Hace apenas unas horas, Michael Intrator, fundador y CEO de CoreWeave, comparecía ante las cámaras de Bloomberg Television para defender lo que él mismo califica como unos resultados transformacionales. Y lo hacía con una mezcla de satisfacción y una convicción casi matematico que, sinceramente, resulta difícil de rebatir. La compañía, especializada en infraestructura cloud para inteligencia artificial, ha disparado sus ingresos un 70% en el primer trimestre del año —un hito que reafirma su posición central en la cadena de suministro de la IA— y ha conseguido calmar a los inversores que temían un freno en la demanda.
Un trimestre que bate récords a pesar de la volatilidad
Los números no mienten. CoreWeave no solo superó las expectativas de ingresos; además, reafirmó sus objetivos de facturación para el conjunto del año y mantuvo intactas sus metas de margen operativo para 2026. En palabras de Intrator, la compañía “acertó en todos los cilindros”. El mercado, sin embargo, reaccionó con cierta cautela, y el directivo lo atribuye al inevitable ruido bursátil que rodea a las empresas que han generado enormes expectativas.
“Una de las ventajas —y de las mayores dificultades— de ser fundador y CEO es mantener la mirada fija en las partes del negocio que crecen y se expanden”, reflexionó durante la entrevista. Y esa mirada le dice que están ganando el día a día: redujeron su coste de capital y expandieron su cartera de pedidos en 40.000 millones de dólares.
La demanda se desborda en verticales que nadie esperaba
Pero lo que realmente ha sorprendido al equipo de CoreWeave —y a cualquiera que siga de cerca el ecosistema de la IA— es la explosión de demanda procedente de sectores que hasta hace poco parecían ajenos al cómputo masivo. Intrator detalló que firmas de trading como Jane Street y Hudson River Trading se han sumado a clientes financieros ya consolidados como JP Morgan y Morgan Stanley. Y, además, mencionó la llegada de la inteligencia artificial física, con nuevas empresas de robótica integrándose a su infraestructura.
“No podemos seguir el ritmo de la demanda de los clientes existentes, que históricamente eran laboratorios de IA y nativas de la nube, pero ahora estamos siendo sobrepasados por verticales completamente nuevos”, señaló el CEO. La diversificación de la base de usuarios es, sin duda, uno de los argumentos más potentes para despejar los temores de concentración que planeaban sobre la compañía.
“Hemos alcanzado la velocidad de escape en capacidad de centros de datos; un retraso de una semana en una instalación ya no altera nuestra capacidad de proyectar el futuro”, afirmó el CEO.
— Michael Intrator
Rentabilidad comprimida hoy, para expandir mañana
A primera vista, los márgenes operativos del primer trimestre —un exiguo 1 %— pueden asustar. Pero Intrator lo explicó con la frialdad de una hoja de cálculo: la compañía se encuentra en medio de un enorme ejercicio de escalado de infraestructura, y esa construcción masiva comprime temporalmente la rentabilidad. La promesa es que, a medida que esa capacidad entre en servicio, los márgenes se expandirán de forma casi matemática hasta alcanzar dos dígitos bajos en el cuarto trimestre.
“Es prácticamente aritmético —insistió—. Toda esa infraestructura que estamos levantando hoy se incorporará a la producción y, cuando lo haga, veremos una expansión muy significativa”. Su confianza no parece impostada: los contratos de construcción están en marcha y los plazos, aunque ajustados, se antojan razonables para una empresa que gestiona ya cerca de 50 centros de datos.
Una cartera de clientes que disipa cualquier miedo a la concentración
Muchos inversores habían puesto el foco en un posible enfriamiento de la demanda de OpenAI, uno de los principales clientes de CoreWeave. Los rumores internos sobre el ritmo de adopción de sus modelos generaron ansiedad, pero la realidad de los mercados de deuda ha ofrecido una respuesta contundente. La última ampliación de una línea de crédito vinculada exclusivamente a Cohere y OpenAI se sobresuscribió cinco veces y cerró 50 puntos básicos por debajo del rango de mercado.
“Eso es una señal inequívoca del enorme apetito por financiar este papel —subrayó Intrator—. OpenAI es una compañía extraordinaria, pero se ha convertido en un cliente importante entre muchos”. Y enumeró: un acuerdo masivo de 21.000 millones con Meta, otros 6.000 millones con James Street y la incorporación de Anthropic este mismo trimestre. La diversificación, en suma, es ya un hecho consumado.
Nvidia y la ‘afirmación’ de un socio en la nube
La presencia de Nvidia como inversor y proveedor privilegiado de CoreWeave, pero también de algunos competidores, podría generar suspicacias. Sin embargo, Intrator lo interpreta como “una afirmación increíble de que el mundo necesita más de esto”. No hay ansiedad, dijo, porque su foco está en los clientes, que repiten una y otra vez que la combinación de hardware y capa de software de CoreWeave les ofrece la mayor eficiencia y rentabilidad.
“El problema que yo tengo —admitió— es cómo incorporar suficiente infraestructura para satisfacer a unos clientes que están clamando por más”. Una declaración que resume a la perfección el momento de la compañía.
Escape velocity: la clave para que los retrasos ya no descarrilen el plan
Tal vez el dato más relevante para entender la madurez operativa de CoreWeave sea su estrategia de autoconstrucción. Con casi medio centenar de centros de datos activos, ningún proveedor individual representa más del 17 % de su capacidad instalada. Eso, unido a un ambicioso programa de construcción propia, les ha otorgado lo que Intrator llama “velocidad de escape”: incluso si uno de esos centros sufre un retraso de una semana, el impacto sobre el conjunto del negocio es marginal.
“Hemos hecho todo lo necesario —diversificar, escalar y tomar el control operativo— para que ningún centro de datos pueda afectar de forma material la trayectoria de la empresa”. Una frase que, viniendo de alguien que gestiona gigavatios de capacidad, debería leerse como un punto de inflexión.
Personalmente, lo que más me ha llamado la atención de esta entrevista no es la catarata de cifras, sino la claridad con la que Intrator ha dibujado un modelo de negocio que se retroalimenta: más clientes, más necesidad de infraestructura; más infraestructura, más capacidad de atraer nuevos verticales. Es un círculo virtuoso del que pocas compañías pueden presumir en el complejo tablero de la inteligencia artificial. Si el segundo semestre cumple con la expansión de márgenes prometida, el escepticismo bursátil de esta mañana podría quedar en apenas una anécdota.
Puedes ver la conversación completa con Michael Intrator a continuación:






