El BCE alerta: los riesgos de la IA obligan a revisar la infraestructura financiera, según Escrivá

El banquero español José Luis Escrivá reclama que los supervisores actualicen sus sistemas de pagos y control para hacer frente a los riesgos de la inteligencia artificial y las criptomonedas estables. El BCE se prepara para incluir escenarios de colapso algorítmico en las prueba

El Banco Central Europeo (BCE) eleva el tono sobre la inteligencia artificial. José Luis Escrivá, miembro español del Consejo de Gobierno, ha urgido a revisar la resiliencia de toda la infraestructura financiera ante el avance de la IA y ha alertado sobre la necesidad de que los bancos centrales defiendan su papel como garantes últimos frente a los riesgos de las stablecoins.

Claves de la operación

  • La IA obliga a revisar los cimientos del sistema financiero. Escrivá advierte de que los modelos de IA pueden amplificar la velocidad de contagio en los mercados y exigir una arquitectura operativa más robusta en los bancos centrales.
  • Las stablecoins se convierten en un desafío directo a la soberanía monetaria. El banquero español defiende el ‘papel último’ del BCE como garante, en un escenario donde los tokens privados ganan volumende transacciones.
  • España, en el centro del debate por su peso en la supervisión. La intervención de Escrivá refuerza la posición española en el diseño de la futura regulación sobre IA y criptoactivos, con un sector bancario que ya invierte en sistemas de prevención.

La advertencia, recogida en un encuentro celebrado este viernes 9 de mayo de 2026, no es una reflexión teórica. Es un aviso de que la estabilidad financiera depende de actualizar los sistemas con los que los supervisores vigilan el pulso de los mercados, ahora expuestos a una velocidad algorítmica desconocida hasta hace unos años.

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La IA plantea un dilema entre eficiencia y riesgo para los supervisores

El propio Escrivá ha subrayado que el auge de la IA no solo mejora la capacidad de análisis de los bancos, sino que introduce nuevas vías de contagio que los actuales marcos de supervisión no contemplan plenamente. En su opinión, es imprescindible revisar la infraestructura que sostiene desde los pagos mayoristas hasta las operaciones de política monetaria, porque un fallo en cadena podría propagarse a una velocidad nunca vista.

Esta llamada de atención encaja con los trabajos que el BCE lleva meses desarrollando para mapear los riesgos tecnológicos. En paralelo, la Autoridad Bancaria Europea ya ha comenzado a evaluar en sus pruebas de estrés la dependencia de los sistemas bancarios de modelos de aprendizaje automático. El objetivo es evitar que una decisión automatizada en un banco sistémico desencadene una reacción en milisegundos en los mercados de deuda o en las cámaras de compensación.

En este sentido, la propuesta de Escrivá de revisar toda la infraestructura financiera no se limita a los grandes bancos. Incluye también las plataformas de negociación, los sistemas de liquidación y los futuros desarrollos del euro digital, que el BCE espera lanzar de forma masiva en los próximos dos años.

El frente de las stablecoins: una lucha por la soberanía monetaria

Junto a la IA, Escrivá ha apuntado a las criptomonedas estables como el otro gran vector de riesgo. Las stablecoins —tokens digitales vinculados a una moneda fiduciaria— han crecido de forma exponencial en el último año, impulsadas por su adopción en pagos transfronterizos y plataformas de finanzas descentralizadas. El banquero español ha sido claro: el BCE debe convertirse en el ‘garante último’ de la confianza frente a instrumentos que, en su visión, operan al margen de los mecanismos de protección tradicionales.

No es la primera vez que el BCE se posiciona sobre esta cuestión. Desde 2025, la institución ha acelerado los trabajos para que el euro digital ofrezca una alternativa pública a los tokens privados. Sin embargo, la intervención de un miembro del Consejo de Gobierno con el perfil de Escrivá —antiguo presidente de la AIReF y reconocido por su ortodoxia fiscal— otorga un peso adicional al mensaje.

En el sector financiero español, la advertencia se lee con cautela. Grandes entidades como Santander o BBVA llevan tiempo invirtiendo en plataformas basadas en ‘blockchain’ para pagos institucionales. El reto, según fuentes del sector que han participado en los grupos de trabajo del BCE, es que el regulador no imponga una carga tan elevada que termine expulsando la innovación hacia jurisdicciones más laxas.

De hecho, nos llama la atención que el diagnóstico de Escrivá combine la preocupación por la IA con la defensa del monopolio emisor del euro. dos problemas que, en la práctica, se retroalimentan: los modelos de IA se entrenan con datos de mercado y las stablecoins circulan en canales cada vez más opacos a los ojos del supervisor.

O se blinda la arquitectura financiera para la era de la IA, o el próximo colapso en cascada no llegará desde un banco tradicional, sino desde un algoritmo liquidando garantías en segundos.

El eslabón español en la nueva arquitectura del BCE

La comparecencia de Escrivá no es un hecho aislado. En el último año, el BCE ha intensificado las consultas con los supervisores nacionales para unificar criterios sobre riesgos tecnológicos, y España se ha convertido en un laboratorio adelantado gracias a la experiencia de la CNMV y el Banco de España en la supervisión de plataformas de criptoactivos. El antecedente histórico pesa: tras el rescate bancario de 2012, Madrid reforzó de forma notable su capacidad de supervisión y hoy sus inspectores son consultados con frecuencia por los equipos del Mecanismo Único de Supervisión.

En esta redacción entendemos que la apuesta de Escrivá por situar la infraestructura financiera en el centro del debate regulatorio tiene una doble lectura. Por un lado, refleja la preocupación real del BCE por la velocidad de evolución de la IA y su capacidad para invalidar los actuales mecanismos de control; por otro, consolida a España como un interlocutor relevante en la futura regulación de los criptoactivos y la inteligencia artificial aplicada a las finanzas. El próximo paso, previsiblemente, será la inclusión de escenarios de colapso algorítmico en las pruebas de estrés de 2027.

El riesgo de no actuar, como ha recordado Escrivá, es que la brecha entre la infraestructura tradicional y los nuevos canales digitales termine por diluir el papel estabilizador del banco central. Y en ese escenario, la economía española, con un sector bancario todavía muy concentrado, sería especialmente vulnerable a un choque de liquidez generado por la combinación de stablecoins y modelos de IA sin apenas supervisión operativa.


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