquier caso, la operación aún debe ser aprobada por el consejo de Payward y, posteriormente, por los reguladores bursátiles.

¿Un nuevo gigante bursátil o un espejismo regulatorio?

El bloque de análisis de este medio se pregunta si estamos ante la antesala de un fenómeno similar al de Coinbase o ante un movimiento especulativo impulsado por la esperanza regulatoria. La respuesta sincera es que depende de muchos factores.

La mayoría de los grandes fondos, ya tiene exposición a activos digitales a través de ETFs y derivados. Un IPO de Kraken ofrecería una vía adicional para invertir en infraestructura cripto, no solo en monedas. Eso podría atraer capital más conservador y diversificar el perfil de accionistas del sector. Sin embargo, también existe el riesgo de que, si la CLARITY Act se retrasa o se queda corta, la valoración de 20.000 millones se perciba como excesiva y el entusiasmo se desinfle.

Cabe recordar que el historial de salidas a Bolsa de empresas cripto es breve: además de Coinbase, los mineros como Marathon o Riot cotizan con resultados mixtos. La volatilidad es inherente y la correlación con el bitcoin, aunque menor que antes, sigue siendo alta. La operación de Payward se parece mucho a una apuesta estratégica: poner un pie en el parqué justo cuando el viento normativo empieza a soplar a favor.

En el ecosistema cripto, la noticia se ha recibido con optimismo moderado. Después de los escándalos de 2022 y 2023, cualquier paso hacia la institucionalización se ve como un voto de confianza. Pero, como siempre, el diablo está en los detalles. La financiación se está negociando, no está cerrada. El IPO no tiene fecha. Y la ley, aunque avance, aún debe superar todo el trámite parlamentario. Dejémoslo en un «ya veremos».


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