Bitcoin no logra entrar en las reservas del banco central suizo: falta de firmas

La iniciativa popular para que el Banco Nacional Suizo mantuviera criptomonedas no logró las firmas necesarias para el referéndum. Los impulsores achacan el revés a la falta de medios y a la resistencia del establishment financiero.

La posibilidad de que el Banco Nacional Suizo (SNB) añadiera Bitcoin a sus reservas monetarias se ha desvanecido. La iniciativa que pretendía forzar un referéndum para cambiar la ley no ha logrado reunir las 100.000 firmas necesarias en el plazo legal de 18 meses, según ha confirmado la cancillería federal. Hablamos de un revés para el sueño de muchos partidarios de las criptomonedas: ver a un banco central de peso en Europa guardando la moneda digital en sus cajas fuertes.

La propuesta partió de un comité ciudadano que activó el mecanismo de iniciativa popular, una herramienta de democracia directa que permite a los ciudadanos proponer cambios constitucionales si se recogen 100.000 firmas en 18 meses. Los impulsores, con el consultor Yves Bennaïm a la cabeza, confiaban en que Suiza, una plaza financiera de primer orden, marcara un precedente mundial al tratar el bitcoin como un activo estratégico, similar al oro. Sin embargo, la campaña no ha alcanzado el respaldo popular necesario. Según cálculos preliminares, se habrían recopilado entre 85.000 y 95.000 firmas, una cifra insuficiente.

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El revés ha sido bien recibido por los sectores más conservadores del sistema financiero. El SNB ya había manifestado en varias ocasiones su escepticismo hacia las criptomonedas. En 2024, el presidente del banco, Thomas Jordan, describió el bitcoin como “demasiado volátil” y “poco adecuado” para las reservas de un banco central, cuyo mandato es preservar la estabilidad de precios. Esa postura no cambió.

El fracaso de la iniciativa deja un sabor agridulce para los defensores de la adopción institucional de los criptoactivos. Mientras que los productos cotizados como los ETFs de bitcoin al contado siguen atrayendo miles de millones de dólares, el codiciado reconocimiento como reserva de un banco central de primer orden se resiste. ¿El motivo? La estructura de gobernanza de los bancos centrales y la cultura de prudencia extrema.

Un referéndum que se queda sin los apoyos necesarios

En Suiza, la democracia directa permite que cualquier grupo ciudadano impulse una reforma constitucional si reúne el número de firmas citado. La iniciativa “Por una política monetaria moderna y soberana (Bitcoin como reserva estratégica)” arrancó en noviembre de 2024 con el objetivo de que el SNB mantuviera al menos un 20% de sus reservas en bitcoin. El plazo para recoger firmas expiraba la semana pasada, y los organizadores no alcanzaron la meta.

La campaña tuvo que lidiar con la competencia de otras iniciativas populares, una débil cobertura mediática y la resistencia de los principales partidos políticos y de la Asociación de Bancos Suizos. “Esperábamos mayor apoyo del sector tecnológico, pero muchos inversores institucionales prefirieron mantenerse al margen”, dijo Bennaïm en declaraciones recogidas por CoinDesk. La falta de respaldo de grandes fortunas también lastró la difusión.

Los datos oficiales se conocerán en las próximas semanas, pero los promotores ya dan por hecho el fracaso. La recogida de firmas, que se realizó en un contexto de volatilidad en el mercado cripto, nunca llegó al ritmo necesario. Ahora mismo, la iniciativa queda archivada y no será sometida a votación nacional.

El Banco Nacional Suizo y su eterna resistencia al bitcoin

El Banco Nacional Suizo es una de las instituciones monetarias más respetadas del mundo. Su política de inversión en reservas siempre ha sido conservadora: oro, divisas como el euro y el dólar, y una pequeña parte en acciones de grandes empresas. Introducir un activo volátil como el bitcoin choca frontalmente con su mandato de estabilidad.

En 2025, el propio SNB publicó un análisis que descartaba incluir criptoactivos en sus reservas por carecer de “propiedades fundamentales de una moneda”, como ser un depósito fiable de valor. Ese informe aludía a la volatilidad histórica, la falta de flujos de ingresos y las dudas regulatorias. Aunque la capitalización de bitcoin supera la del oro en ciertos momentos, para un banco central la fiabilidad no es negociable.

SNB Bitcoin

Análisis: ¿se cierra la puerta a las criptomonedas en los bancos centrales?

El resultado de la iniciativa suiza no es un caso aislado. En 2024, el Banco Central de Noruega rechazó abiertamente la idea de comprar bitcoin, y el Banco Central Europeo ha sido tajante en su oposición. Sin embargo, hay matices. Algunos bancos centrales, especialmente en economías emergentes o en países con sanciones, sí están explorando reservas digitales, aunque tímidamente. El patrón que emerge es claro: la adopción institucional avanza a distintas velocidades.

Por un lado, los ETFs y los fondos de pensiones están normalizando la exposición a bitcoin en carteras tradicionales. Por otro, el escalón más conservador —las reservas de los bancos centrales— permanece cerrado. La razón de fondo es que un banco central no busca rentabilidad a corto plazo, sino estabilidad a largo plazo, y la naturaleza del bitcoin es la que es: un activo joven, con una historia de precios de apenas 17 años, que ha sufrido caídas del 80% en ciclos anteriores.

Dicho esto, la historia enseña que los cambios institucionales son lentos, pero no imposibles. Hace dos décadas, pocos imaginaban que los bancos centrales comprarían acciones. Hoy, el SNB tiene una cartera de renta variable que supera los 150.000 millones de francos. Si bitcoin sigue madurando como reserva de valor, quizá dentro de una década volvamos a ver una iniciativa similar con más posibilidades. De momento, el aviso para navegantes es claro: el camino hacia la legitimidad monetaria no se acelera con peticiones de firmas.

El mercado reaccionó con indiferencia. El precio del bitcoin, que ronda los 115.000 dólares, apenas se movió tras la noticia. Los inversores ya tenían asumido que esta iniciativa era una carrera de fondo y no un esprint. Y como bien sabemos, en esto del dinero institucional, la paciencia es la moneda más valiosa.

Así que, por ahora, el bitcoin seguirá siendo patrimonio de inversores privados, de empresas como Strategy y de algunos estados pequeños. La reserva del SNB seguirá compuesta por francos, euros y lingotes de oro. La revolución, de momento, se queda sin papeletas.


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